Cando Inés lle prometeu á nai ler os seus cadernos e escribir o libro da súa vida non podía imaxinar o alcance dese legado. Ao abrir o primeiro manuscrito, a memoria devolveulle a imaxe de Carmiña, trinta anos máis nova, escribindo sen parar sobre a mesa da cociña. Inés sabía que se lle presentaba unha oportunidade irrepetible e fixou a ollada na caligrafía coñecida, coma se así puidese revivir a nai xa ausente para sempre. E o texto prendeuna a un pasado e unha vida absolutamente descoñecidos para ela: «Este é o relato dunha orfa á que lle tocou loitar pola supervivencia, un pequeno gran drama que aconteceu nos tempos duros dunha España acabada de saír dunha guerra civil. Naquel tempo moitas familias perderon todo o que tiñan, algúns incluso a vida, mentres outras facían moitos cartos. Para medraren, algúns deses novos ricos sen escrúpulos nin cultura non dubidaron en aproveitarse de persoas inocentes e desvalidas coma min.»
El principio me tuvo atrapadisima, pero el finalnse me hizo un poco lento y me costó seguir al ritmo q lo había empezado. Una historia dura una niña q vivió muchas injusticias y una época en la que los convencionalismos superaban a la moral. Una historia q merecía ser contada y descubierta para sanar las heridas de quien la sufrió.
En el lecho de muerte de su madre, Inés le promete escribir su historia a partir de los cuadernos de juventud que esta le entrega. Conforme comienza su lectura y retorna a la infancia de su madre en esa Galicia que sufre los reveses de la postguerra, Inés pronto se dará cuenta, que lo que parecía una breve historia de vida, se va a convertir en un verdadero legado familiar.
Una infancia marcada por la pobreza y la orfandad, sacude a Carmiña, que tras perder a su madre es recogida por una familia pudiente de la localidad, dueños de uno de los almacenes de sal de salazón más importantes del Viveiro de la postguerra, además de varios negocios emergentes en la zona. Lejos de dar a Carmen la vida y oportunidades que una joven necesita, se dedicarán a ejercer sobre ella el mayor de los maltratos, el desprecio. Obligada a trabajar de criada de la familia y sufriendo maltrato físico y mental, Carmiña luchará toda su vida por alcanzar su meta de estudiar y lograr sus sueños.
Con una ambientación excepcional del Viveiro de la época, y narrada mediante dos líneas temporales, El legado de la niña de la sal se convierte además de en novela, en un verdadero ejercicio de duelo y homenaje de la propia autora a su madre. Y es que la Carmen de nuestra historia, no es más que el reflejo de la madre de la propia autora, y nuestra Inés se convierte en un alter ego que le permite profundizar en los sentimientos y acciones de la protagonista, que no son más que los propios. La prosa de Elena Gallego es desgarradora y aúna sencillez y poesía en cada una de sus frases.
El legado de la niña de la sal es una reconstrucción familiar, una investigación a tiempo real, que recoge un perfecto cuadro histórico y social del momento narrativo en que se enclava. La dureza de la postguerra, la pobreza, la injusticia social, el clasismo, el estraperlo, las luchas de poder… pasan como un aluvión sobre nuestra protagonista, reflejando de forma magistral una realidad, que sacudió a la España más herida.
Así, el legado de Elena, es también el de miles de nombres anónimos que como Carmiña sufrieron los embates de una contienda que siguen muy presente todavía en nuestros días. Un legado que grita por boca de tantas voces acalladas por el horror de la guerra.
Una historia de memoria, de Memoria Histórica. Supone que debemos escudriñar sobre el pasado de nuestros familiares y amigos que vivieron una época nefasta sufriendo vicisitudes que no debieran haberse producido.
Todo mentira ya que ese legado no le pertenece ni a Inés (Elena Gallego) ni a María José Castro, que siendo colaboradora en la redacción de este infame libro espero asuma las consecuencias de semejantes difamaciones a la familia que siempre la trató como una más.