La nostalgia y el suspense se darán la mano en las páginas de este adictivo misterio.
En los años finales de la dictadura de Franco, Madrid está viviendo una ola de muertes que han sido catalogadas como suicidios y accidentes. Todas ellas son mujeres jóvenes, y salvo Lucio Garza, un sagaz médico forense, nadie ha encontrado una relación clara entre sus muertes. Todo cambiará cuando Lucio descubra el terrible modus operandi del asesino, una muerte realmente cruel endulzada con caramelos de violeta.
Pero el inesperado asesino no será el único enemigo que Lucio encontrará en sus investigaciones. También deberá enfrentarse a la estrechez de miras de la época, los recelos de sus superiores y a una asfixiante autoridad que todavía no concebía el concepto de un asesino en serie. Sin embargo, no estará solo: contará con la ayuda de Teresa, su inteligente esposa, y de sus siete hijos, tan deseosos como sus padres de participar en la investigación. A ellos se les unirá un atípico compañero, Félix, un policía de la brigada de investigación criminal, que ayudará a Lucio Garza en sus pesquisas. Unas pesquisas que sacarán a la luz un oscuro secreto familiar que hunde sus raíces en la guerra civil.
Inspirado en sucesos y personajes reales, El asesino de los caramelos de violeta es una ficción que, al igual que el género de cozy mistery tan en tendencia, tiene un tono pop y de lectura agradable y desenfadada, salpicada de personajes reales que aparecen como secundarios de lujo en las aventuras de Lucio.
¿Conocéis esa sensación de empezar un libro y no poder parar de pensar en él a todas horas? Mientras lo lees porque no puedes parar, cuando no lo estás leyendo porque quieres seguir y cuando lo estás acabando porque no quieres ponerle punto y final. Si existe el amor a primera vista con un libro, es precisamente eso, y es lo que me ha pasado con “El asesino de los caramelos de violeta”.
No estoy exagerando, esta historia es de lo mejor que he leído en mucho tiempo.
Un cozy mistery ambientado en el Madrid de finales de los 60, con una ambientación que me ha atrapado entre sus calles y en un juego de pistas irresistible.
Pero lo que realmente me ha enamorado y conquistado de esta historia son sus personajes. Hace mucho tiempo que no disfrutaba y sufría con un elenco tan bien construido, que encajan como piezas de un puzzle perfecto, dándole forma a una historia y a un misterio fascinante.
Y esa es la segunda joya de la corona, el misterio, al más puro estilo “Los misterios de Laura”, un cozy mistery nada “cozy”, porque las muertes que asolan las páginas de este libro son de lo más macabras y cruentas, pero que curiosamente no desentonan con el toque de humor de los personajes, que es la guinda del pastel.
Javier Holgado y Susana López Rubio, se han coronado con esta obra, después de crear y regalarnos “Los misterios de Laura” (la mejor serie de la historia) y “El encanto” (un librazo ambientado en La Habana), respectivamente. Ahora me han creado con esta historia la imperante necesidad de contar con nuevas aventuras de estos personajes. No podéis dejarme así.
⚠️Todas las valoraciones vertidas en este espacio son personales. Cada lector es un mundo con gustos propios, y se agradece respeto y tolerancia por las opiniones diferentes. Gracias.
Javier Holgado y Susana López Rubio son guionistas con una amplísima trayectoria en el medio audiovisual, responsables de algunas de las series de televisión más populares de nuestro país. Tras incursiones por separado en la literatura (Javier con “Laura y el misterio de la isla de las gaviotas”, novela englobada en el universo de “Los misterios de Laura” - una de mis series favoritas - y Susana con “El Encanto” y “Flor de sal”), juntan ahora sus talentos para crear a cuatro manos “El asesino de los caramelos de violeta”, un maravilloso cozy crime castizo que sirve de carta de presentación al que es desde ya uno de mis personajes favoritos dentro del género: el forense Lucio Garza.
