Nellie Bly (1864-1922) was the pen name of pioneer female journalist Elizabeth Jane Cochran. She remains notable for two feats: a record-breaking trip around the world, in emulation of Jules Verne's character Phileas Fogg (Bly completed the trip in seventy-two days) and an exposé, in which she faked insanity to study a mental institution from within. In addition to her writing, she was also an industrialist and charity worker. Bly died of pneumonia at St. Mark's Hospital in New York City in 1922 aged 57.
Turbio, turbio. Me dió mucha pena, 0 ganas de ser una enferma mental (como ahora) en esos años equisde. Gracias Nellie Bly por pavimentar la calle por dónde caminamos ahora 💌
Debo decir que este libro tiene una valoración mayor, en lo personal, porque me permitió salir de una pausa lectora que me tenía deprimida debido a todo el trabajo de estos meses. Además, también me gustó haber leído un libro que había escuchado más de una vez en mi carrera, y que ha marcado tanto a la historia del periodismo, y ahora entiendo por qué.
Pero ahora, entremos en materia. A niveles generales, puedo decir que este es un libro bueno, la narrativa lo hace rápido y entretenido de leer; en algunas descripciones se logra transmitir la crudeza de los acontecimientos y provocaba en mi el objetivo principal. No obstante, esta también es una de sus falencias, ya que en lugar de ahondar en esos detalles y profundizar en la crueldad que se vive en el manicomio, se sienten como pequeños fragmentos de una historia que le falta muchísimo por contar.
Sumado a esto, también se siente una especie de vacío en la narració de los diez días en el manicomio, ya que la autora decide que una descripción general del panorama es suficiente. En lo personal, considero que precisamente si hubiera contado cada día con un evento particular o con la historia de alguna otra interna hubiera disparado el potencial del texto.
No obstante, también soy consciente y tengo en cuenta el hecho de que este es un libro escrito por una mujer a finales del siglo XIX. Es claro que por su contexto limitado por una sociedad machista hay cosas que como lectora del siglo XXI puedo observar que ella no. Aun así, me parece importante nombrar para hacer un ejercicio de reflexión sobre la forma de escribir en el pasado y que nos ha conducido a nuestra época.
Por otra parte, quisiera compartir aquí una pregunta que surgió alrededor de este libro en un pequeño debate informal y su posible aplicación a la actualidad. En específico, si sería factible fingir una enfermedad mental e infiltrarse en una institución similar al manicomio Blackwell—aún sabiendo que las mismas condiciones que vivió Nellie Bly son casi imposibles en este siglo. Algunas personas comentaron que sería difícil de lograr debido a que los estudios y profesionales de la salud mental han avanzado mucho para permitir el ingreso de una persona cuerda a un sitio así. Sin embargo, Y quisiera responder en este medio: yo sí creo que sería posible. Por el hecho de que en nuestra sociedad actual, a raíz de un híper-enfoque hacia la salud mental —que no digo que no sea importante— y que gracias a nuestra conexión instantánea con TODA la información posible ha permitido que nos sintamos expertos en el tema. Y eso también abarca la posibilidad de que una persona que se documente sobre un trastorno sea capaz de fingirlo ante un profesional. Todos los síntomas y señales que buscan los médicos para diagnosticar los tenemos al alcance de un clic. No digo que sea una práctica común, pero es un punto que analizar sobre cómo hacemos las cosas, y que este libre permite abrir el debate sobre ello.
Ahora bien, otra cosa que quisiera hablar sobre la temática del libro y lo poco que Nellie Bly nos permite ver sobre el manicomio Blackwell, es sobre las enfermeras. Aunque a lo largo de los capítulos es contundente el trato inhumano que ellas dan a las pacientes —que ni siquiera están locas— y que la mayoría es intencionado, considero que hay también un trasfondo de ese comportamiento que el enfoque de la periodista no permitió tenerlo en cuenta. Porque también son hechos que aquellas mujeres pertenecían a la clase trabajadora —muy maltratada y sobreexplotada en el siglo XIX— que habían sido designadas a la Isla Blackwell para cuidar a los enfermos mentales. No hay que tener dos dedos de frente para suponer que enviaban a las menos calificadas o deseables a una isla fuera de la esfera de la metrópolis. También el hecho de que su labor ni siquiera estaba debidamente instruida ni guiada para gestionar a los internos. Así que, teniendo todo esto en cuenta, aunque sí es posible decir que hubo algunas de ellas que actuaron por maldad e insensibilidad ante esta minoría de la sociedad, no podemos decir que todas ellas eran malvadas. En mi opinión, algunas fueron víctimas de un sistema injusto y desgastante que las abandonó para controlar a los indeseables de la época.
Por último, debo decir que el final me supo a poco, porque esperaba que hubiera más desarrollo sobre las acciones que hubo socialmente cuando el reportaje salió a la luz, y que si bien el aumento de presupuesto estatal para estas instituciones es solamente un acto de tapadera de negligencia y no cumple en nada con un papel de reparación, considero que como futura periodista, ahí hubo un vacío en el relato para insistir en ese tono de denuncia y reivindicación para las víctimas. Cuando terminé de leer, sentí que la protagonista y autora estaba conforme con su labor y con las acciones que había provocado. No un sentimiento de frustración e impotencia por ver que en realidad las cosas no habían cambiado en nada. No lograron sacar a ninguna mujer que ella había comprobado que estaba lúcida. El personal médico fue reemplazado, pero no reestructurado para evitar secuelas. Ni tampoco se vio que Blye se apersonara nuevamente del relato para denunciar esto.
