La prosa del novelista Miro (1879 - 1930) es prosa lirica. Se asocia a la estetica del cubismo por enhebrar escenas separadas, por practicar la tecnica de las tablas y las estampas, por demorarse en tantas imagenes sensoriales, que se perciben por varios sentidos a la vez... Nacio en Alicante y murio en Madrid. Suele ser incluido en el novecentismo o generacion del 14, junto con autores como Ortega y Gasset, Pittaluga, Ramon Perez de Ayala, Juan Ramon Jimenez o Eugenio D'Ors. Ambientada en el medio rural, el protagonista de esta novela es un hidalgo venido a menos, Don Diego Alcalde de Jijona, que ha perdido a su mujer y a su hija por causa de una enfermedad y vive en soledad. No sabien en que dar, se entrega al despilfarro de dinero, a la lujuria y a toda clase de sensualidades. Tratando de huir a no se sabe donde, viaja por Espana y Francia, pero, vencido por la propia vida, regresa a su tierra natal: "todo me da igual," dice para rematar su periplo de aventuras. Narra en tercera persona, "Nomada" comienza, como pedia el clasico, "in medias res," por lo que el lector hallara un salto en el tiempo que parece interrumpir el normal decurso de los hechos, que aparecen como sucediendo por casualidad, sin conexion entre si. El recurso habitual de Miro a la elipsis apenas oculta la ironia y espiritu burlon de esta novela."
Gabriel Francisco Víctor Miró Ferrer fue un escritor español, encuadrado habitualmente en la llamada generación del 14 o el novecentismo.
Ricardo Gullón ha calificado los relatos de Miró como novelas líricas. Son, por tanto, obras más atentas a la expresión de sentimientos y sensaciones que a contar sucesos, en las que predominan:
- La técnica del fragmentarismo, - La utilización de la elipsis. - La estructuración del relato en escenas dispersas, unidas a través de la reflexión y la rememoración.
La temporalidad constituye el tema esencial de la obra del autor alicantino, quien incorpora el pasado a un presente continuado, por medio de las sensaciones, la evocación y el recuerdo. Como, antes que él, hiciera Azorín. También lo sensorial es en la literatura mironiana una forma de creación y conocimiento, de ahí:
- La riqueza plástica de su obra, - El uso de las sinestesias y de imágenes sensoriales, - La adjetivación sorprendente, - El léxico riquísimo.