El Madrid de finales de los años 60 es el escenario de una oleada de muertes de mujeres jóvenes que inicialmente son atribuidas a suicidios o accidentes. Las víctimas parecen no tener nada en común, hasta que un pequeño detalle llama la atención del médico forense Lucio Garza, lo que revelará el cruel modus operandi de un asesino en serie que endulzará la muerte de sus víctimas con los famosos caramelos de violeta.
Decir que la novela me ha gustado sería quedarse muy corto. Sus 600 páginas se me han hecho cortas y con gusto habría leído 600 más. La mezcla de misterio, suspense, humor y ternura que ya caracterizaba “Los misterios de Laura”, está aquí muy presente, teñida por una pátina de nostalgia que ayuda a dibujar un retrato muy certero de la sociedad de la época, mostrando no solo la investigación, sino el día a día, la cotidianidad de una familia cualquiera en esos últimos años de dictadura y los problemas, restricciones y peligros a los que debían hacer frente.
Uno de los grandes aciertos de la novela (y son muchos) es la fantástica creación de personajes. No solo están todos ellos bien desarrollados, con personalidades marcadas e historias propias, sino que el conjunto que crean es uno de los más potentes que he leído en mucho tiempo. La familia Garza resulta de lo más entrañable y el lector no puede más que caer rendido a sus pies. Te enamoras de ellos sin remedio e incluso aquellos que en principio pueden no resultar tan simpáticos terminan conquistándote (estaría encantando de leer acerca de su día a día incluso sin misterios que resolver de por medio).
Lucio Garza es un investigador atípico. Médico forense, casado y padre de familia (muy) numerosa, será la cabeza visible de una investigación en la que participarán todos los miembros de la familia, aportando cada uno de ellos su granito de arena y remando todos a una para resolver los asesinatos. Me ha gustado especialmente que tanto Teresa, su mujer, como cada uno de sus siete hijos sean personajes con entidad propia y una función dentro de la trama.
Pero el Sancho de nuestro quijote Garza lo encontraremos en la figura de Félix, un policía de la brigada de investigación criminal, que se encuentra relegado a los archivos y que ve en el caso la oportunidad perfecta para poder actuar como un policía de verdad. Félix es otro de esos personajes que te van ganando página a página, estableciéndose entre Lucio y él una bonita relación basada sobre todo en el respeto, ese respeto que le niegan sus compañeros de la policía.
“El asesino de los caramelos de violeta” es una novela policiaca clásica pasada por el filtro castizo repleta de guiños cinematográficos (“La Gran Familia”), literarios (los Garza son entusiastas de la novela negra, lo que se refleja en el nombre de sus hijos), y a la propia ciudad de Madrid, haciendo mención a numerosos escenarios de ayer y hoy (Chicote, Galerías Preciados, el Pasapoga, el Florida, La Duquesita, La Violeta…) por los que pasearán personajes reales y ficticios que conviven en una armonía perfecta.
La historia tiene la tensión, los giros y el suspense típico del género, acompañados de humor y mucha ternura que te sacarán más de una sonrisa durante la lectura. El final abre la puerta a un nuevo misterio que, por mi parte, estoy deseando descubrir. Lucio Garza y familia han venido para quedarse.
Un libro mitad thriller, mitad novela costumbrista que engancha y divierte a partes iguales. Me lo he pasado muy bien leyendo las peripecias de esta familia (los Garza) y su implicación por resolver los asesinatos. Mucho humor y a ratos algo de tensión, una mezcla muy potente. El retrato de la sociedad en la España franquista también me pareció muy acertado. Esa mezcla de represión y ultra catolicismo da escalofríos. La parte de thriller tampoco está nada mal. Quizás le resta algo de potencia la cantidad de capítulos dedicados a cada uno de los integrantes que creo son algo extensos de más. Lo he disfrutado y seguiré leyendo la serie de libros.
“El Asesino de los Caramelos de Violeta” es una novela de Javier Holgado y Susana López Rubio, ambos conocidos por ser guionistas de series maravillosas como “Los Misterios de Laura”, “Física o Química” y “Vestidas de Azul”.
