Michael O’Heary esconde celosamente su pasado. Un grave suceso le hizo dejar su querida Irlanda natal y, olvidando sus orígenes, construirse una reputada carrera en Londres, primero como Bow Street runner y más tarde como detective de la nueva policía metropolitana.
Apremiado a regresar a Irlanda, decide que esta vez nada ni nadie le impedirá llevar ante la justicia al hombre que provocó su marcha.
Lady Vivian Lumley ha conseguido superar un aterrador suceso que su mente relegó a lo más profundo del olvido. El regreso de O’Heary, al que en su juventud adoraba, provoca que los recuerdos comiencen a aparecer, poniendo su vida en peligro.
Michael no cree en la amnesia de la dama pero, forzados a relacionarse a causa de sus familias, su desconfianza inicial se va convirtiendo en una fuerte atracción hacia la mujer que, con su silencio, permitió que un crimen quedase impune.
Dos culturas muy diferentes, desconfianza, recelo, odio… ¿Superará el amor todos esos obstáculos?
En definitiva, esta segunda parte, la historia de Michael, estuvo mucho mejor, tanto en la trama policial/detectivesca, como en drama y el romance. El humor que aportaron los amigos de Michael dieron el balance adecuado. Quitando el hecho que uno de los nombres de Michael es Rowan, nombre que me tiene hastiada (ahora todos los protagonistas de llaman así), que pereza. Michael fue un personaje muy complejo y cerrado, con un pasado marcado por la tragedia y hasta se podría decir que traición, más, sus años como poli, le dieron un carácter muy tosco. Y ver, cómo poco a poco, Viv iba entrando en esa coraza, fue tan bello. Ambos protagonistas fueron demasiado testarudos y majaderos, y la verdad, se hirieron mucho mutuamente, hasta ganas tenía de ahorcalos, ja, ja. Pero los amigos para eso están, para dar ese empujón que ellos no se atrevían a dar. Ciara, la madre de Michael fue un personaje increíble. Siento esta vez, los vállanos dieron pelea y duraron más en escena. Y creo, ningún cabo quedó suelto.
Cuando vi que Rose, había escrito la historia de Michael no perdí mucho en empezar a leerla y es que es uno de mis personajes preferidos, y la verdad es que no te deja indiferente, es un personaje que me ha intrigado mucho ya que es muy hermético y osco, por lo que le hace perfecto. Ambientada en pleno siglo XIX, una historia llena de intrigas, suspense y una pizca de misterio, él es uno de los mejores inspectores que tiene Scotland Yard, Michael comenzó siendo runner, y gracias a su tesón y su carácter fue subido hasta llegar a ser uno de los mejores inspectores de la policía. De origen irlandés, ha pasado casi toda su vida en Londres, pero un día recibe una carta y tiene que volver a su casa en Irlanda, aunque en un principio no quiere ir, no le queda más opción que regresar a Kerry. Me gusta como ha desarrollado toda la trama hasta que regresa a su hogar como va dejando pistas de su pasado, y como cuando llega y se reencuentra con su madre todo encaja, y comienza una nueva trama donde Vivian, la vecina y mejor amiga de su hermana, es su principal tormento y quien le quita el sueño. Ella es una mujer en una sociedad en la que se siente marcada por no haberse casado teniendo una edad ya avanza según cánones de esa época, una mujer con carácter, fuerte y que tiene las ideas claras hasta que se cruza Michael de nuevo en su camino. Me encantan las pullas entre ambos, y como a pesar de todo Michael, se comporta como un caballero con ella. Una de mis escenas favoritas, es en un momento en que Vivian y su madre Joanne, están en casa de Darrell, y al ver a Frances, su mujer se quedan cortadas ya que es una mujer muy joven, ella siempre tan avispada, se da cuenta, y les dice que tiene 23 años, y que el resto del grupo tienen una edad parecida, la verdad es que me hizo gracias la sorpresa de Vivian, y la reacción de Frances. Me ha gustado mucho el libro, y me ha encantado volver a saber de todos de nuevo.