La nueva novela de Fernando Vallejo La lluvia cae sobre Casablanca iracunda, alucinada. Baja el agua por las canoas del techo al patio a trompicones, como llevada de la mano de mi señor Satanás. Quiebra tejas, moja pisos, forma charcos y los charcos lagos. Borbotea de la ira la maldita.
Casablanca no es una ciudad, es una blanca como su nombre lo indica, con puertas y ventanas de color café y una palmera en el centro de un antejardín verde verde. Y así ha sido siempre y así siempre será, incambiada, incambiable, como el loquito de arriba, el que «Yo soy el que soy». Yo también. Yo soy el que soy.
Reseñ «Su ira explosiva es tan brillante, tan sonora, real, sincera, divertida a veces, cruel casi siempre, que su lectura es algo gozoso y tonificante». Pedro Almodóvar
«Fernando Vallejo es tímido, inteligente, cariñoso, humilde; y también es perturbador, revolucionario, deslenguado, insólito». Juan Cruz , El País
«Una de las voces más personales, controvertidas y exuberantes de la literatura actual en español». Jurado del Premio FIL de Literatura 2011 ENGLISH DESCRIPTION The rain falls on Casablanca in violent greatness. As if guided by the hand of my lord Satan, water slides down its rooftop breaking tiles, forming lagoons—bubbling in its cursed ire. A single palm tree stands tall at the center of a bright green forecourt while bright white walls frame doors and windows of an earthy brown. Casablanca is not a city but a house—as unchanging and unchangeable as the voice that lives in above stairs that "I Am Who I Am." I am as well. I am who I am.
Julio Cortázar, born Julio Florencio Cortázar Descotte, was an Argentine author of novels and short stories. He influenced an entire generation of Latin American writers from Mexico to Argentina, and most of his best-known work was written in France, where he established himself in 1951.
En mi opinión, fabuloso y divertido como todo lo que he leído de Vallejo. Casi una adenda a Peroratas, su previo libro, pero dentro del contexto de ficción o anovelado. Casablanca la bella contiene muchas de sus conocidas retóricas presentadas con la inteligencia, honestidad e irascibilidad que lo caracterizan y que yo disfruto tanto. Su novela contiene algunos aportes nuevos que no sólo hacen pensar sino que divierten. Casablanca la bella describe una vez más la idiosincrasia del pueblo colombiano, la ignominia a la que está expuesto día a día y el ingenio al que recurre para sobrevivir sin importar a quien atropella en el intento. Vallejo usa la construcción o más bien la renovación de una casa, que es el sueño de todos, como una metáfora de la vida. Una vez que el protagonista ve concluido su proyecto después de sobrevivir toda clase de infortunios y de haber hecho una especie de recuento del pasado, verá por fin realizado su sueño en compañía de aquellos que partieron antes que él y que fueron parte de este camino de altibajos que es la vida.
Algunas frases para recordar de este libro:
"Uno no llora por los muertos: llora por uno mismo". "Entonces el Pobre Viejo podrá descansar de Sí Mismo y nosotros de Él y de su Bondad Infinita". "Cacolandia se roba hasta un Corazón de Jesús". "Todos contra todos no es guerra, es lo usual". "¿Qué le costaba hacernos ricos, sanos, felices, libres del sexo o con el sexo a manos llenas? ¡Carajo!". "Muere autor envenenado por sus propias frases". "Salgo en el Internet, luego existo". "A los preguntones les dicen 'entrevistadores'; y a los hablamierda, 'analistas'".
Más como 1.7. No estoy muy seguro de qué quería hacer este señor. No estoy muy seguro de que le haya salido bien. En general, no estoy muy seguro de que algo que valiera especialmente la pena le haya salido bien en este libro. Peca de pseudo-onírico y deshilachado. Pero tiene uno que otro one liner que me ha hecho reír.
Debo decir que fue un libro bastante interesante de leer. Mantiene el mordaz estilo de Vallejo. Está muy bien escrito y aunque la historia es bastante sencilla, son los diálogos y las reflexiones del autor lo que mantienen al atención del lector. Este escritor maneja muy bien el idioma y sabe alejarse del lugar común.
Leer a Fernando Vallejo es volver a escucharlo decir lo mismo de siempre, pero con gracia. En Casablanca la bella no cuenta una historia como tal, no hay personajes con desarrollo ni una trama clara. Es más bien una carta a Medellín, o mejor, una queja larga. Un reclamo a la ciudad que lo vio nacer, esa que él llama “Casablanca la bella” con una ironía tan fuerte que uno no sabe si reír o llorar.
