"Con casi 100 entrevistas a conductores de noticiarios, animadores de estelares, realizadores de programas de humor e infantiles, productores, periodistas, artistas y directores de teleseries, Rafael Valle y Marcelo Contreras construyen un relato coral, finamente urdido, sobre el devenir de la televisión durante los 17 años de la dictadura de Augusto Pinochet.Don Francisco, el Tío Memo, Antonio Vodanovic, Malucha Pinto, Pedro Carcuro, Santiago Pavlovic, Katherine Salosny, Patricio Bañados, Gloria Münchmeyer, el Profesor Rossa, Álvaro Salas, Paulina Nin y Coca Guazzini, entre otros, dan cuenta del profundo cambio que vivieron los canales desde el mismo 11 de septiembre de 1973, incluyendo un férreo control programático y el autofinanciamiento. Así, través de programas y producciones emblemáticas (Sábados gigantes, Festival de la una, Los bochincheros, La madrastra, Los títeres, Informe especial, Magnetoscopio musical, Martes 13, el Jappening con ja o la franja del No para el Plebiscito de 1988), estas páginas retrotraen hacia una época oscura y convulsa, en la que la TV registró cambios tecnológicos sustanciales y, sobre todo, gozó de una influencia incomparable".
La selección, la cantidad y calidad de los entrevistados de la tele chilena en dictadura es extraordinaria, sin embargo, me temo que se queda más en la anécdota que en el análisis más profundo que, justamente, ese trabajo de fuentes se merecía.
Como reza el título, Mucha Tele es una historia coral. Lo expresan así Valle y Contreras también al inicio del repaso a casi dos décadas de relatos en primera persona sobre cómo se hizo la televisión abierta nacional. Como varios, extrañé el análisis, pero el personal es que – salvo el escenario y el contexto actuales -, Inés Matte Urrejolywood sigue viviendo 50 años atrasados.
Mucha tele sigue una estructura ligeramente similar a la de "Gente común: Una historia oral de la Blondie", de Rodrigo Fluxá. Dividida por capítulos, y salvo el prólogo de Álvaro Díaz y las notas de los autores al principio, deja que sean los extractos de los relatos de los rostros televisivos los que cuenten como fue la televisión chilena durante el régimen de Pinochet.
Es un ejercicio que debido a los diversos roles de los rostros los que permiten que el ámbito del libro cubra diversas ramificaciones, lo que hace que el libro no solo se sienta más entretenido, sino que gana más con cada relectura que se hace de él.
Sin embargo, dentro de los testimonios, se encuentran "pildoritas" al lado, que me da la idea que no se supo donde ponerlas, y por eso se agregaron como notas al paso, cosa que llega a distraer de lo que se está contando. Es posible que debido a la envergadura de la cobertura de este libro, eran lo suficientemente relevantes para agregarse pero que no calzaban con lo que se estaba contando, entonces se pusieron de lado. Es un detalle, pero en general no mancilla la atrapante experiencia que tuve leyendo este libro.
Una recomendación televisiva imprescindible como acompañamiento a este libro es el programa TV o no TV (2008), de Canal 13. Hay partes como la visita de Grace Jones al programa que conducía Raúl Matas, o los testimonios de Juan Guillermo Vivado y Kathy Salosny sobre la franja del Sí, que se complementan o se refuerzan con lo que se dice en el libro.
El libro cuenta con una gran cantidad de entrevistas a protagonistas de la historia de la TV chilena, quienes aportan interesantes e inéditos datos técnicos, humanos y políticos. En ese sentido, el libro es un gran aporte para la historia de los medios en Chile. Sin embargo, se extraña un hilo conductor más claro, analítico y reflexivo, que aporte perspectiva al relato, para no quedarse solo como un compilado de datos, opiniones y anécdotas.
Entretenido e interesante para quienes crecimos viendo mucha tele sin tener mucha idea de lo que ocurría en el país y creyendo que la tele era lo más glamoroso y real del mundo cuando no es más que una linda ilusión ajustada, decorada y editada para cumplir un propósito. Un libro que leeré mil veces más.
Excelente libro; muy bien documentado y con una muy interesante edición que permite al lector formar su propio juicio respecto de los hechos y acciones de los protagonistas en un contexto extremadamente complejo. Absolutamente recomendable.
Gran libro que reafirma la importancia de que hablen los entrevistados y no el entrevistador, algo que se nos olvida a los periodistas por nuestra constante necesidad de llamar la atención.
Este libro sería mucho mejor si combinase entrevistas con un análisis un poco más profundo como el que hizo el libro ríe cuando todos estén tristes. Igual es entretenido.