La escritura y misteriosa pulsión de intentarla día a día, a pesar de ser mujer, de luchar y enamorarse de las palabras, de ser resistencia constante, es lo que mueve estos microcuentos de Lorena Díaz Meza. El oficio innegable, la belleza de sus trazos y la maestría de su creatividad nos lleva a los lectores por mundos desconocidos, que la autora nos permite habitar en el tiempo de sus textos. Aquí no hay concesiones: la pobreza, la injusticia, las desigualdades de género, la infancia y la sociedad nos estremecen como siempre debe hacerlo la buena literatura. La que nos obliga a tomar partido por las causas justas. El imaginario de la autora y las dificultades y grandezas a las que se enfrenta en cada pulsión, dan forma a su obra y nos dejen, al concluir, su rabiosa ternura. Esta es una colección de historias imperdibles y no podemos más que agradecerla.
Profesora de Lenguaje, Licenciada en Letras. Editora. Ha publicado: Existe (cuentos), Bajo llave (cuentos) y Príncipe busca princesa (microficción). Ha participado en las antologías Ergo Sum, en los cuales ha sido incluida en varias de sus antologías. Monitora de talleres literarios y Directora de Editorial Sherezade.
Lo leí en un viaje de metro y me encantó. Me gusta esa simpleza y cercanía de la pluma de la autora; una modestia que no se ve siempre en los y las escritoras. Me recordó mucho a “Leer mata” de Luna Miguel, porque también tiene ese factor de reflexión e introspección autoral y escritural.