La cagó el libro bueno. Alejandra Matus es una periodista brígida. Impresiona cómo se devela el reporteo, las entrevistas, las fuentes, los libros que chequeó para armar el perfil de Lucía Hiriart. Entrevistó hasta a Labbé po, tremenda. Aprendí muchas cosas que no sabía, como que Lucía viene de una familia de tradición política, que vivió en Gran Avenida (¿aguante?), que era terriblemente zalamera, oportunista e hipócrita; que la pareja se iba de viaje con viáticos de tres millones de dólares y que en su fuero interno (y en la práctica, a través de sus robos) el matrimonio y el Estado se convirtieron en lo mismo. Da gusto ver que los hijos e hijas del matrimonio Pinochet-Hiriart sean tan tiro al aire. Y da gusto que después de lo mala que fue, Lucía esté sola (perdón). Lo único que no me gustó fue la voz. Matus es primero periodista y no tanto escritora, y está bien, no tiene por qué estar lo literario por delante, pero a veces me saltaba la voz narrativa, diciendo cosas como "gustaba de beber alcohol", ¿quién habla de "gustaba de"? Suena muy cursi, no sé, hasta feo. En fin, otra cosa que encontré bacán fueron las veces en que habló en primera persona, citando su propia obra periodística o diciendo "todos le perdieron la huella a este personaje, pero yo lo encontré", chaaaa, brígida, periodista seca.