Buenos Aires. 18 cm. 190 p. Encuadernación en tapa blanda de editorial ilustrada. Colección 'Colección Mundial Rueda ; ', numero coleccion(4). Saint-Exupéry, Antoine de ( 1900-1944) .. Este libro es de segunda mano y tiene o puede tener marcas y señales de su anterior propietario.
People best know French writer and aviator Antoine de Saint-Exupéry for his fairy tale The Little Prince (1943).
He flew for the first time at the age of 12 years in 1912 at the Ambérieu airfield and then determined to a pilot. Even after moving to a school in Switzerland and spending summer vacations at the château of the family at Saint-Maurice-de-Rémens in east, he kept that ambition. He repeatedly uses the house at Saint-Maurice.
Later, in Paris, he failed the entrance exams for the naval academy and instead enrolled at the prestigious l'Ecole des Beaux-Arts. In 1921, Saint-Exupéry, stationed in Strasbourg, began serving in the military. He learned and forever settled his career path as a pilot. After leaving the service in 1923, Saint-Exupéry worked in several professions but in 1926 went back and signed as a pilot for Aéropostale, a private airline that from Toulouse flew mail to Dakar, Senegal. In 1927, Saint-Exupéry accepted the position of airfield chief for Cape Juby in southern Morocco and began his first book, a memoir, called Southern Mail and published in 1929.
He then moved briefly to Buenos Aires to oversee the establishment of an Argentinean mail service, returned to Paris in 1931, and then published Night Flight, which won instant success and the prestigious Prix Femina. Always daring Saint-Exupéry tried from Paris in 1935 to break the speed record for flying to Saigon. Unfortunately, his plane crashed in the Libyan Desert, and he and his copilot trudged through the sand for three days to find help. In 1938, a second plane crash at that time, as he tried to fly between city of New York and Tierra del Fuego, Argentina, seriously injured him. The crash resulted in a long convalescence in New York.
He published Wind, Sand and Stars, next novel, in 1939. This great success won the grand prize for novel of the academy and the national book award in the United States. Saint-Exupéry flew reconnaissance missions at the beginning of the Second World War but went to New York to ask the United States for help when the Germans occupied his country. He drew on his wartime experiences to publish Flight to Arras and Letter to a Hostage in 1942.
Later in 1943, Saint-Exupéry rejoined his air squadron in northern Africa. From earlier plane crashes, Saint-Exupéry still suffered physically, and people forbade him to fly, but he insisted on a mission. From Borgo, Corsica, on 31 July 1944, he set to overfly occupied region. He never returned.
Cuando estaba en sexto grado, en la escuela nos pidieron leer El Principito y, además, hacer un análisis literario. Ya veníamos de una experiencia similar el año anterior con Platero y yo. Francamente, los profesores esperaban mucho de nosotros y, viéndolo en retrospectiva, creo que no estábamos a la altura de hacer un verdadero análisis literario, pero esos profesores confiaron en nosotros.
A esa edad, leer esos dos libros y también El Lazarillo de Tormes —un tercero que ahora recuerdo— logró en muchos de nosotros justo lo contrario de lo que se buscaba: alejarnos de la lectura, pero en otros no.
Muchos años después, ya en la universidad, volví a encontrar El Principito en la biblioteca de mi casa. Era el mismo ejemplar, subrayado y lleno de anotaciones propias de aquella edad. Mientras lo hojeaba, me surgieron varias preguntas: ¿por qué nos hicieron leer ese libro?, ¿por qué es un best seller? Así que decidí releerlo. Entonces descubrí lo extraordinario de Saint-Exupéry y me propuse seguir leyendo sus obras.
Recientemente terminé Piloto de guerra. Mi expectativa era encontrar las experiencias de uno de los famosos “caballeros del aire” de la Segunda Guerra Mundial: la historia de un piloto de combate francés. La mayoría de las biografías que había leído antes eran de pilotos alemanes o ingleses, y todas compartían esa idea de la última gran batalla entre auténticos caballeros del aire. Sé que muchos discreparán de esta visión, recordando los bombardeos en Alemania por los Aliados, los ataques alemanes a Londres o las bombas de Hiroshima y Nagasaki… pero ahora toca hablar de Antoine de Saint-Exupéry.
El libro superó con creces lo que esperaba. No encontré una crónica sobre el entrenamiento de pilotos, la vida en los cuarteles ni grandes batallas aéreas sobre Francia. En su lugar, me encontré con los pensamientos de uno de los literatos más importantes —o al menos más leídos— del mundo.
Descubrí los sueños de un francés, de un hombre que, mientras pilotea para cumplir sus misiones, reflexiona sobre la importancia del silencio interior, el valor de la familia y lo absurdo de la guerra: una guerra en la que siempre hay un bando vencedor, pero donde, en realidad, todos resultan derrotados. Saint-Exupéry muestra cómo la guerra termina deshumanizando a quienes la padecen y cómo el ser humano debe sobreponerse al miedo.
Todo está escrito de una manera que invita al lector a convertirse en su copiloto, a escuchar sus reflexiones del mismo modo en que el Principito escuchaba al zorro cuando le enseñaba que lo esencial es invisible a los ojos. Uno de los temas que más me hizo pensar fue la forma en que describe la derrota de Francia: no tanto una derrota militar, sino una derrota moral, marcada por el individualismo.
Es un libro que obliga al lector a pensar. Cada párrafo tiene peso, y cada página deja algo que vale la pena reflexionar.
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