Año 1943. Los nazis están perdiendo la segunda guerra mundial e intentan inclinar la balanza de la guerra a su favor por medio del Arca de la Alianza. Así nace la operación Trompetas de Jericó. Otto Von Kessler, un héroe de guerra nazi, será el encargado de localizar a la única persona capaz de hacer funcionar el Arca al servicio de Alemania. Pero la fuerza del Arca parece determinar su propio destino al margen de los designios de los hombres.
Lo primero, que no os engañen: NICHOLAS WILCOX = JUAN ESLAVA GALÁN
(copio/pego a la trilogía)
Dicho esto le podrían caer tres o cuatro estrellas a cada una de las novelas. Voy a dejar en tres a las dos primeras y cuatro a la última, por eso de que me la leí entera y por algo sería.
Son entretenidas novelas en torno a los templarios. En el primer libro va de las razones para ordenar su disolución y un poco de los misterios de la orden (sin cargar demasiado las tintas con la leyenda, ojo). A ratos pesado.
En el segundo nos metemos en La operación Jericó donde los nazis intentan encontrar el Arca de la Alianza (no, no es Indiana Jones). El prota, judío. Los nazis, malos, malos, requetemalísimos. Tópicos y tal. Obsesiones nazis y tal. La cabala judía y tal y cual. Como el primero, a ratos me aburrí.
En el tercero, La sangre de Dios, tenemos a antiguo mercenario, a un pirata informático, ingeniería genética y la madre que lo parió. Sí, pinta entretenido y lo fué, aunque no tanto como esperaba. Le cae la cuarta estrella por eso, por el mérito de haberme tenido enganchado un montón de páginas.
El libro que inicia como una verdadera basura, levanta mucho de la mitad en adelante, lo cual lo hace un libro para pasar el rato y nada más.
El libro está lleno de estereotipos muy corrientitos: los nazis son la peor escoria del mundo, descerebrados, sin ningún valor más que la limpieza y el orden, fuera de eso, es un país de bárbaros. El super-archi-mega-recontra-héroe de la historia obviamente es un judío que representa las aspiraciones más altas del ser humano: super inteligente, culto, alto, atlético, sabio, etc. etc. etc. no alcanzarían las páginas para enumerar sus virtudes. Su único "defecto" es que dudaba un poco de Dios, pero se "corrige" al final del libro.
Por lo anterior, me parece que es un libro de cowboys, buenos absolutos vs. malos absolutos, no hay escala de grises.
Quitando lo anterior, la historia tampoco es la gran cosa, es predecible como desde el 30% del libro, no hay un solo giro de historia, es absolutamente predecible y hasta aburrida.
Lo único que me aportó el libro son algunos componentes que yo desconocía sobre "la religión de los nazis" y como toda la simbología y la parafernaliza nazi era algo muy parecido a una religión, es material de estudio interesante. También aprender un poco de la Cábala y las costumbres judías resultó interesante.
Si no tienes absolutamente otra cosa que hacer, el libro está para pasar el rato.
En mi opinión, es una novela sumamente entretenida, informativa y bien documentada. La adquirí hace bastantes años en la Casa del Libro. Aunque el principio pueda parecer un poco lento (¿qué novela de temática compleja no lo es?), enseguida toma cuerpo y coloca en escena personajes y situaciones interesantes. Hay pasajes que aún resuenan en mi mente: el viaje en taxi de Otto von Kesler con el erudito judío desde Madrid a Andalucía, dando botes entre Pinto y Valdemoro por las carreteras en penoso estado de la España de la posguerra, es apoteósico. Los nazis cargando con el ataúd de un difunto en un pintoresco pueblo, las cotillas asombradas de que los alemanes vengan al entierro. Todo ello le da un toque tragicómico que ameniza la lectura.
Y, sobre todo, la historia de la cábala judía y su obsesión con el nombre secreto de Dios: el Shem Shemamforash y el poder que adquiere quien lo pronuncia. Fue también el primer libro en el que leí sobre los Sefirot y el concepto judío de la divinidad. Este enfoque pedagógico (no en vano su autor ha sido docente) lo hace aún más recomendable.
De hecho, el propio nombre de cabala corresponde, según la gematria que se remonta a los esenios, al número 137 (muy importante en física, por si alguien no lo conoce). Curioso, ¿verdad?
Nunca he leído a Ken Follett ni a Dan Brown (ni necesito leerlos para saber que son meros iconos comerciales). En su momento, no sabía que tras el seudónimo de Nicholas Wilcox se ocultaba un autor español, pero su novela me enganchó. Luego, parece que a algunos el hecho de que Wilcox sea Eslava Galán devalúa su obra y que su inclusión de datos históricos fidedignos la vuelva aburrida.
En fin, como dicen los ingleses: "Why cast pearls before swine? Save your insights for those who will value them."
Juan Eslava Galán se hace pasar por un escritor de bestsellers y escribe una trilogía templaria que continúa en esta novela a lo Ken Follett con una historia de Nazis intentando controlar el Arca de la Alianza. La novela se situa en plena guerra y obvia totalmente las aventuras previas de los alegres muchachos de la esvástica y cierto arqueologo americano. Se deja leer bastante bien y es el mas entretenido de la trilogía. Aqui toma partido por el misticismo y acepta como real el poder del Arca, utilizándola para justificar los eventos históricos reales.
Entretinguda ficció històrica que combina els dies previs al desembarcament aliat a Normandia i les dèries ocultistes nazis amb l'arca de aliança i unes confuses lliçons de teologia. Gens mal escrit, el resultat serveix per passar l'estona.
Es una novela muy centrada en los templarios pero que no ha tenido demasiado interés para mí no cuenta cosas demasiado novedosas es un poco reiterativa en la historia de los judíos y los templarios