Un conjunto de textos naturalistas por la premio Nobel de Literatura
Mistral tuvo una fuerte y sostenida conexión con la naturaleza. Su infancia en un lugar en donde el paisaje era protagonista -las montañas y los cielos del Elqui- debe haber propiciado que creyera, como siempre lo hizo, en una estrecha correspondencia entre naturaleza y vida. Su mirada de la flora, la fauna y los entornos que la rodearon es delicada y espiritual y tiene a menudo un alcance social.
Elogio de la naturaleza, al cuidado de Daniela Schütte González, reúne más de setenta escritos en prosa de la Premio Nobel de Literatura donde su mirada, su imaginación y sus recuerdos se despliegan con la fuerza inconfundible de su escritura. Las aguas, las arenas, los sauces, las piedras, las montañas, las ballenas, el alerce, los queltehues, los grillos y las tortugas, entre otros, son los protagonistas de estas páginas de conmovedora belleza en las que Gabriela Mistral elabora la posibilidad de un consuelo en el tiempo paralelo que propone la naturaleza.
Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga (pseudonym: Gabriela Mistral), a Chilean poet, educator, diplomat, and feminist, was awarded the Nobel Prize in Literature in 1945 "for her lyric poetry which, inspired by powerful emotions, has made her name a symbol of the idealistic aspirations of the entire Latin American world." Some central themes in her poems are nature, betrayal, love, a mother's love, sorrow and recovery, travel, and Latin American identity as formed from a mixture of Indian and European influences.
Buena compañía es la voz de la Mistral susurrando sus bellezas al oído. La he leído mucho y por primera vez me percato de lo barroca que es. Ja, ja. ¿Es que he estado ciega? Yo que vengo del periodismo y de la economía del lenguaje, a veces me abrumo con Pedro Lemebel o Paulina Flores. Sin embargo, después de leer Elogio de la Naturaleza, me reconcilio absolutamente con el estilo. Está bueno a veces adornar, recargar, igual que un racimo de flores, nunca es malo que haya abundancia de belleza. Oye, me manda al diccionario como nadie esta señora, qué riqueza de léxico, cuánta referencia cruzada o intertextual. Me gustó mucho el recurso constante de la personificación y la reiteración de frases, pues aún siendo prosa, esa repetición acentúa el estilo lírico y cantarín de la voz narrativa de nuestra grandiosa Premio Nobel. Gracias a mi amiga Violeta Javiera por obsequiarme este libro en mi cumpleaños 37, un año atrás.
Este libro no solo revela la expertis poética de Mistral, sino también patenta su enorme conocimiento de la naturaleza. En "Elogio a los árboles", describe la madera de los nogales, los álamos, etc, describe sus funciones, sus texturas y olores; lo encontré brutal. Por otro lado su nivel creativo en el mito de las cañas, con tréboles y violetas más grandes que un humano, es como sentirse niño de nuevo. Y además, que el último Elogio sea "Elogio a los ojos"... pipipi
No estoy seguro si esto es poesía o no, pero sí sé que está escrito con una sensibilidad muy particular. Es prosa, sí, pero con un ritmo que a veces se siente más como música o paisaje que como texto. Algunos fragmentos me gustaron mucho, otros me pasaron por el lado. Puede que no siempre haya entendido lo que quería decir, pero igual me dejó sensaciones. Y eso ya es algo.
Lo que sí se nota es el talento y la manera profunda que tiene Mistral de mirar la naturaleza. No como algo bonito, sino como algo lleno de contradicciones, de vida y de peso. En ese sentido, el texto que más me marcó fue “Mapas audibles”. No solo por cómo está escrito, sino por cómo termina.
“Yo me gocé y me padecí las praderas patagónicas en el sosiego mortal de la nieve y en la tragedia inútil de los vientos, y las tengo por una patria doble y contradictoria de dulzura y de desolación.”
Esa frase me llevó directo a mis años en Punta Arenas. La leí y me hizo sentido al tiro. Esa tierra tiene algo que no se va nunca, y Mistral lo resume con una claridad que impresiona.
Cómo reseñar o evaluar textos de una de las mejores escritoras de la historia de la humanidad. Textos de belleza apabullante y de una lírica sencilla e indiscutiblemente anclada en las tierras que Mistral habitó y/o visitó. Dependiendo de donde te tenga la vida, en la variedad de escritos compilados sin duda habrá, más de uno, que tenga la capacidad de despertar sentimientos de pura bondad y del más sincero asombro. En general, son magia pura. Cómo punto a mejorar del compilado puede pedirse una mejor compaginación y/o contextualización de los textos de Mistral en grupos temáticos. Ya sea bajo criterios de temporalidades, territorios, o de grupos de entes referidos. A veces el volumen se siente como un listado inconexo de trabajos.
Esta mujer tiene en sus adentros algo inexplicable que la conecta a las maravillas y terrores de la naturaleza como se conecta con su historia, la religión y su gente.
Sin temor a alabar, estremecer o acusar, esta recopilación nos invita a ver el mundo con los ojos infantiles y sabios.
Gabriela en otra de sus muchas visiones/versiones. La naturaleza hecha poesía y contemplación. Recomendable para leer de a poco, con paciencia y disfrutando de cada recado. Me parece que es un muy buen libro para viajar, más si es a la naturaleza.
Hay mucho que aprender de la mirada poética que tiene Mistral sobre la naturaleza que nos rodea. Algunos textos me parecieron más logrados que otros; Crepuscular y Recado sobre la cordillera fueron mis favoritos. De todas formas muy lindo libro.
Disfruté de cada párrafo. Ver con otros ojos lo que a Ila luz de la cotidianidad me he acostumbrado es como redescubrir el mundo, llamar mi atención a lo que pasé por alto. A veces es lo único que hace falta, otra perspectiva para sorprendernos.