En esta ocasión se convierten en novelistas y nos traen un Cozy Mystery que nos transporta al Madrid de finales de los sesenta, donde el Forense Lucio Garza con la ayuda de Félix, un policía más brillante de lo que aparenta y su familia, se enfrenta a un asesino en serie que tiene una manera muy peculiar de acabar con sus víctimas y un sello muy castizo: Los caramelos de violetas.
Me ha fascinado como nos van narrando la vida de cada uno de los miembros de la familia Garza y como sus vidas se entremezclan con el misterio por resolver… Cada uno juega su papel, con mayor o menor importancia, pero cada uno aportando su granito de arena para la resolución del crimen. Lucio y Teresa tienen 7 hijos, y todos aportan algo interesante a la historia, cada uno con personalidades muy bien construidas. He de decir, que mis favoritos han sido Ágata y Arturo. Ágata por lo perspicaz y atrevida que es y Arturo por su valentía y buena naturaleza. Por otro lado, el dúo dinámico que forman Félix y Lucio me ha encantado, con personalidades tan diferentes y tan parecidas a la vez, chocan y se empujan con pequeños piques, que les llevará hasta descubrir el misterio, como es característico en este tipo de novelas, hacia el final de la historia.
Dejando de lado los personajes, la trama está súper bien construida, llevándote por sospechosos, teorías, situaciones macabras y también divertidas, donde cada subtrama está muy bien llevada y encaja en el gran rompecabezas que conforma la novela.
A lo largo de la novela se dan indicios del pasado de la familia, de un misterio familiar, además del principal… Creo que… Esta será, simplemente, la primera aparición de la familia Garza y que ojalá, vengan más misterios para esta entrañable familia y el maravilloso y divertido Félix.
¿Os recomiendo esta novela? Por supuestísimo que sí, hacía tiempo que no disfrutaba de un buen misterio como este, Susana y Javier me han redescubierto el amor hacia este tipo de novelas y estoy seguro de que, si le dais una oportunidad a este libro, no os arrepentiréis de ello y disfrutaréis tanto de los misterios que se esconden entre las páginas de esta novela, que ya no volveréis a saborear los caramelos de Violeta sin acordaros de ella.
4,5 estrellas. No sabía nada de este libro pero hace poco vi un video sobre él y me enteré que los autores fueron guionistas de Los Misterios de Laura y sí o sí tenía que leerlo. Y no me arrepiento para de haberlo hecho, porque me encantó.
Ambientado en el año 1968 en España, los autores me adentraron en un cozy crime de la mano de una familia que pronto me robaron el corazón. Lucio, médico forense, junto a Félix, un policía, intentarán descubrir que hay detrás de un suceso extraño del que Lucio pronto se dará cuenta.
La forma de escribir de ambos autores me gustó mucho. Aparte de que la temática me encanta y leer sobre la España de esa época también, estos de una forma sencilla, sin florituras, consiguieron que me enganchara pronto a la lectura. Además, en ningún momento noté quién escribió qué y eso siempre es un plus para mí.
Todo lo que rodeó el caso que investigan Lucio y Félix también me gustó mucho. Es cierto que no sentí la tensión que se puede sentir en un thriller y que descubrí antes de tiempo todo sobre dicho caso, pero no me importó porque en algunos momentos sí sentí nervios por lo que estaba leyendo y además, hubo una pequeña subtrama entre la familia de Lucio que aún me enganchó más y que espero saber mucho más en el próximo libro.
Los personajes me encantaron, tanto Lucio, como Félix, como toda la familia del primero. El que la historia no solo se centrase en el caso sino también en la mujer e hijos de Lucio fue algo muy positivo para mí y lo que también hace que esté deseando leer el segundo libro.
Inspirado en sucesos y personajes reales, El asesino de los caramelos de violeta es una ficción que, al igual que el género de cozy mistery tan en tendencia, tiene un tono pop y de lectura agradable y desenfadada, salpicada de personajes reales que aparecen como secundarios de lujo en las aventuras de Lucio.
