Excelente tomo.
Esta saga es tan fácil de leer que siempre será una gran recomendación para niños y adolescentes, pero, si tú ya eres mayor, eso no será un impedimento para disfrutar de esta maquiavélica historia de los Baudelaire.
Este volumen ya presenta un argumento más serio en el que notas los verdaderos peligros a los que se enfrentan los protagonistas. En los volúmenes anteriores percibes claramente los riesgos a los que están expuestos los Baudelaire, pero como sigues teniendo en tu mente la sensación de que es una historia para «niños», entonces resultas deduciendo por lógica que en verdad no les pasara nada drástico o fatal a los huérfanos. Sin embargo, es este volumen en el que comprendes la realidad; la realidad de que esto no es ningún juego de niños, sino de que en verdad sí existen peligros mortales en esta saga. Sea de la manera que sea, el antagonista buscará acabar con sus enemigos con sus mejores armas, sin importar que esos enemigos sean tres niños huérfanos. Esa persecución infinita del Conde Olaf por sus presas, es lo que lo convierte en el mejor personaje de la saga. Obviamente también me encanta el tono de cinismo con el que fue dotado, pero esa persistencia de crear planes para lograr sus más oscuros objetivos, hace de este personaje una genialidad única en esta historia.
Algo que me encanta bastante de esta saga es el tipo de humor cínico que maneja el autor. Es un humor que te hace reír de las desgracias –o falta de suerte- de los demás, pero no porque estés corrupto y pervertido, sino porque el autor tiene la fórmula perfecta para presentar cada broma de la manera exacta, con las palabras precisas, y en el momento indicado. Quizás en algunos momentos podamos sentir que este humor pueda clasificarse como cruel, pero realmente no lo es. Es un humor pícaro pero tenue, especialmente diseñado para que los más pequeños puedan también disfrutarlo. Hasta un niño de nueve años se reiría de cada ocurrencia, comentario y diálogo presentado por el autor.
En el inicio, el autor presenta una atmósfera increíblemente lúgubre que produce un aire de infortunio que rodea todas las escenas, por lo que genera en el lector esa sensación de que nada puede ser peor, de que todo está perdido, de que ya no hay luz, ni esperanza, y esa ambientación la mantendrá en la mayor parte del libro. En esas páginas donde predomina esa atmósfera no sientes deseos de reírte; lo que sientes es verdadera lástima por la vida de los Baudelaire, por imaginarlos aguantar hambre, por su soledad, su impotencia, etc. Pensamientos como «¡Qué pecado!» o «¡Pobrecitos!» fueron los que transitaron en mi mente durante mucho tiempo en esta lectura. Sin embargo, en la recta final esa atmósfera lúgubre disminuye por la aventura de los personajes, los diálogos satíricos, los planes, enfrentamientos, etc. Fue una parte que leí supremamente rápido porque estaba cargada de un nivel alto de adrenalina, pero también fue por sus comentarios satíricos que me sacaban una carcajada en un dos por tres.
Como testimonio personal, quiero destacar que Sunny Baudelaire, la bebé, es mi Baudelaire favorita por su inocencia pero a la vez por la travesura con la que la adjudican. El comportamiento de Sunny me recuerda mucho al bebé, de aquella película clásica llamada ¡Cuidado: bebé suelto!, que resulta escapando de su casa con el objetivo de viajar por toda la ciudad, ya que todo lo que ve, le recuerda a su libro de cuentos. Aquel bebé tenía picardía, aunque más inocencia; Sunny es similar, solo que tiene más picardía que inocencia. Verdaderamente me encanta este personaje.
Aunque ya vi la serie de Netflix y sé que más adelante la historia se torna mucho más interesante, de los tomos leídos hasta el momento este es el que más me ha gustado. Probablemente estas mismas palabras las repita en las próximas reseñas de los volúmenes siguientes, pero eso demuestra la evolución de esta saga en todos sus aspectos: Argumento, personajes, prosa, ambientación y giros inesperados. Pensaba otorgarle a este volumen cuatro estrellas de calificación, pero pienso que no se las merece; lo que realmente se merece son las cinco estrellas, en verdad es una calificación justa por la evolución de la ambientación y en general por la gran calidad que se encuentra en el volumen.
Próximo destino, Una academia muy austera.