A lo mejor es una percepción que surge precisamente porque vengo de otro contexto social, pero es algo que sí me parece que es importante de contar y de resaltar para que los nuevos periodistas tengamos en cuenta cuando llegue nuestro turno de ser la voz de denuncia para esta clase de injusticias que pasan todos los días.
No recomiendo esta lectura si no quieres indignarte. Al cerrar la última página de 10 días en un manicomio, me he quedado con una sensación de repulsión difícil de sacudir. Leer sobre el trato sistemático al que eran sometidas estas personas —sin tratamiento, sin el más mínimo respeto y con una crueldad y vejación totalmente gratuitas— me ha dolido en el estómago y en el alma durante cada página.
Lo más aterrador es la vigencia de este horror. Aunque la obra fue escrita en 1887, estoy segura de que todavía hay casos así en todo el mundo. Es inevitable pensar en las noticias que escuchamos cada poco tiempo sobre los malos tratos en residencias de mayores; parece que, como sociedad, no hemos terminado de erradicar esa oscuridad en las instituciones de cuidados, una profesión en la que no todos tienen vocación...
Nellie Bly fue una de esas mujeres que rompió con su época. Con este libro, se convirtió en una de las pioneras del periodismo de investigación, pero su ambición no se detuvo ahí. Después de esta experiencia, decidió dar la vuelta al mundo en menos tiempo que el protagonista de la novela de Julio Verne, y lo consiguió. También se infiltró en otros entornos desempeñados casi exclusivamente por mujeres, como fábricas o agencias de criadas, para denunciar sus condiciones laborales.
En estas páginas, Bly nos muestra a los malos profesionales que operan en las diferentes etapas del sistema de salud, pero hace algo mucho más importante: da voz a las mujeres ingresadas. Cuenta historias que el mundo decidió silenciar, como las mujeres inmigrantes que, al no poder comunicarse en inglés, quedaban atrapadas en el sistema hasta el fin de sus días, sin que nadie hiciera el menor esfuerzo por entenderlas. También se encontró con personas internadas por sus propios familiares por motivos diversos que nunca volvían a salir, solo por mencionar un par de casos... Cada historia es, si cabe, peor que la anterior.
Resulta fascinante que, incluso hoy, esta obra se sienta como una "novela" novedosa. Su estilo es claro, sencillo y educado, escrito con el respeto a quien realmente quiere aprender de los demás y de su situación. Debido al formato original de la obra, que nació para ser publicada por entregas en el periódico donde trabajaba Nellie, la narración puede sentirse corta y algo escueta en ciertos detalles. Todo lo que cuenta es tan sumamente interesante que te quedas con la sensación de que hace falta mucho más contenido.
Finalmente, esta novela hay que leerla con una mirada crítica hacia su época. Debido a que fue escrito en el siglo XIX, el lenguaje que utiliza la protagonista puede resultarnos hoy muy condescendiente a la hora de referirse a los pacientes psiquiátricos.
Este libro fue escrito en 1887, y primero que nada me impacto leer la fuerza y valentía de esta mujer en esa epoca. En una epoca que yo, en mi mente, creía que las mujeres no tenían derecho a trabajar, y en cierta manera a existir fuera de ser ama de hogar. Esta periodista renombrada de su epoca, se interno encubierto en un centro de salud mental que estaba en una isla remota para poder escribir sobre lo que sucedía alli. Solo estuvo 10 días, y lo que vio la dejo traumatizada de por vida. Las enfermeras eran crueles y violentas, la comida era incomible, el frío que todas sufrían era inhumano. Los doctores poco hacían por examinarlas. Muchas de las miles de mujeres que estaban ahí dentro, estaban totalmente cuerdas. Y aún así habían sido enviadas ahí, algunas por sus familiares o conocidos, otras por ser pobres y una inconveniencia para la sociedad. Nellie escribio un articulo que si puso foco al trato inhumano que se vivía en esa isla, y que al parecer si logro hacer cambios.
El libro es excelente, si bien piuede llegar a hacerse un tanto lento, no quita que gracias a Nellie Bly, se hicieron cambios en el manicomio de Blackwell. Ademas de ser un registro de como esas mujeres "pacientes" del manicomio sufrieron, y como muchas tuvieron que padecer en silencio hasta que salió el articulo de Nellie. La narrativa es un tanto densa, considerando que esta escrito mas como un articulo de periodico que como un libro, pero considero que la historia es muy buena, y saber que fue real suma mucho más.
Una historia muy dolorosa, poco mas de 100 paginas de horror.
Nellie es una persona admirable.
En la versión que yo leí también estaban el artículo "Tratando de ser sirvienta. Mi extraña experiencia en dos agencias de empleo" y "Nelly Bly de esclava blanca. Mi experiencia en el papel de una dependienta Newyorkina haciendo cajas de papel"
Una experiencia esplendida leer a Nelly Bly en todas sus formas, claramente desde mi perspectiva del siglo xxi tiene sus sesgos, y aún así, genial.
🌸ABRIL 2026 ▪️IMPRESIONANTE LA HISTORIA DE ESTA PERIODISTA ▪️Qué valor! Qué nervios! Enfrentarse a ese mundo de locura, vivir todo eso ▪️Qué coraje que los trataran de forma tan inhumana
sorprendente y revelador de una época en que el conocimiento médico era rudimentario. Sin lugar a dudas un excelente relato periodístico hecho por una mujer en una época en que las mujeres se encontraban relegadas en muchos campos en todo el mundo.