Estamos en Madrid de finales de los años 60, una serie de extrañas muertes de unas mujeres que han sido catalogando como suicidios, pero el forense Lucio, uno de nuestros protagonistas no cree en esos supuestos suicidios ya que encuentra patrones iguales en todas ellas; la lengua teñida de color violeta y que todas ellas tenían practicada una lobotomía.
Lucio decide investigar por su cuenta con la inestimable ayuda de Félix, un policía de la brigada de investigación criminal.
Pero esta historia no seria nada sin todos los personajes secundarios que salen en ella, y con personajes secundarios me refiero a toda la familia de Lucio. El asesino de los caramelos de violeta es un libro de misterio pero también es un libro de algún que otro secreto familiar que hunde sus raíces en la guerra civil. Un libro que tan importante es el caso que lleva a Lucio y Félix a investigar como todas las historias que hay detrás de la familia Garza.
Me ha gustado mucho la construcción de cada personaje adecuándolos al entorno y enfrentadose todos ellos a las estrecheces de miras de la época.
Con un ritmo que no decae y un homenaje a esa España castiza y a todos los lugares míticos como el Pasapoga, Galerías preciados o La casa del libro. Un libro que bien podría trasladarse a la gran pantalla ya que tanto Susana como Javier son excelentes guionistas. En conclusión, un libro que me ha gustado y que espero que pronto salga esa segunda parte que se intuye en el último capitulo. Por cierto no he comentado que la resolución del caso me ha parecido de lo más acertada y no lo vi venir casi hasta el final.
Gratamente sorprendida. Me esperaba una novela liviana, sin más, pero me encontré con una historia que mezcla el thriller con la vida de una familia numerosa de finales de los 60, cada uno con una vida interesante, todos muy diferentes, pero unidos por la pasión por resolver crímenes y por la lectura. Me recordó un poco a la saga Los años gloriosos, de Pierre Lemaitre. Muy recomendada y espero la continuación.
Lectura muy entretenida, empiezas con la novela y has leído sin darte cuenta más de 100 páginas. Super ameno, ágil, original. Los protas muy sanotes. La historia principal engancha, pero es que las paralelas lo mismo. Muy recomendable, deseando saber más 💙💙💙💙
Me ha encantado el libro. He estado totalmente enganchada a la historia sin poder parar de leer. Me han gustado todos los personajes, conocenos a cada miembro de la familia Garza y como hilo principal hay un asesinato que resolver. Es un cozy crime que recomiendo.
Lo primero que voy a decir es que es una lectura que recomiendo 100% , otra joya descubierta este verano. Amena es poco, y eso que no es nada corta pero vuelan las hojas una vez abres y empiezas a leer. Suspense, humor, amor, aventuras. Unos personajes increíbles, con los que poder empatizar porque los hay de todo tipo. Me ha gustado mucho y hubiese leído más y más sin cansarme.
4'5⭐ Maravillosa historia y parece q va a haber más libros así que no dudaré en seguir con esta familia. Nos situamos en 1968 y nuestros protagonistas son la familia Garza, padre forense, madre que da clases particulares en casa y sus siete hijos. Me ha recordado a los libros de aventuras tipo los cinco, o los Hollister que de hecho se mencionan en el libro, cada hijo tiene un rol para reflejar la situación de la época de una forma muy sutil sin estar metido a calzador, muy bien descrito. A raiz de una serie de crímenes que suceden en Madrid toda la familia de una manera u otra va a participar en la resolución del misterio. Irónica y muy divertida, se trata de una historia de personajes que importa más que los crímenes en sí y aún así está muy bien resuelto.
Los personajes y la ambientación 5✨ me ha encantado!!! Un cozy mystery que he disfrutado mucho, aunque hay algún fleco que no he terminado de encajar o que era demasiado previsible.
4,5 ⭐ me ha encantado conocer a la familia Garza, divertidos y "detectives" aficionados..😂 seguro que hay más libros y los leeré por qué me ha gustado mucho.
¡Me ha encantado! Una novela de detectives clásica, a la manera de Agatha Christie, pero con un punto pop y cañí que sitúa la trama en el Madrid de finales de los años sesenta.
