Se trata, como todo mundo puede ver, de una biografía de Bruno Traven en forma de novela gráfica. Me gustó mucho el arte, pero siento que el desarrollo narrativo falla.
Antes que nada es importante mencionar que Bruno Traven, un escritor afincado en México y autor de novelas realistas y descarnadas como "La rebelión de los colgados" "La Rosa Blanca" y "El tesoro de la Sierra Madre", novelas que denuncian la explotación del hombre por el hombre, la pobreza y el mundo indígena; fue un escritor que durante años fue muy celoso de su anonimato, pues no quería ser reconocido ni asediado, hasta el punto del drama. Sin embargo, Luis Spota (un periodista al que yo veí en sus programas de Canal 13) lo descubrió y expuso de manera no muy ética, dando al traste con el misterio tan celosamente guardado.
Esta novela gráfica relata la vida de Traven y sus alias en Europa y México. Sin embargo, la obra me pareció algo confusa. Ofrece, a mi punto de vista, excesivo contexto a la situación política y social de la Europa de entonces tardándose mucho tiempo en ello. No sabes que partes de lo narrado son a veces y tal vez pura fantasía, y la verdad es que uno nunca acaba empatizando con Traven (y a lo mejor no es ese el objetivo).
Lo que si ofrece es esa sensación de vivir sin hogar, de ser un paria en todos lados. Para alguien como Traven, cuyo calvario en Europa fue carecer de papeles que demostraran su origen e identidad, acabar convertido en un escritor que quiere permanecer anónimo es irónico.
Sin embargo la reflexión esta servida: vivimos en un mundo donde, aunque este vivo, son los papeles los que confirman tu existencia legal. Sin ellos, eres un hombre invisible, condenado a no ser tomado en cuenta por la sociedad ni el gobierno, sin forma de poder hacer un negocio o tener una casa. B. Traven, así como los personajes de sus libros, viven en esa zona fantasma de la existencia y este novela gráfica, hasta cierto punto de lo hace sentir.