Una crítica controversial al deporte, creado por por y para varones que constituye una de las estructuras visibles del patriarcado. Interesante relacionarlo con la derrota de Atalanta, que nos incluye para variar todas las mujeres. Claro ejemplo es que siempre las selecciones de mujeres son llamadas “femeninas”, cuando las de ellos son las reales, se nos vende como salud y superación cuando sigue siendo competitividad y muchos deportes conservan dosis notables de agresividad que vienen de aptitudes necesarias para la guerra. Critica la hipersexualizacion de las atletas y las exigencias de belleza. Aunque cita a muchas radicales y parece defender su postura, desgraciadamente se lía con el tema, sexo/género, quedando ambiguo y repitiendo que es posible cambiarlo, confunde separar deporte y aseos por sexo con discriminar, llamándole segregación cuando es un tema de seguridad. Promueve equipos mixtos en deportes, donde eso solo ocasionaría más problemas. Cita J. Duval, como “pensadora” y nombra en femenino a los señores atletas que ocuparon puestos de mujeres en competiciones profesionales. La idea de cuestionar el deporte como institución es excelente, pero al mezclar y no tener claras las razones por las que hay hay que diferenciar, termina quitándole sentido y racionalidad al asunto. Leyéndolo con perspectiva feminista se puede sacar algo de provecho, pero no lo recomendaría en su totalidad. “La pregunta sería si el deporte tiene poder para transformar el mundo de las mujeres. En qué medida y para qué, para quien?”
3'5 ⭐ Cuando vi este libro en la biblioteca, me intrigó y asustó a partes iguales. Desde hace unos 3 años tengo mejor relación con el deporte que nunca, y temía que está lectura me lo arruinase.
El libro hace un repaso histórico del deporte, desde Grecia y Esparta hasta la Alemania nazi, la Italia fascista, la España de Franco y la Rusia de la Guerra Fría y luego de Putin. Esto me pareció muy interesante por como revisa la utilidad del deporte como herramienta propagandística y de adoctrinamiento, así como la necesaria narrativa de heroicismo y consumo que lo rodea. Todo ello, claro está, con sus correspondientes dosis de misoginia.
En cuanto a las mujeres, se estudia la dicotomía entre los valores deportivos (típicamente asociados a la masculinidad) requeridos en una atleta y la feminidad impuesta y demandada de ella como mujer, así como su "inevitable inferioridad física" frente a los hombres. Creo que una de sus principales críticas se basa en la división sexual de la competición deportiva, lo que a la vez entiende como inevitable debido a la mayor capacidad física potencial de los hombres.
Personalmente, aunque me ha parecido muy interesante, hay bastantes cosas que no ha logrado venderme. Quizá sea porque práctico un deporte mixto muy poco conocido sin repercusión trascendente en el capitalismo como es el Jugger, pero también en parte creo que se debe a que la autora, a pesar de argumentar de manera completa y equilibrada, deja claro de manera deliberada su disgusto personal por el deporte de manera que esto se entiende como el origen de toda su argumentación. Y quizá no es algo reprochable objetivamente si la argumentación está bien construida, pero a mí personalmente me ha afectado negativamente.
"Sobre el cuerpo de las deportistas se escriben unos códigos de belleza y feminidad"
Analizando el deporte desde las Olimpiadas, la autora esboza un análisis sobre el control masculino del deporte, desde los diferentes trofeos que se dan a las mujeres hasta las polémicas en torno a las deportistas trans.
El inicio del libro es el que se me ha hecho más pesado, sobre todo los capítulos con más carga teórica. Sin embargo, aquellos en los que habla de diferentes deportistas o del papel del deporte en la sociedad, son bastante interesantes, con ejemplos claros para mostrar lo analizado.
En conjunto, la autora establece distantas facetas en las que el deporte ha sido usado para discriminar a la mujer, bien por no permitirle realizarlo, bien por acotar determinados deportes que se feminizan incluso en su vestuario, y abre el camino a la reflexión sobre ello.
Como aporte negativo diré que en ocasiones la autora hace juicios de cuestiones políticas de una forma muy subjetiva que me han desviado de la lectura y que no comprendo por qué están presentes en el texto.