Los protagonistas son unos curiosos investigadores que tienen tanto de Sherlock y Watson como de don Quijote y Sancho, aunque nada sería posible si no estuvieran acompañados por una de esas familias numerosas, tan de la España de la época, como la que tenían en la gran pantalla Alberto Closas y Amparo Soler Leal.
Un asesino en serie, los famosos caramelos de violeta de Madrid, un homenaje a los clásicos de la literatura (desde Galdós a Verne ¡y hasta los Hollister o los tebeos!), sin olvidar las referencias más castizas a la España de la época. Así aparecen (a veces como escenario, a veces como un personaje más) Galerías Preciados, Pasapoga, Almacenes Arias, La Casa del Libro, el Viti, Chicho Ibáñez Serrador, Lili Palmer, el No-Do, las canciones y las pelis del momento, los movimientos universitarios, la gente bien con sus pisazos en Serrano, las chicas del servicio, el metro, la paella de los domingos en casa de los abuelos, el servicio militar obligatorio...
Además de una divertida y ágil novela de intriga criminal, 'El asesino de los caramelos de violeta' es también un retrato cotidiano de aquella España cambiante, a punto de pasar de década. Con un fino sentido del humor planeando durante todo el libro, la trama y los personajes atrapan desde la primera página, mientras Susana López Rubio y Javier Holgado van dejando miguitas en el camino a los lectores más avispados. Tanto es así que, incluso cuando uno descubre inquieto que las piezas empiezan a encajar, se genera un desasosiego, digno del mejor Hitchcock, dejando el alma del lector en un puño, al anticiparse a los peligros que acechan a uno de los personajes más intrépidos de la novela.
Susana y Javier escriben con mimo y oficio y, acostumbrados a la ficción audiovisual (los dos son unos excelentes y reputados guionistas), construyen imágenes con sus palabras, de forma que no cuesta nada imaginarse acompañando a los personajes en sus investigaciones. Y ojo... porque en esta historia no paran de suceder cosas a un ritmo endiablado que te arrastra de una página a otra.
Al final, toda novela de detectives es un juego. Y ésta está repleta de motivos para jugar: desde los nombres de algunos personajes (no tienen desperdicio) o las referencias a una de las comedias más famosas del maestro Mihura, pasando por el misterio, aparentemente inconcluso, que se cierra mientras se abre la puerta a una nueva historia o las memorables escenas como las que transcurren en una cena de Nochebuena o en pleno estreno zarzuelero de Luisa Fernanda.
Vamos... ¡que deseando estoy seguir leyendo a Lucio Garza!
Ha sido una lectura entretenida, pero a ratos se me hizo pesada. Me parece que se centra poco en el tema principal, y en las subtramas, a pesar de ser entretenidas, se van mucho por las ramas y no se desarrollan bien.
Me encantaron los personajes, tanto el forense como su familia, y el resto de secundarios. También me ha gustado la ambientación, las referencias a películas de la época y la manera en que está escrita es exquisita.
Para mi hubiese sido redonda si no fuese tan larga y se fuese tanto por las ramas.
En la época en la que la represión es la tónica se producen unas muertes sospechosas que nadie, salvo Lucio Garza, considera que puedan ser asesinatos. La historia se desarrolla en un marco temporal de un año en el que pasan muchas cosas a mayores de los asesinatos. Podremos descubrir varios misterios que se suceden entorno a la gran familia de este investigador cuya profesión real es la de forense. La pareja de investigación con la que se junta es un policía al que nadie valora. Y, juntos, con sus más y sus menos, provocados muchas veces por las situaciones personales de cada uno, irán atando cabos difíciles de unir, entre situaciones cómicas. A pesar de la cantidad de muertes que se suceden en ningún momento es un libro macabro que se recree en la sangre y la violencia, más bien todo lo contrario, ya que gran parte de la trama viene marcada por la historia de vida de los personajes principales y los numerosos hijos de estos, cada uno con su subtrama tan interesante o más que la principal. Un libro de casi 600 páginas que se hace de fácil lectura por la forma de redactar de los autores que, por si no lo saben han sido uno guionista de la serie Los misterios de Laura y la otra de la serie Policías.
