Anatomía de un corazón nos traslada al Chile de los años cincuenta, donde acompañaremos a Aurora y sus comienzos en el mundo de la medicina, concretamente de la cirugía, siendo mujer.
Aunque es una novela gráfica en la que encontramos todo tipo de reflexiones, no se plantean de un modo denso, sino que son el telón de fondo que acompaña a la protagonista y sus vivencias: el machismo académico, las obligaciones/imposiciones que tienen las mujeres o el período turbulento que atraviesa el país. Aurora consigue progresar, consigue cumplir sus sueños, pese a todo, tiene que dejar de lado una parte importante de nuestras vidas: el amor.
El corazón es un órgano, pero también es algo más y eso es lo que esta novela nos transmite. A veces podemos comprender cómo funciona, cómo drena la sangre, cómo nos mantiene con vida, pero los impulsos que lo acompasan nos son inexplicables y, muchas veces, lo que queremos se contrapone con lo que debemos hacer o es una barrera en el camino, por lo que tenemos que elegir si queremos dejarnos llevar o continuar el camino buscado.
Es una novela sencilla, de belleza poética y con unas ilustraciones delicadas, cuyo uso del color azul añade una tonalidad triste, difícil, pero que permite establecer contrastes entre los pensamientos, la realidad y las esperanzas. Pese a tratar temas complejos como el acceso laboral de las mujeres, específicamente en profesiones que han sido tradicionalmente desarrolladas por hombres, la muerte, la pobreza o la inestabilidad política, también trata sobre los sentimientos y las elecciones que tomamos. Al tratarse de una obra corta, los temas se abordan subrepticiamente en ocasiones, permitiendo una lectura ágil y que el lector decida los conceptos sobre los que quiere continuar o no reflexionando.