Si en Jarroa existe una trama es aquella que consiste en volver. La de corresponder a la tierra, en lo que afectos se refiere, al arraigo, la idiosincrasia y al pertenecer. Este libro es para los exiliados que abandonaron sus orígenes con la idea de un futuro mejor, sin saber que ese mejor residía en lo que dejaban atrás.
No hay trama más allá del volver. Es lo que mi amiga Berta llama novela atmosférica e Irene la literatura por la literatura; y yo me encuentro con una voz, la de Andrea, con una fuerza y belleza inconmensurables.
Redescubro en estas páginas y a golpe de nostalgia el arraigo y no puedo evitar sentirme parte de esa isla. Jarroa es un viento, pero también una polifonía costumbrista. Una polifonía de mujeres y de la intimidad del hogar. Escribe Andrea: "Sigo llamando casa a la casa de mi madre", y yo, como niña exilio, me vuelvo a reconocer porque casa es hogar y el piso es tu vivienda de paso.
El día que abandoné Almería me guardé su luz y sus paisajes, esos que responden a una tonalidad concreta, como si únicamente pudieran ser comprendidos y admirados en el lugar al que pertenecen. Aquellos que desde el mar son aún más bonitos. Cierro los ojos y me baño en ese desierto turquesa, tan agreste como bondadoso. Esa paz, esa inmersión de paz, es lo que me ha proporcionado este libro. A mí manera, me ha permitido volver.
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"Me siento pegada a esta isla como un chicle a la tripa de una mesa. Mi carnet deberia certificar que soy un ser acuático, como los mejillones".
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"El parentesco hacía que la pena también se extendiera. Ir al entierro suponía volver a la isla".
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"Me disfrazaba con la ropa de lo muertos, pero ellos no decían nada".
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"Creo que la gente se queda en la isla para no morirse nunca. Hablan del pasado para mantenerlo con vida, con la esperanza de que les pase lo mismo a ellos y que, en un despiste de Ia historia, la muerte los salte".
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"Cómo reconocerte en un lugar del que te has ido. Cómo acoplar tu vida a la de las que no quisieron marcharse nunca. No dejo de pensar en que los emigrados no tienen de recho a quejarse. Los que, como yo, pudieron salir y quisieror volver".
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"De todos los lugares posibles, ellas eligen la isla. Las mujeres. Las golondrinas. Y quizá yo tambiến".
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"Tampoco quiere que el dia pase y se acabe. Si siempre es noche, la mañana nunca llega y la muerte tampoco. La vida se queda estanca en un lago".
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"La humedad le deja los huesos blandos, también las palabras, que le resbalan adentro de la boca, encima de la loza, por el piso, antes de que pueda decir nada. Lleva sola mucho tiempo. Ya no sabe cómo explicarse".
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"Me pregunto dónde irá todo esto después de mí. Esta casa es como un cuerpo que ha dejado que le pase la vida, La miro y siento que todos estos años me ha estado esperando".
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"Yo pensé que ahí se acababa la tierra. Que ese lugar era el fin del mundo".
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"Si vinieras a verme, atravesaria los dias como lo hace la noche. Ya no tendría agujetas de tanto agarrarme a la vida y preguntarme cuánto tiempo pasa hasta que una persona desaparece del todo".
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"Las nubes iban rellenas de algo que no se atrevian a soltar y la jarroa anunciaba el fin del verano.
Su abuela siempre decia que los dias así es mejor no salir porque el viento desentierra lo que está perdido".
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"Ahora pertenecía al mundo de las cosas que van y vienen pero nunca se quedan. Como la marea y
la jarroa".
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"Tirábamos todo el cuerpo yel deseo hacia delante. Teníamos miedo de mirar atrás y hacernos piedra".
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"La muerte necesita tener la puerta abierta para no saltar a otro cuerpo [...] Los espíritus a veces se confunden y no encuentran el camino. Nadie quiere morir, ni siquiera los que ya están muertos".
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"Dicen que o mal do aire es el espíritu de un muerto que se te pega. Así como se pega la humedad a los huesos aquí, en la costa. Un día te sale moho por dentro y dejas de comer".
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"Quieres escapar de algo a lo que siempre te gustará volver. Esa será tu casa. Ahora que has vuelto, quieres agarrarte, porque fuera todo sigue cambiando. Porque no era lo que esperabas. Porque
quizá aqui sí pueda ser".
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"La tristeza también es una habitación iluminada, el olor a suavizante, a café templado. La tristeza también es un cuerpo de recién nacido".