Lectura muy entretenida, divertida a ratos y muy bien ambientada en la época que retrata. La familia Garza es entrañable y me ha encantado el guiño a los escritores que dan nombre a los hijos de Lucio y Teresa. Un misterio por resolver y un final abierto que hace pensar en una segunda parte.
Lucio Garza es un médico forense peculiar. Hombre culto, casado con una mujer culta y con siete hijos a los que ha criado en la (poca) libertad que permite el franquismo, descubre algo raro en el cadáver de una mujer que se ha ahogado en el estanque del Retiro. Algo que le recuerda a un caso de hace unos meses. Se junta con Félix, la oveja negra de la brigada criminal de la policía, y pronto empiezan a aparecer mujeres asesinadas, todas con el mismo patrón y con la misma circunstancia característica: antes de morir su asesino les dio un caramelo de violeta.
No sé cómo describir este libro sin caer en descalificaciones, pero lo voy a intentar. Estamos ante una novela coral, que no solo está protagonizada por Lucio y Félix, sino también por los siete hijos de aquel (todos con nombres de escritor, porque ¿os hemos dicho ya que en esta familia todos leen mucho?), que intentan ayudar en la resolución del misterio o que tienen tramas más o menos relacionadas. Se trata de mezclar una historia de misterio con una narración costumbrista.
Lo primero: se nota muchísimo que los autores son guionistas antes que escritores. De hecho, esto tiene toda la pinta de un guion que no consiguieron colocar a nadie, y decidieron novelarlo sin que nadie les advirtiera de que para eso se requiere cierto oficio del cual ellos carecen. Esta condición de guionistas se nota en algunas cosas buenas: una trama bastante bien imbricada y escenas muy plásticas, muy visuales, que siempre impulsan hacia delante. Y se nota en algunas cosas no tan buenas, como los capítulos ultracortos que son claramente una o dos escenas que acaban en cliffhanger. Por no hablar del uso de alguno de los trucos más sucios del libro del guionista vago, como .
Uno de los principales problemas de este libro es que los autores parecen creer que sus lectores son idiotas. Es decir, está lleno de referencias a la época, para que sepamos que se han documentado. Algunas están más pegadas con cola que otras, pero el problema no es ese, sino que cada referencia es explicada. El verbo favorito de los autores es "aludir". Cada vez que hay una referencia, se corta la acción para que te la expliquen. ¡Y si fuera solo con referencias culturales! Las acotaciones explicitan todo el rato los pensamientos y estados de ánimo de los personajes, incluso cuando se derivan de la situación o cuando se pueden deducir directamente de las palabras que han empleado. Cosas como que un personaje le diga a otro que puede usar una loción contra la calvicie y que la acotación nos aclare que el otro es calvo. O que un personaje diga que no sabe de qué recuerda a otro y la acotación diga que está intentando hacer memoria. Así durante 600 páginas.
A veces incluso el diálogo se vuelve poco natural. Uno de mis ejemplos favoritos se da en el último tercio del libro, cuando uno de los hijos de Lucio le dice a otro que "igual esto debería investigarlo Felix, el amigo policía de papá". No sea que el lector se olvide del coprotagonista. O páginas enteras dedicadas a recapitular, a aclarar lo ya aclarado, etc. Si un editor valiente hubiera cortado todas estas sobreexplicaciones, el libro cabría en el bolsillo.
Pasando a otra cuestión, está el asunto del misterio y los protagonistas. Convengamos en que, en novela negra, los protagonistas tienden a ser un poco planos, y no pasa nada, es parte del género. El pacto de ficción sería algo así como "el lector hará la vista gorda hacia lo poco interesantes que son los protagonistas si el autor le proporciona un misterio lo bastante jugoso para hincarle el diente". Y creo que aquí ese pacto se cae por sus dos costados:
1) En cuanto a los personajes. Como es una historia coral, hay que darle una trama a cada uno de los hijos de Lucio. Y aquí los autores han decidido meter a toda la diversidad de la sociedad española de los años '60 en un solo techo. Hay un hijo facha, un hijo rojo, un hijo gay, una hija que quiere ser independiente y se enfrenta al patriarcado, un niño coñón que no deja de decir lo que no debe... Las historias de todos estos a veces se imbrican con el misterio principal y a veces no, pero en general carecen de interés y de ritmo. Son como tramas secundarias en un capítulo de televisión, que muchas veces no llegan a tener ninguna importancia.
