La crítica de Jordi García en El País al libro de Sonso ha sido el mejor reclamo publicitario para un libro y un premio que lleva años siendo una basura, ¿en que supuesto habría estado yo siquiera tentado a hojear esto? en ninguno que excluya la tortura con castigo fisico me hubiese acercado ni con un palo. El ataque frontal me resulta más interesante que el libro en cuestión. No por las andanadas de hostias que le suelta, que son divertidas y tal, sino por lo extemporáneo, por indagar sobre a que se debe o a que viene, el Planeta lleva siendo la risa de la literatura desde años y nadie ha montado ninguna escandalera, es más amigo García, también el Alfaguara y buena parte del catalogo de libros de Prisa, y ahi no dices nada ¿eh bribón?
Las razones pueden estar en lo personal, ¿algún rechazo de corte sentimental? ¿Tenía algo apalabrado con la gente de Planeta y Sonso le adelantó por la izquierda? o lo empresarial ¿es un ataque corporativo?, ¿hay pelea de gallos? aunque pudieran ser otras las causas ¿ha sido el régimen de los Ayatolahs? esas son un poco las preguntas que me suscita.
Pero hete aqui que nos lo pone como un montón de basura importante, y friki que es uno ya no puede resistirse a echar un vistazo a ver si el libro en cuestión es un festín orgiástico trash, que siempre es una cosa entretenida si tienes la cabeza medio podrida. Podría ser malo de culto, como The room, por cierto, ¿que convierte a un producto malo en algo malo de culto aparte de que alguién con criterio te diga que es de culto? ¿porque Troll 2 es de culto y Critters 2 no?
Pero antes se me plantean dos cuestiones, una es elucubrar que hubiese sucedido si el tema de la crítica literaria se hubiera puesto en plan Boyero vengativo hace tiempo con lo que se va publicando, ¿es posible que hoy el panorama no estuviese tan mortecino, abúlico y mal oliente?. Aqui soy pesimista, sospecho que no, que responde a otras cuestiones más complejas. Habríamos ganado otro género eso sí, la critica macarra, que sería entretenida o al menos les otorgaría cierta respetabilidad. Las páginas culturales que serían eso, culturales. Por desgracia como la critica la financian los mismos que publican esto no sucede.
La segunda sería un poco compartir mi preocupacion por las cuentas de esta gente, que soy muy mirado con los oros, 1 millon de euros son muchos euros, asumiendo que entre 2/3 y 3/4 partes de los costes se lo llevan en los libros en papel (un Planeta se regala, no se compra en digital) los que fabrican el libro y quienes lo venden, podemos estimar que necesitarian vender más de 100.000 libros para quedar empate. Esas cifras estan lejos de Sonso, y de cualquiera, más contando que muchos de los que se venden en navidades regresan antes de reyes. ¿Lo contabilizan como publicidad y propaganda, complemento salarial a Sonso, actos promocionales?, no se, rentable bajo casi ningún concepto es muy improbable que sea salvo que sea invertir en la marca Planeta.
Volvamos al libro, cojones ya. Sonso para quienes no lo sepan viene de una fuerte tradición de escritores de ficción no siempre acreditada. Su padre por ejemplo, pasó de ser un cachorro franquista a llegarle a escribir los discursos al Rey durante la transición, también se dice que a Felipe y a Suarez que de letras andaba justo. De ahí Fernando Onega pasó a prensa e informativos y sería en informativos, llámalo casualidad o meritocracia, donde su hija encontraría sus primeras oportunidades laborales entrando en nuestras casas como corresponsal en el congreso. Es en ese background plumilla donde, aventuro, donde se hizo amiguinchi de la reina que, como todos sus amigos que puedan llamarse amigos, la permite llamarla Let, como el otro compiyogui. Si alguién te dice que es amigo de Leticia y no tiene apelativo personalizado, ya te digo, te está colando un patraña, ni es amigo ni nada, conocido a lo más. Años después Sonso pasaría al tema magacine, primero en T5 que como iba sobrada de talento no le pudo dar mas tiempo permitiendo que saltase a A3, donde presenta un programa de horas que no le impide sacar tiempo para llenar sus capítulos por la noche cuando la ciudad duerme y tu te dedicas a descansar.
Ya en harina solo hace falta leer la primera línea para ver que eso atufa como un gato fallecido de infarto al corazón al quinto dia de verano a la intemperie en un callejón , «Hay historias que permanecen escondidas durante siglos y merecen ser contadas». Eso no te lo consienten ni en el taller de literatura de Pinar de Montefrío, no te digo ya en las clases cuquis de Espido Freire para ser un escritor chachi. La cosa, vemos en unas palabras, es mala. La cuestión ¿es mala sin más o mala con gracia aunque sea involuntaria?, es decir, mala intrascendente o mala al nivel de parodia aunque fuese involuntaria?, que el Planeta jugase a eso sería comoue los oscars premiasen a John Waters, por decir algo.
