Dice Bárbara Mingo en uno de los textos de ‘Lloro porque no tengo sentimientos’ que las ideas son más impersonales que las combinaciones de palabras. Quizás por eso la inteligencia artificial (e incluso algún que otro ser humano) puede componer textos a partir de un puñado de ideas, pero la combinación de palabras resultante no tiene por qué tener ningún interés. No es el caso de la escritura de Mingo, una mutación del ensayo, el artículo, el post, el relato y el diario rara por la extraña asociación de ideas, a veces inesperada, que contiene (la retransmisión del traslado de los restos de Franco, “plano generalísimo”, puede ser aquí una película experimental; y así casi todo).
Hablando de originalidad de la obra, la autora entiende que la IA se use para generar textos por afán de lucro rápido, pero no que, por ejemplo, resuelva alguna dificultad al escribir un resumen o una sinopsis, cuando eso ya lo puede hacer uno mismo sin mucho esfuerzo.
Por eso es mucho más practico tener una lavadora que una IA. Si además, compras su libro en la feria de Málaga y en la firma de ejemplares tras la presentación la autora te cambia el ejemplar en la montañita de libros porque el que llevas en la mano parece que tiene algún pequeño defecto, la autora vuelve a demostrar que es mucho mejor que un robot, sino que además, eso nunca podría haber ocurrido si yo lo hubiera comprado en Internet a esa empresa que empieza por A.