Neta, transparente y muy osada, resulta la “confesión” que Adriana comparte con sus lectores en este libro que requirió, por obvias razones, la complicidad de Miguel, su compañero de vida y su persona favorita, lo que hace a este documento doblemente valioso, ya que no se ampara en lo académico ni en el anonimato, sino en la experiencia pura de ellos como pareja.
Hoy en día las relaciones de pareja están en crisis y el matrimonio, tal y como lo concebimos actualmente, no funciona o al menos no para todos.
¿Qué sucede con las promesas de fidelidad que hacemos cuando estamos enamorados y la facilidad con que las rompemos, a pesar del dolor que le podemos causar a quién confía en nosotros? ¿Por qué no se permite amar a más de una persona abiertamente, cuando está comprobado que no todos los cerebros están cableados para que se les facilite la exclusividad?
Lo más interesante de la premisa de Adriana, es permitir que la pareja decida, libre de consecuencias, si quiere establecer nexos emocionales o sexuales con otra persona, tiene como resultado el reforzamiento en la unión con la pareja base.
Estoy segura que “Compañeros de vida o celda”, dará mucho de qué hablar y pondrá a quienes lo lean a cuestionar sus conceptos sobre el amor, la pareja, la exclusividad y la fidelidad. Sin duda causará controversia, pero tal vez, algunos puedan encontrar respuestas a sus inquietudes más recónditas.
Sin duda un libro que te amplía el panorama de lo que realmente puede significar el ser libre y amar a personas incondicionalmente sin la necesidad de controlar!
Un libro interesante, con una propuesta personal disruptiva, que invita a formar relaciones con amor, fuera del dogma de la religión y que podría buscar acabar con el dolor y la guerra personal en la que se enfrascan las parejas por cuestiones al rededor de los conceptos de fidelidad, lealtad, apego, control. En definitiva la autora propone un estilo de relación consciente y apegado a una realidad irrefutable.