El libro en términos generales está bien, bastante corto, aunque en algunos momentos no es claro hacia donde quiere llegar la autora con sus ideas, lo que más aprecio son los ejercicios finales y el resumen del capítulo.
El texto va en contra de la psicología new age, y todo lo relacionado con el pensamiento positivo, lo que la.iatir quiere es transmitir información sobre salud mental de manera realista que le sirva a todas las personas, ella quiere explicar las cosas de manera clara, deja en claro, que no es este libro, uno de autoayuda.
En el primer capítulo se aborda que no no hay que reprimir las emociones, hay que soltarlas, igualmente habla acerca de la función del cerebro la cual es asegurar nuestra supervivencia, en ese sentido, el cerebro notifica nuestras necesidades, por lo que no hay que ignorar las advertencias que nos hace el cerebro, se centra en la interpretación del cerero que hace segun el entorno que nos rodea. Para la autora el cerebro nos ayuda a sobrevivir ya que predice en función de lo que nos ha pasado y de ideas previas.
Las sensaciones sirven para informarnos, por ejemplo está la taquicardia, ella se activa según nuestro contexto, como por ejemplo sentirla cuando estamos enamorados o cuándo tenemos miedo. Nos habla también de las emociones que hay, como la tristeza que nos ayuda a buscar ayuda y a recluirnos, está el enfado que nos sirve para poner límites y defendernos, en pocas palabras, las emociones nos informan de nuestras necesidades y marcan el camino al bienestar. Es importante mencionar que cuanto más no queremos pensar en algo más pensamos en ello, por ello hay que aceptar nuestros problemas.
La segunda parte aborda más que todo temas relacionados con las relaciones humanas, se destaca aquí que no debemos sacrificar nuestra identidad por estar con otra persona, hay que tener cuidado con la idealización que hacemos con la otra persona frente a ello es importante el contacto cero para dejar idealizar a la otra persona, es importante la autoestima, y no hay que normalizar las discusiones y el maltrato.
Tenemos derecho a poner límites y a decir que no, eso es lo que afirma la autora, hay que tener en cuenta nuestra condición como seres sociales por ello siempre buscamos la validación externa, rescato de aquí cuando la autora dice que el amor se basa en que la otra persona se desarrolle y sea libre. Destaco que no se necesita a otros para ser feliz las personas no son objetos no le pertenecemos a nadie, hay que tener cuidado cuando décimos que esa persona nos pertenece o es nuestra, hay que dejar que la otra persona sea como es
En otros apartados menciona la importancia de la autoestima y que hay todo un contexto que favorece al estrés, en pocas palabras, se puede resumir el capítulo en el derecho que tenemos a poner límites en una relación, debemos centrarnos en nosotros mismos .
En el tercer capítulo el centro de atención basar va a estar en la relación que tenemos con nosotros mismos, de aquí destacó en que no podemos gastar nuestra mente en pensamientos que tal vez no vayan a pasar, uno de los capítulos que más me gustó y con los que me sentí más identificado es con el de agujero negro.
Destacó de ese muchas ideas, como que llevemos llevarnos lo mejor posible con nuestros malos pensamientos, que el contexto también incide en nuestra infelicidad, como no todo es simplemente actitud, no basta con echarle ganas, como dice, el contexto influye muchísimo ya que nadie quiere estar mal a propósito, también es de destacó que la felicidad es diferente para cada persona.
Muchas veces debemos darle sentido a nuestra vida es necesario crear una nueva identidad desde cero pero hay que destacar que esa nueva identidad no es necesaria para ser feliz, hay que dejar sentir nuestras emociones, aceptar nuestra vulnerabilidad en ese sentido hay que aceptar expresar e indagar por nuestra tristeza pero hay que tener cuidado cuando la tristeza nos absorbe, en esos término, hay que hacer cosas aunque no queramos, debemos forzarnos a nosotros mismos a hacer poquitas cosas que nos hagan feliz poco a poco algo que me pareció muy profundo es cuando menciona que nosotros hicimos lo que pudimos según las herramientas que teníamos en el momento no hay que darnos tan duro por las decisiones y acciones de nuestro pasado.
En este capítulo se también se aborda que no hay que esconder nuestras emociones así como tampoco debemos ignorarolas o reprimirlas, porque ellas luego volverán una y otra vez como muchas veces ocultamos nuestras emociones con parches emocionales como lo menciona la autora como lo son hacer ejercicio de manera compulsiva, el uso continuo de redes sociales o darse atracones de comida, lo mejor para nosotros es aceptar nuestras emociones y hacer lo mejor para nosotros, por ello es importante las actividades de auto placer, buscar otras formas de relajación y no prohibir alimentos.
Los errores son normales y no merecen ser castigados está bien equivocarse y los errores no merecen castigo, fallar es de humanos y permite que aprendamos de la vida, hay que aceptar que los errores son parte de nuestro camino, en pocas palabras, no debemos ser tan duros contra nosotros mismos, hay que estar en paz con nosotros mismos y nuestro pasados, deberíamos hablarnos como si le habláramos a un buen amigo por ello no hay que ser tan exigentes con nosotros.
En el epílogo una de las cosas que más rescato es que el cambio lleva tiempo, no solo basta con leer un libro y hacer ciertas cosas para cambiar de un momento a otro, el cambio es un proceso.
En conclusión un libro claro y conciso sobre salud mental, si ir más allá.