2) En cuanto al misterio. Es súper obvio. En la primera escena, protagonizada por la primera víctima (que, por supuesto, es prostituta), .
Hay otros tres detalles que no me resisto a comentar. El primero es que sí, los autores se han documentado, digamos, en cuanto a hechos, pero no han sabido transmitir el ambiente social de la época. Los personajes se tratan muy poco de usted, Lucio manda muy poco en su casa (por muy progres y avanzados que sean todos, estamos en 1968), hay muy poca autoridad haciendo las cosas por sus cojones, etc. Parece una historia actual con un revestimiento de desarrollismo y NO-DO.
Relacionado con esto, el segundo detalle es que no hay problemas reales. ¿Que tal miembro de la familia le hace una cabronada a otro o realiza algo improcedente? Se dice que los padres se enfadan y no se vuelve a mencionar. ¿Que Lucio y Félix la cagan reiteradamente? Nunca hay consecuencias, salvo en el único caso en que a los autores les interesa que las haya, porque sirven para forzar un problema familiar. ¿Que Lucio y Félix se están claramente excediendo en sus competencias al perseguir lo que al principio parece una quimera? No pasa nada, el jefe de policía resulta que es un tío íntegro e inteligente y pronto lo convencen. Y así todo. Nada tiene consecuencias nunca.
Y ya por terminar, el detallito que me hace bajarle la nota a las dos estrellas:
En fin, que no. Esta historia, filmada y vista en pantalla, podría haber tenido un pase. Escrita, no lo tiene.
Lo he dejado aparcado varias veces, pero la verdad que me ha gustado bastante. El hecho de que la trama del caso se entremezcle con la trama familiar siempre me ha gustado.
Plotwist final un 10. Los personajes de la familia me han encantado como se plantean.
Una novela costumbrista y de misterio que nos presenta a unos personajes muy bien definidos y con los que exploramos la sociedad de finales de los 60 en Madrid. Escrita por los guionistas de Los Misterios de Laura es un libro interesante que te deja con ganas de más. La única pega es que al principio desborda un poco tanto personaje con su propia trama, aunque eso hace que acabes conociendo a todos los miembros de la familia y metiéndote de lleno en la historia.
Me ha gustado mucho!! Me ha encantado ver las peripecias de la familia Garza durante la búsqueda del asesino de los caramelos de Violeta. No me ha sobrado nada de la historia. Quizá no le doy las 5⭐ porque a un 75% del libro ya se intuía quién sería el culpable. Aún así...super super recomendable!
A ver por dónde empiezo a contaros sobre este libro... Os adelanto que desde ya se ha convertido en una de mis mejores lecturas del año. ¿Por qué? Pues porque tiene todo lo necesario para ser una lectura de 10: enganche, misterio, humor y muchas referencias literarias.
Estamos ante una novela llena de muertes, a priori accidentales, pero que nuestro protagonista Lucio Garza, médico forense, no tiene tan claro que sean así. El primer indicio de que se trata de un asesino en serie es que a todas las víctimas les han dado un caramelo de violeta antes de morir. Con las autopsias se descubrirá que tienen más cosas en común...
Lucio, que tiene una extensa familia de siete hijos junto a su mujer Teresa, comienza la investigación por su cuenta y se encuentra con la compañía de Félix, un policía relegado a los archivos que ve esta investigación como una oportunidad de darle vidilla a su aburrido trabajo. Entre los dos forman un tándem tan curioso como entrañable. En ocasiones me han recordado, salvando las distancias, a Mortadelo y Filemón, y es algo que me ha hecho disfrutar mucho más de la lectura.
