Necesitaba un tiempo para volver a leer Mushishi luego del anterior tomo leído, y me alegro mucho porque en la última vez no estaba tan preparado para tanta carga emocional, en este caso, tuve justo una catarsis emocional antes de empezar a leer este nuevo volumen, porque lo no fue tan doloroso el leer las historias presentadas. Sinceramente sólo quisiera centrarme sobre la que más me llegó, porque finalmente de eso se trata estas historias de cuentos, momentos que puedes sentirte identificado según las vivencias que hemos tenido.
Aguamarina habla sobre la historia de una madre y hijo que viven solos en pequeño pueblo, abasteciéndose especialmente del río. Un día Ginko al pasar cerca de un río, se da cuenta que este chico no es un excelente nadador porque sí, tiene una explicación y en el mundo donde se mueven estos cuentos, un Mushi siempre es la razón. Antes de tratar de resolver el problema del pequeño, nos dan explican la vida de la madre con el hijo, explicándonos sus rutinas, como ir a pescar, donde hacen una reflexión muy vaga, pero a la vez muy profunda sobre el ciclo del agua: ¿cómo es que llega el agua al río? Pues bien, ella viene de las montañas, que a su vez llegó por la lluvia, donde pasó en otro estado, dado que fueron nubes, las cuales probablemente vinieron del mar, el cual es el fin del camino del río. Una historia que siempre nos explican en la escuela, pero el significado es mayor en este caso, dado que posteriormente este niño aunque haya sido trata con la medicina contra el Mushi, ya es tarde, y él se evapora. Lamentablemente, la madre sabía que esto podría pasar, porque finalmente su hijo fue sólo parte de un proceso donde sabía que debía llegar a su término, debía dejarlo ir, pero eso no significa que se vaya para siempre, porque en algún momento volver para sentir nuevamente el dolor o la alegría de haber disfrutado con él, haciendo una linda metáfora con la explicación que le dio la madre sobre el ciclo del agua. No tengo palabras para escribir lo hermosa historia que nos entregó la autora, y la capacidad con qué encuentra los diálogos precisos, como el dibujo expresivo. Finalmente, este tipo de cosas son las que me hacen sentir que el manga o los cómics en general, no sólo son enfocados para un increíble dibujo, sino tratar de plasmar en imágenes diferentes emociones que queremos aflorar, pero no encontramos las palabras.