En la línea de autoras como Maggie Nelson y Rebecca Solnit, Amanda Mauri nos propone un texto duro, valiente y bello que reivindica la ética y estética del duelo para crear nuevas alianzas feministas.
Amanda Mauri entiende la pérdida y el duelo como dos de los pilares sobre los que se construye el género.
Mediante un lenguaje rico en matices y lleno de sensibilidad, en Museo de las ausentes, la autora se sirve de casos testimoniales y de la cultura popular para reflexionar sobre los temas que le los usos políticos del duelo por el feminismo, la posibilidad de subvertir el miedo a través del arte, la irreverencia y la comunidad, los legados de los movimientos sociales que han construido su resistencia a partir de la pérdida, y la importancia de la dimensión afectiva y psíquica del poder.
Mauri teje una trenza que une ensayo, fabulación y testimonio para ampliar las fronteras del género literario y de la literatura sobre el gé un texto híbrido que gira en torno a un «centro secreto», un recuerdo traumático al que la autora regresa una y otra vez para cimentar sus ideas. Reflexiones sobre la memoria, el deseo, el dolor, la violencia y la escritura se superponen. El resultado es un trabajo lúcido y preciso, capaz de adentrarse en el horror y de narrarlo sin perder tensión literaria.
Museo de las ausentes es un viaje circular, transitado por fantasmas, por sombras y, también, por repentinos fogonazos de luz.
He cerrado el libro y se me han caído las lágrimas porque hay palabras que nunca habría encontrado yo sola y no quería volver a perderlas. La elección de palabras e ideas me parece absolutamente magistral.
Me ha hecho mucha ilusión que una de las ideas que recorre el libro es la de la teoría como salvación, porque llevo un tiempo pensado mucho en ello y sí creo que la teoría salva vidas.
“La teoría no salva vidas, pero nos da un lenguaje común para interpretarlas. Una herramienta para traducir los mensajes del cuerpo, todo lo que decimos sin ser conscientes de ello. Maximizar la protesta, amplificar la réplica. Vivir, de alguna manera.”
(Para mi esto sí que es un poco salvar vidas.)
“Lo personal es político porque las asesinadas mueren a manos de individuos, pero sus ausencias son absorbidas por una narrativa preexistente, omnipresente, que engorda y se expande con cada cuerpo que ingiere.”
Por un lado, la autora demuestra una capacidad espectacular del uso de metáforas y de explicar con palabras emociones y situaciones muy complejas. Para alguna de las ideas que se expresan en el libro, es posiblemente de las veces que las he leído/escuchado con más claridad y lucidez.
Eché en falta un poco de orden y separación de ideas, capítulos. En algunas ocasiones, la vuelta a conceptos anteriores está bien justificado, pero igualmente ayudaría mucho saber cuándo se ha pasado a hablar de otra cosa.
Por último, decir que me gustó mucho cómo termina el libro. Muy tierno y muy buen broche final.
En líneas generales me parece un buen libro. Un ensayo sobre el duelo desde una perspectiva de género y clase y una pincelada de mirada racial. Aporta muchas referencias artísticas y eso me ha encantado. La parte en la que habla de su experiencia traumática entiendo que para ella fuese lo que da sentido al libro pero a mí me ha sobrado y me sacaba del ensayo (¿soy una egoísta, una desalmada?).