Empecé este libro con muchísimas ganas y con expectativas muy altas. Había algo en él que me hacía pensar que iba a encontrar una poesía capaz de tocarme de verdad, pero, conforme avanzaba en la lectura, esa ilusión se fue diluyendo hasta convertirse en una profunda decepción. No porque el libro carezca por completo de valor, hay poemas que funcionan y que incluso destacan, sino porque, como conjunto, nunca llegó a atraparme.
Además, en muchos momentos tuve la sensación de que el libro era poco más que una recopilación de textos sueltos, como si se hubieran tomado fragmentos de Tumblr y se hubiesen pegado tal cual, sin un orden premeditado ni una intención clara detrás.
Para mí, la poesía tiene sentido cuando logra provocar algo, cuando una imagen, un verso o incluso una palabra se quedan contigo más allá de la página. No necesito entenderlo todo ni coincidir con la intención del autor o autora, solo sentir. Y, por desgracia, este libro me dejó completamente al margen de cualquier emoción. Leía y pasaba páginas, pero nada se quedaba conmigo.
Esa sensación de vacío es lo que más me ha dolido de esta lectura, porque de verdad esperaba otra cosa. Sentí que había potencial, que podía haber sido un libro al que volver, pero no ocurrió. Y esa distancia que se creó entre el texto y yo hace que la lectura resulte triste, no por lo que es, sino por lo que yo esperaba encontrar en ella.