Se arriesga mucho con los que quiere hacer... y no le sale del todo bien.
El arte es precioso y la idea es guapísima, pero tiene algunos fallos que para mí son imperdonables.
Primero, los personajes no tiene cara, literalmente. En un cómic sabes quién habla porque hay un cuadro de texto con una flechita que sale del personaje que está hablando, si los personajes no tienen cara, no sé quién está hablando y eso hace que sea todo muy confuso. Excepto Nicholas, que tiene barba y se le ve la silueta de la barba, me he pasado todo el comic super perdido.
Segundo, muchísimo texto. Hay 5 o 6 veces que hay una página doble casi entera de texto, que tienen una mezcla de exposición de lo que está pasando y exposición de lo que va a pasar. Esto es un cómic, quiero ver lo que pasa, no leerlo.
Tercero, el final. Que básicamente no es un final, sino que ocurre algo que podría ser el fin de la primera temporada de una serie de televisión y luego en 4 páginas hace que pasen unos 1000 años donde te explica cómo se llega a donde estamos.
Obviamente no todo es malo. El concepto me ha flipado, es algo que me hubiera gustado ver más desarrollado, pero los problemas que surgen de cambiar la historia y como eso afecta a los personajes está bien llevado.
Y el arte me provoca sentimientos encontrados. Por un lado está muy chulo, el banco es el color base y eso ya le da un toque distinto, le sumas que casi no hay viñetas sino una distribución de personajes y bocadillos muy buena, los fondos con acuarela, en general todo está muy chulo. Pero eso mismo hace que los personajes sean irreconocibles, como he dicho antes.
En general, creo que esto debería haber sido un libro con ilustraciones o algo por el estilo, como comic no me funciona. Lo hubiera entendido mucho más, y por lo tanto disfrutado mucho más.