Qué ingeniosa, irónica y estimulante novela escribió Leñero. Me la eché en dos noches no porque fuera el thriller literario que ensaya ser, sino por lo bien escrita -la prosa de Leñero es de uno de esos móviles que están articulados de forma tan precisa que producen en la página un movimiento embelesante-; los temas por los cuales el insconsciente del protagonista de forma accidentada escribe la novela que evita escribir de forma consciente, el amorío de los personajes que se antojan de una complejidad maravillosamente entretejida, la relación entre psicoanálisis y modernidad, entre intelectual y estado, y obviamente, una vista hacia la religiosidad más desfachatadamente desquiciada, irónica, de broma de mierda pero de altura literaria envidiable de nuestro protagonista. Una religiosidad, sí, de niño chiquito pero también de intelectual que ha leído a Teilhard de Chardin.
Además de todo ello es muy ingeniosa por la aparición del manuscrito de un joven novelista que escribe a los ojos de nuestro intelectual una novela de mierda, un thriller policíaco de segunda, que leemos juntos, nosotros, el lector, y nuestro intelectual. Uno de los mejores momentos de esta doble lectura y doble crítica ocurre cuando aparece un fragmento de la novela del joven y luego la opinión de nuestro intelectual liquidando, destazando, destrozando y señalando cada uno de los errores que acabamos de leer nosotros. El punto es que la novela no se antoja tan mala como apunta nuestro protagonista, o sí, o tal vez lo es. El punto es esa lectura compartida que uno como simple mortal, a pesar de ciertas cursilerías y lugares comúnes, puede llegar a disfrutar aunque no sea así para nuestro protagonista, intelectual, ensayista, académico, experto en literatura mexicana. La verdad es que Leñero ni intentando de forma intencional escribir una novela de mierda podría escribir, nunca, tan mal.
Creo que la propia estructura de la novela como cajitas que se abren una dentro de la otra, merece un acercamiento mucho más profundo. Hay, en efecto, muchas cosas que se dibujan, realizan y se sugieren. No es para nada, sólo una novelita más y creo que habría leerla con esos ojos. Me encantó. 20/21.