En el año 2007 se desencadenó en México una crisis de seguridad cuya magnitud hubiese sido inimaginable apenas unos meses atrás. La violencia ocupó el centro de la vida pública como nunca antes no en el pasado reciente por lo menos. Junto con la crisis apareció un nuevo lenguaje, una nueva manera de entender la delincuencia, la legalidad, la justicia, el orden político. Ha sido un cambio mayor, pero difícil de valorar. Ese cambio es la materia de estas páginas. El eje del libro es la crisis de seguridad, porque es lo que se impone como eje del presente. Pero no es ni una crónica ni una explicación del crimen organizado, ni de la lucha contra el crimen organizado: es un análisis de los lenguajes en que se explican una cosa y otra. Desde luego, la violencia es real. El crimen organizado es real, el negocio de las drogas es real, y el combate de la fuerza pública contra el crimen organizado es absolutamente real. Pero todo ello tiene también una dimensión imaginaria, es decir, todo ello se elabora en el espacio público, en un lenguaje que tiene sus sobreentendidos, sus implícitos y su lado opaco, sus fantasías, prejuicios, estereotipos y automatismos. Eso significa que debajo del negocio de la droga, por decirlo de algún modo, debajo de lo que llamamos crimen organizado, debajo de la guerra contra el crimen organizado están sucediendo otras cosas, que no se ven bien y no se entienden bien, o no se entienden en absoluto. En este libro hay tan sólo el intento de ver con un poco más de claridad lo que hay detrás de las palabras. Porque el nuevo lenguaje se impuso al mismo tiempo que se producía un aumento catastrófico de la violencia en el país, y no es aventurado suponer que la opacidad de ese lenguaje sea de algún modo parte del problema.
Como siempre, Fernando Escalante siendo una de las voces más lúcidas respecto a la violencia en México.
La violencia es un fenómeno complejo y como fenómeno complejo hay que analizarlo. Para hacer eso, en primer lugar, hay que cambiar el lenguaje que utilizamos; desnaturalizarlo, como diría Oswaldo Zavala.
Habría estado bien que Escalante pusiera muchas de las gráficas de las que habla y no sólo las describiera, pero su análisis lo compensa. Es lo único que podría reprocharle a este librazo.
Una interesante lectura sobre la guerra contra el crimen en México y el mundo. Fernando Escalante intenta descubrir la retórica detrás del discurso punitivo presente en Estados Unidos y Europa a partir de los 60s y en México durante la estrategia del presidente Felipe Calderón. El discurso consiste en introducir en el espacio público la idea de que existe un enemigo común y peligroso al que hay que atender a través de políticas disuasivas o de control. El crimen en todas sus modalidades (organizado, difuso, aleatorio) merece ser castigado. El discurso punitivo ha servido para legitimar acciones que han demostrado ser inefectivas para controlar al crimen. Asimismo, no se tiene un registro fiable del alcance del crimen organizado transnacional. Para Escalante, es imposible verificar si las cifras que presentan las autoridades de seguridad alrededor del mundo concuerdan con la realidad. Este hecho ha permitido que las cifras sean utilizadas para generar un estado de alerta en la sociedad y así legitimar acciones policíacas y militares alrededor del mundo. En México, los medios reproducen la información presentada por el gobierno sin la posibilidad ni la voluntad de verificar si dicha información es verosímil. Ello contribuye a crear una imagen distorsionada del crimen y facilita atribuir delitos a ciertos actores como "el narco" ó "el cartel". Para Fernando Escalante la verdad en torno al crimen es incierta, los medios y el gobierno han contribuido a crear una imagen dudosa de la realidad. La estrategia de Calderón, basada en la necesidad de recuperar la territorialidad y las funciones básicas del Estado perdida frente a el crimen organizado se asemeja a la de Estados Unidos y Europa en los 60s. Las consecuencias son las mismas: es incierto que una estrategia punitiva sea un factor decisivo para reducir la criminalidad. Para Escalante, la aplicación masiva de la ley, el encarcelamiento y la disuasión no son factores decisivos para reducir la incidencia delictiva, en particular los homicidios. Al contrario, dichas acciones han resultado en un incremento del homicidio doloso en México, (el cual iba a la baja hasta 2008). El libro de Escalante descubre la complejidad de la guerra contra el crimen, la dudosa efectividad de ciertas estrategias y la imagen distorsionada del crimen alimentada por las acciones del gobierno y los medios de comunicación tanto en México como en el mundo entero. Escalante nos invita a reflexionar sobre otras estrategias, como la prevención y la reinserción, es un libro valioso para revelar que los problemas de seguridad son más complejos de lo que creemos. Sin embargo, en ciertas ocasiones su escepticismo puede llegar a negar el impacto positivo de las estrategias disuasivas y de control, particularmente en el fortalecimiento institucional y el Estado de Derecho.