Las primeras páginas que leí de este libro eran preciosas, la narración súper poética y delicada, pero no sé, había algo que no conectaba. Hasta que conocí más a fondo a Victoria y me sorprendí dándome cuenta de que en realidad conectaba muchísimo con ella porque tenemos mucho en común.
Al igual que Victoria, yo soy escritora. O quizás todavía no merezco ese título, por pasarme años luchando contra mi cabeza que es la que me detiene cada vez que trato de terminar un proyecto. Pero la cosa es que encontré a una escritora frustrada, en crisis, con la chispa apagada... Y lo leí, por suerte —creo—, en un momento en el que yo también estoy apagada, tan apagada que hasta sentí que yo era Victoria.
Debo admitir, que conectar tanto con Victoria me dolió un poco. Leerla tan agotada, tan cansada de remar un bote que no tenía rumbo, tan ansiosa, tan desesperada por querer sacar y todo y no poder, tan perdida. Y, aún así, con todo, reflejarme... fue demasiado.
Es una historia preciosa, muy linda, tierna y hasta esperanzadora. La conexión que tienen Victoria y Elsa me pareció bonita, y, aunque por momentos se me hacía extraña y muy sacada de la nada, al final tuvo sentido y me gustó un montón. Terminé enamorada de su amistad, de su relación maternal y cálida. Al igual que las personas que conoció en su viaje de autodescubrimiento, que me parecieron genuinas y muy hermosas de encontrar.
Yo creo mucho en las casualidades de la vida, pero también creo que hay algunas cosas que están predestinadas. Creo que coincidir con este libro ha sido una de esas últimas. No encuentro una razón más bonita que pensar que estaba destinado que leyera este libro, que leyera a una persona en una situación tan similar a la que estoy viviendo en este momento, y encontrar que, después de todo, sí pudo seguir adelante.
No voy a negar lo INSPIRADA que me sentí al momento de cerrar este libro. Definitivamente quiero seguir intentando, remando, por algo que hoy por hoy sigue siendo un sueño, pero quién sabe si el día de mañana puede ser una realidad.
Gracias Karen por semejante historia, por una prosa tan delicada y sensible. Me encantó.🥹🩷