(4.5 ⭐️)
Si Scream, sé lo que hicieron el verano pasado y Jawbreaker se mezclaran para crear un nuevo producto, el resultado sería esta historia.
Una novela de suspenso bastante sangriento en donde Anthony Bell, el narrador de esta historia, nos sumerge en la vida de un grupo de adolescentes que figuran como sospechosos tras su pérdida. Sí, desapareció sin que nadie supiese nada y la policía ha dejado que el caso se empolvara.
Un año después, múltiples muertes comienzan a ocurrir en el pueblo ficticio Playa San Juan y es ahí donde Emily Bates y su grupo de amigos deberán hallar la respuesta de quién está detrás de todas estas muertes, pues la única pista que tienen es que, el asesino, usa un grotesco disfraz de conejo.
Tanya Shawn, una oficial de la policía se unirá al grupo de amigos para averiguar la identidad del asesino, pues nadie más parece hacer algo al respecto, excepto Sally Salazar, la mejor amiga de Anthony, quien no solo está interesada en saber qué pasó con él, sino también en saber si esto se relaciona con las actuales muertes del pueblo y con la desaparición de unas chicas que también han quedado en el olvido.
Es así como página a página, varias muertes comienzan a ocurrir y un cúmulo de pistas van quedando en el camino, incluso pistas falsas que pone a todos como sospechosos, incluso al difunto Anthony, quien solo narra lo ocurrido como si estuviese viendo una película de terror en primera fila. Pero es hasta el final del libro que todo los cabos sueltos se unen y podemos conocer el panorama de todo lo ocurrido y cómo se conectan diversos acontecimientos y personajes. Aunque es predecible en los últimos capítulos quién está detrás del conejo asesino, no deja de ser una historia entretenida e interesante que, como su autor lo indica, es un homenaje a todas esas películas noventeras y de comienzos de los dos mil de terror, comedia y slasher adolescente.
Me encantó; a pesar de que hay más dudas que respuestas, la historia se lee rápido, es enganchante y al final no queda ningún cabo suelto, también, algunos aspectos técnicos de la edición que no podía dejar de lado. Aun así, lo recomiendo bastante para aquellos que disfrutaron de todas esas películas de antaño.