Sobre el libro que hoy os traigo, cabe destacar, además de su contenido, su continente. Se trata de Peter Pan anotado. Por lo tanto, si decidís leerlo o haceros con él, podréis disfrutar, además de una maravillosa historia, un volumen de lujo; repleto de imágenes, fotografías e ilustraciones de época de distintas publicaciones a lo largo de los tiempos.
En cuanto a la historia en sí, me ha sorprendido, ya que no considero que sea una historia para niños, o al menos no para niños pequeños, tiene un estilo muy peculiar y con personalidad y considero que se debe de tener cierto bagaje lector y cierta madurez a la hora de emprender esta lectura, ya que sino cualquier niño que espere un cuento facilón y/o infantil, nos lo puede tirar a la cabeza.
La construcción y extensión, como digo, no es precisamente la de un cuentecito corto, y el estilo está lo suficientemente trabajado como para resultar algo complicado para niños excesivamente pequeños. Pienso que deberían tener, al menos, once años para leerlo y asimilarlo sin que les resulte pesado.
Los adultos no tendremos problema y podremos descubrir la historia original que nos quiso contar J. M. Barrie si es que sentís la curiosidad de saber qué hay más allá de la historia que nos dejó Disney.
Personalmente, esto es lo que me movió a mí a leerlo. Siempre me gusta ir conociendo las historias originales de los cuentos y leyendas sobre las cuales se han basado, a lo largo de los años, tantas y tantas adaptaciones diferentes.
Por lo tanto, vais a encontrar una historia repleta de magia y con mucha personalidad en su estilo, bastante fiel a la historia que podáis conocer pero mucho más enriquecida y con un final algo más extendido, al menos tomando como referencia la que yo conocía.
Mi puntuación es: 7/10