Aníbal Haze se pregunta quién es y por qué. Es un hombre filosófico a su manera, observador y lector incansable. El whisky y la cerveza lo acompañan durante la inspiración y en los ratos de tedio. Cuando ocurre esto, sale a la calle en busca de estimulación. A veces, son las drogas; otras, el alcohol y otras, una mujer. Aníbal Haze es vagabundo, borracho y escritor. Entrado en la cuarentena, nuestro protagonista se define a sí mismo como hijo de la crisis constante a la que el mundo está sometido. Aníbal comienza su andadura perdido en las calles, bebiendo y viviendo muy cerca de la indigencia. Retirada de su mente la idea del suicidio, se embarca en un viaje para encontrarse a sí mismo a través del amor por las letras, las artes y, cómo no, las mujeres. Los bares y su buhardilla son su despacho, y el exceso es su refugio, en el que se sumerge a vivir como más le escribiendo. Con la ironía y la sátira, Aníbal Haze muerde con cada letra y apuñala con cada palabra. Sin prejuicios ni formalismos se adentra en el yo para descubrirse a sí mismo como un hombre que se detesta en toda su esencia. Pedro Molina escribe, Aníbal Haze escribe y entre los dos enlazan historias en cada capítulo y las retuercen para mostrar dos visiones distintas de la sociedad en la que viven.
Pedro Molina es escritor de toda la vida, la suya. Aunque esta es su primera novela, ya ha publicado dos libros de relatos, Historias inconfesables (2014) y El lago de Afrodita (2017). Pero Axis es su primera obra en sí misma, como si las otras fueran ensayos para la llegada de esta novela. Factótum desde los diecisiete, ha terminado siendo el escritor que deseaba ser y el lector que tanto ansiaba cuando empezó por Homero en plena adolescencia.
En este libro vamos a conocer a uno de los personajes más batalleros con los que he tenido el placer de cruzarme. Aníbal Haze es un escritor alcohólico que se pregunta quién es todos los días de su vida. Filósofo, escritor y un lector consumado.
¿Os gustan las historias políticamente incorrectas? ¿Dónde los personajes principales no tienen pelos en la lengua y casi rozan lo obsceno? Pues es vuestra obra. Aníbal vive en su buhardilla y se las ingenia para vivir y salir adelante sin encontrar trabajo y cayendo en sus adicciones.
Os aviso que la novela no tiene ningún tipo de filtro. Hay escenas se*xuales casi constantemente, algunas algo desagradables en mi opinión. Pero no por el autor en sí, si no porque Aníbal me llegaba a caer un tanto mal y se me hacía complicado seguirle día a día con ese tipo de pensamientos que claramente no comparto con él.
Es cierto que la historia es realista y que ha sido creada para ser así. Para hacernos filosofar sobre todo, que nos haga incomodarnos y que cree mucha controversia, que es justo lo que el autor quería. Darnos a entender que estamos viendo a su alter ego y que en la mayor parte de las veces, el libro hubiese sido escrito por ambos.
Lo que me ha gustado más de la novela han sido las increíbles referencias a la literatura, pasando por muchísimos autores que conocemos, obras que todos hemos leído y dejando ver, de alguna manera, ese amor por los libros que nos unen. Y que Aníbal, aunque no se tome la vida en serio, también aprecia más que nada.
No tengo por costumbre leer obras del género, este realismo sucio dejó huella en mí.
Con una voz poco convencional, muy políticamente incorrecta y sin pelos en la lengua Pedro Molina Moreno, en esta novela realista, nos da a conocer el fruto de su creación, Aníbal Haze, un intelectual bohemio, anticonformista y apolítico con quien, en los ratos metaliterarios de su obra, el mismo autor llegará a dialogar.
Ya en sus cuarenta y sin un trabajo estable, quizás también por su constante rechazo hacia todo tipo de reglas e imposiciones sociales, Aníbal se las ingenia para salir adelante viviendo en una buhardilla de alquiler, lugar icónico de su vida bohemia y despreocupada, donde no faltan el alcohol, las drogas y el sexo.
Después de un intento fallido de suicidio, empieza a tomarse la vida menos en serio buscando equilibrio y felicidad entre la lectura y las mujeres por las que se va encaprichando hasta conocer a África con quien llegará a tener una conexión más profunda y estable.
A lo largo de la novela muchas son las referencias a lecturas imprescindibles, tanto contemporáneas como de siglos pasados, entre otras La conjura de los necios y el Quijote y los paréntesis sobre temas controversiales de actualidad, casi siempre a contracorriente, intercalados como reflexiones dentro de la historia.
A pesar de pertenecer al realismo sucio, un género que no acostumbro leer, Axis es una novela que mantiene al lector curioso e intrigado y que, gracias al estilo único de Pedro, nunca deja de sorprender.