Tenía muchas ganas de leer este manga de una vez por todas, después de haber oído hablar maravillas de él desde hace muchos años. Pensaba que estaba descatalogado, pero lo encontré hace poco completo por una oferta de 20 euros, nuevo en plan excedente porque es ahora cuando lo van a descatalogar, así que no dudé en comprarlo.
Me ha gustado bastante y en un primer momento me sorprendió que cada capítulo fuese una historia corta diferente, no lo sabía. Lo que ocurre es que al ser así pasa lo de siempre, que unas acaban gustando más que otras. Además es un manga que no te explica nada, empieza ya al grano y confieso que estuve perdida los dos primeros tomos, que son los que menos me han gustado (la autora dice incluso en el epílogo del 4º que reconoce que son más malillos). Pero en el tercero empecé a cogerle ya el gusto y me empezaron a parecer tomos e historias más redondas.
No obstante, tengo la sensación de que aunque me haya gustado no he pillado al 100% las referencias, porque habla principalmente de mitología antigua japonesa y para mí ha sido todo nuevo. Sin embargo, he disfrutado de estos cuentos igualmente, porque son fáciles de entender y todos tienen un deje de nostalgia que me ha encantado. Al final la mitología no ha sido problema y además me ha dado curiosidad por seguir conociendo el folklore japonés. La forma de narrar japonesa hay veces que continúa siendo un enigma para mí, especialmente en estos mangas de pseudo-terror o de temática paranormal/mitológica, pero Mushi-shi al final ha resultado ser de lo más normal y comprensible que he leído (teniendo como referencia del género de terror en manga los cacaos que se monta Junji Ito).
El personaje principal, Ginko, me ha parecido enigmático y muy interesante, pero poco a poco se van sabiendo cosas de su pasado y su carisma va creciendo, aunque es un tipo serio, tranquilo y poco comunicativo, siempre con el cigarrito en la boca. Con respecto al resto de personajes no puedo ponerme a enumerarlos porque en cada cuento son diferentes y no son demasiado profundos, pero todos (o la gran mayoría) comparten el sentimiento de honor y abnegación que caracteriza a la población japonesa, así como un profundo amor a la naturaleza, algo que ya había visto en otro manga de esta autora (que realizó después de Mushi-shi, pero que yo leí antes, el año pasado). He disfrutado mucho con la gran importancia que se da a todos los elementos vivos del planeta: plantas, montañas, lluvia... Y con la idea de que todos tienen un espíritu. Además, la gran mayoría de personajes son campesinos y se nota el respeto que la autora siente por esos modos de vida, así como devoción y agradecimiento a la tierra y la naturaleza.
El dibujo, sin embargo, tiene altibajos. Todo lo que son viñetas con paisaje están bastante completas y detalladas; siempre me ha parecido que Yuki Urushibara hace paisajes muy bonitos. Pero lo que son los cuerpos hay muchos que se presentan desproporcionados, sobre todo por los brazos, que los hace muy largos. Se nota que lo que más le cuesta dibujar son manos (muy grandes y con posiciones extrañas de los dedos) y ojos (muy grandes en proporción o bizcos incluso). Hay algunas viñetas que me han parecido demasiado entintadas y el texto no se veía bien porque no iba en bocadillos. No obstante, la calidad del dibujo también va mejorando a lo largo de la colección.
La narración había algunos momentos en que se me hacía confusa, porque los personajes tienen los rostros muy parecidos y además a veces hay saltos temporales muy bruscos, tanto adelante como atrás, y no se aclara el tiempo que ha pasado. Cuesta un poco coger el hilo hasta que te sitúas en el tiempo.
Como punto negativo hacia la editorial española (Norma), la edición ha resultado ser un poco incómoda porque no existe margen central y algunas viñetas costaba verlas y leerlas, teniendo que abrir mucho el tomo, y aún así costaba porque la viñeta y el texto están grapados al centro en algunos momentos. También hay páginas que están recortadas por los bordes de forma que se comen algunas palabras. Es decir, con respecto a la maquetación no he quedado muy contenta, aunque las portadas son muy bonitas y se agradece que respetasen el diseño de los lomos durante toda la colección.
Pero en resumen me alegro mucho de tener este manga y de haberlo podido leer por fin. Sé que es un clásico moderno del manga, y la verdad es que me ha resultado muy interesante y con potencial para ser releído, también porque creo que en una segunda lectura se podrían apreciar muchas más cosas. Me da la sensación de que en esta reseña he dicho más cosas negativas que positivas, o mitad y mitad, pero en serio, la sensación es muy buena.