El libro está lleno de todo lo que siempre ha dicho Vallejo: que Colombia está podrida, que Medellín es un caos, que la política es una payasada, que los humanos somos demasiados y encima crueles con los animales, que la Iglesia es una farsa… Y aunque suena repetido, sigue siendo cierto. Y lo dice con ese tono suyo: rabioso, gracioso, lúcido.
Lo más raro es que, con todo lo que dice, no cansa. Uno termina riéndose, incluso cuando lo que está diciendo es triste. Porque Vallejo tiene una forma única de despotricar: te arrastra con su rabia, pero también con su ritmo, su sarcasmo, su forma de escribir como si hablara.
Casablanca la bella es un retrato de Medellín, sí, pero visto con los ojos de alguien que la amó y ya no puede amarla más. O tal vez que la ama tanto que no puede dejar de criticarla. No es un libro para buscar esperanza. Es para encontrarse con alguien que ya no cree en nada, pero que igual escribe, grita, se queja… y uno lo sigue.
No es el mejor libro de Vallejo, ni el más fuerte, pero es él. Y con eso basta.
Un hombre de edad adulta regresa a su ciudad natal, en Colombia, para reparar la casa en l que muchos de sus sueños crecieron, Casablanca. Pero, al momento de llegar, se da cuenta de que las ruinas son peor de lo que esperaba y la construcción tomará más tiempo y dinero del que imaginó. Casablanca, al igual que la misma ciudad, ha cambiado a un deterioro tal que el viejo no tiene más remedio que solo criticar y renegar de lo que fue, lo que es y lo que terminará siendo.
Con una prosa entre poética y vulgar, entre sabia y arrabalera, Fernando Vallejo nos lleva por un camino extraño de criticas extensas, a la religión, cultura, historia y, sobre todo, al Papa, cualquiera que estuviera en el poder, nos alcanza Juan Pablo II, Benedicto y termina con Francisco, tiene una forma acida de narrar sus puntos de vista que no teme esconder.
Con todo y sus puntos positivos, la verdad es que no fue de mi agrado. Sentí que no avanzaba mucho en la trama y que, de pronto, todo se había vuelto cíclico. De plano no soy su público.
Ultimamente he estado leyendo libros pendientes por leer, así que me encontré este y dije será mi próxima lectura, recuerdo que una chica colombiana me lo regaló, así que lo tenía en mi librero desde ese día, esa vez me dijo "espero que le halles el lado bueno a este libro, y te guste como a mi"... Y la verdad me encontré con un libro lleno de recuerdos del autor, de remembranza, de nostalgia de su infancia y sobre todo, una lectura muy amena. Si sumo todo esto a las frases que puedes encontrar a lo largo del libro, te deja un buen sabor. Esta frase me dio risa y me dejó pensando a la vez: "Todos contra todos no es guerra, es lo usual"
Es una crítica divertida a la sociedad, la iglesia, a Dios, a uno mismo. No puedo negar que hubo partes que me incomodaron al punto de querer dejar de leerlo pero me di cuenta a tiempo que eso significaba algo. Comencé a leerme este libro a ciegas recomendado (y prestado) por un profe del colegio y me alegra que así haya sido el inicio de mi historia con Fernando Vallejo.
Me parece interesante la manera en la que HACE crítica a la iglesia, a Medellín, a Colombia, a la historia. Sin embargo no veo un hilo conductor en la obra. Es la primera vez que leo algo de él, quizás es su estilo, pero en esta ocasión la verdad me faltaron algunas páginas para terminarlo y decidí dejarlo así, sin terminar.
"In the novel Casablanca la bella, Vallejo is more wicked than ever before; he writes in the same way as a sniper shoots—knowing he has nothing to lose. What is his target? As always, God, death, and Colombia." - Marcelo Rioseco, University of Oklahoma
This book was reviewed in the November 2014 issue of World Literature Today. Read the full review by visiting our website: http://bit.ly/12GydtE
Fernando Vallejo es un genio. Casablanca es el nombre de una casa en el barrio de Medellín donde el autor-narrador pasó su infancia y que decide comprar años después, sin saber que se ha convertido en una ruina. Una historia de la restauración de la casa, salpicada de los destellos de ingenio de Vallejo. Divertida, brillante, irreverente.
Dios sí existe, y sufre, mas no por nosotros sino por Él, porque no puede descansar de Su Aburrida Esencia. Como no duerme ni se puede morir… Inventó a la Muerte, y no la puede llamar. Inventó el sueño, y no puede dormir. Agobiado de problemas vive en el Insomnio Perpetuo.