La historia comienza con el nacimiento de dos crías, ambas engendradas por el mismo padre, Gustavo, nieto de un indiano que retornaría a Galicia para recuperar y explotar el pazo del abuelo, pero, aquí la gracia, con dos mujeres diferentes, una la mujer oficial y otra la criada. El bueno de Gustavo ha estado mojando el pincel en varios tínteros. De ahí viene un poco título, por si alguno no había hilado, por cierto Sonsoles, hay varios libros con el mismo título o muy parecido.
En un descuido sin embargo, y aprovechando la confusión que generaban los partos en aquellos entonces, la criada aprovechará y como Indiana Jones dará el cambiazo para que la hija de la criada, la suya, sea educada y tratada como una rein, perdón Let, señorita, artimaña que estima colará porque la genética paterna es compartida.
Si la premisa no lidera el ranking de argumentos manoseados y manidos del culebrón folletinesco, sea escrito o audiovisual, hace top tres fijo. Original no es, Tampoco lo hubiese sido 50 años atrás. García tiene razón en esto. Sigo leyendo y reparo en dos cosas, el desarrollo es muy torpe, quiero decir, cuando hay un sobreentendido, o algo donde convendría aplicar cierta dosis de sutilidad para mantener al espectad, que diga, lector, tenso o atento, la autora lo remarca bien, para que no te pierdas, podría utilizar negritas o mayúsculas, o pies de página, nota de la autora, el señorito se follaba a la criada, si, pero eso ya sería igual pasarse de explícito. Agradezcamos que Sonsoles (o quién sea) no quiere que te pierdas nada (que igual ya anticipa que sus lectores es gente dispersa con muchas ocupaciones en la mollera).
La prosa es igual de bastarda, me temo, me encuentro con un «ojos níveos» que solo puede retrotraerme al maestro de Kung Fu antes de que a Carradine le diese por explorar el interior de los armarios por si encontraba Narnia con la chorrilla fuera, ignoro a que se refiere Onega porque la poseedora de estos ojos parece tener una visión correcta. La gente se resiste «como gatos panza arriba» que son imagenes que tampoco creo que utilicen las generaciones modernas, y cuando la gente folla lo que hace, si es dentro del matrimonio y hay cierto sentimiento, es «traducir sus sentimientos en planes de futuro», ay Sonso que modosa y trascendente eres.
La lista de cosas rabiosas puede ser tan larga como queramos, «fueron vendiendo y comprando, vendiendo y comprando, hasta construir un fortunón en edificios», que oportunidad perdida para poner, a barullo, o a cascoporro, o a sacopaco. Ya digo, si quieres hacer un compendio de expresiones rancias que afean una narración a no utilizar aqui encontraras variedad y cantidad. La ambientación histórica y geográfica también tiene mucho más de poblado del oeste en el parque de atracciones Warner que nada medianamente creible.
Llegados aqui no creo que sea necesario describir por donde transcurre todo, porque bueno, lo adivina cualquiera, ni los giros, ni los brincos, ni el desarrollo, ni nada de nada. No falta ni una maldición gitana lanzada por otra cirada que se zumbaba al señorito, padre de Gustavo, que entonces «no supo interpretar», chantatatchan, cliffhanger dramático. La crítica de García, sepamos o no a que viene, es justa, e igual hasta corta, ahora no sabemos si honesta o incluso pertinente. Ahora, ¿la cosa da para ser mala de dar la risión? diría que no. Por supuesto que el tiempo la pondrá en su lugar, igual dentro de una década miles de frikis se reunen para hacer una lectura pública y pasarselo teta, pero hoy por hoy diría que el nivel es simplemente ramplón.
Dicho eso y en su descargo hay que considerar que Planeta a lo que se ha dedicado siempre es a vender libros a granel, tanto fuese Vargas LLosa que la enciclopedia del saber universal en 8 volumenes, ahora mismo sin ir más lejos publican a Megan Maxwell y posiblemente cosas peores, a esa gente se la pela todo, al menos todo lo literario. Y deben pagar bien porque hay muchos escritores, alguno incluso que quiere ser tomado en serio, que participan en su liturgia premioplanetaria haciendo méritos para ser el siguiente, y si pagan bien es porque su catálogo no enfocado a la calidad literaria debe funcionar. En cualquier caso ni ahora ni nunca un escritor termina una novela que cree que es la polla y la envia a Planeta, no, se la envia o enviaba a Alfaguara a sabiendas de que iria directa a la trituradora.
Y bueno, el acto de escribir es un acto de comunicar, se escribe algo para alquién. Este libro no baja, al menos de manera sensible, el acreditado nivel pauper del Planeta, por lo que el comprador fiel de este premio es díficil que se vea defraudado en sus expectativas. Tampoco creo, permítaseme la osadía clasista, que nadie espere encontrar en un libro firmado (escrito o no ya es otra cuestión) por Sonsoles Onega algo parecido a Foster Wallace. En ese sentido, y analizado como producto, no podemos sino que concluir que debe satisfacer a quien esta pensado en ser su público objetivo tanto en forma y contenido, amen de sentar las bases para una futura adaptación en a3 media con muchos capítulos. Dicho eso, tal vez lo que digan los demás está demás. García, tu crítica es ingeniosa, corrosiva y sirve para echarse unas risas, y como está muy bien no he tratado de competir, otra cosa es que bueno criatura, no se que esperabas encontrar la verdad.