A medida que van saliendo más detalles a la luz, la familia Garza se implica al completo y todos quieren aportar su granito de arena. He de decir que me ha encantado que cada miembro de la familia tenga capítulos dedicados a su propia historia personal, pudiendo conocerlos a la perfección. Otro detalle que me ha gustado muchísimo son los nombres de los hijos y su significado, pero tendréis que leer la novela para descubrirlo. 🤭
Me gustaría contar mucho más pero no quiero hacer spoilers, así que os diré que es una lectura deliciosa y que lo pasaréis en grande acompañando a los Garza en sus pesquisas por descubrir quién está detrás de las misteriosas muertes y qué relación tienen con los famosos caramelos de violeta. Os advierto que os sorprenderá mucho el final.
Solo espero que en un futuro haya más casos de Lucio Garza y su peculiar familia.
“—¿Porque a dos mujeres muertas, sin ningún tipo de relación entre ellas, les gustaban los caramelos de violeta? Lucio, te tengo en alta estima, pero fantasías las justas” ~ El asesino de los caramelos de violeta de Javier Holgado y Susana López.
El asesino de los caramelos violeta es el primer caso de Lucio Garza, o sea, se viene saga. Lucio es forense y trabaja muy bien con los muertos; ahora bien, asistir a los vivos ya se le complica un poco. Además es padre de una familia numerosa y siempre tiene lío en casa. Estamos en España, en 1968, con la tele en blanco y negro, los Seiscientos por las calles y sin tecnologías digitales para encontrar a los culpables.
Lucio analiza el cadáver de una joven cuando descubre que tiene la lengua de color morado. Recuerda que hace unos años se enfrentó a un caso similar y ahora ata cabos. No es la única joven que acabará en su mesa de autopsias con la lengua morada, alguna tras sufrir un accidente, otra tras un suicidio. Sin embargo, Lucio sospecha que las muertes han sido intencionadas o por lo menos inducidas y, aunque en la Comisaría no le creen, se vuelca por su cuenta en la investigación. A él se une un policía muy peculiar, Félix.
Cuando vi que este libro había sido escrito a dúo por dos guionistas de series y entre ellas Los misterios de Laura, que me encanta, no dudé en lanzarme. Es una historia que transcurre sin prisa pero sin pausa y nos traslada a la España de fin de la dictadura franquista. ¿Me ha gustado? A medias. Digamos que me ha entretenido, sin más. Para mí ha sido viajar a Cuéntame y encontrarme con Antonio Alcántara trabajando de forense. Tal cual. Así que si eres fan de la serie, seguro que disfrutas más que yo de esta historia. Por mi parte animar a que esta historia se lleve a las pantallas, creo que, sin que sirva de precedente, me gustará más que en libro.
Pues no tengo nada malo que decir de este libro. Me ha encantado la trama, la ambientación, los personajes… no le cambiaría nada.
En la España de los años finales de la dictadura franquista, vive la familia Garza. Lucio Garza trabaja como médico forense y le empiezan a llamar la atención ciertas muertes en las que la víctima tiene la lengua violeta, como si hubiera comido los famosos caramelos. Pero Lucio no está solo porque tiene una familia muy grande, mujer y siete hijos, con sus peculiares características cada uno, que son un importante apoyo en todos los ámbitos de su vida… incluso en el laboral.
No sé si sois demasiado jóvenes para conocer las películas de “La gran familia”, pero era una familia así, con muchos miembros, y en esa misma época. La diferencia es que las tramas ahí tenían que ajustarse a las normas y moral de la época, y los miembros de la familia Garza igual no pasaban todos la censura, pero la ambientación es un poco esa, y me encanta.
Y lo que es el misterio en sí me gustó mucho. Me tuvo despistada hasta bastante avanzado el libro, que acerté parte, pero no todo, así que, la verdad, lo disfruté un montón. Y el final deja con ganas de más…
No le sorprenderá a nadie que no tardaré mucho en leerme “El misterio de la turista que murió dos veces” porque necesito más de los Garza…