Este libro reúne los mejores y más celebrados escritos de Simón Elías: piezas breves y bravas, escritas, en muchos casos, a veinte grados bajo cero, y que dan cuenta de sus pareceres sobre la vida en general y de sus andanzas por los caminos en particular.
A medio camino entre la crónica de viaje, la reflexión sobre la escalada, el golferío nocturno, la filosofía básica y la épica del deporte de nulo rendimiento estos textos harán las delicias no solo de aficionados a la montaña, sino de cualquier aficionado a pasar un buen rato con un libro. Y si el aficionado ha practicado en alguna ocasión la ascensión a una montaña, aunque sea pequeña, miel sobre hojuelas.
Este volumen cuenta además con un prólogo de Sebastián Álvaro, con una semblanza biográfica de Emilio Blaxqi y con un epílogo de Manuel Jabois
Qué grande que es Simón, algo así como un punki inteligente en las montañas. He disfrutado mucho leyendo este libro. Es un libro corto, que se lee muy fácil, pero a la vez te das cuenta que está muy bien escrito y que se cuentan grandes verdades. El libro te hace viajar por muchos lugares del planeta y casi siempre te deja con una gran sonrisa en la boca. Además, no dejas sorprenderte cuando lo lees ¿De verdad pondrá eso ahí? ¿Es posible?. Con este tío todo puede ser posible. Abstenerse mogigatos e idealistas de la vida.
Me pasó con este libro que el autor tiene un encanto que se transmite a través de su escritura. El libro no es genial porque está bien escrito, sino porque sabe tratar su especialidad (el alpinismo). Critica y permite ser espectador. Se enoja con lo que ama y eso te muestra un amplio espectro de una pasión.
Al final creo los buenos escritores o buenos libros debiesen ser honestos y sencillos. Libres.
no habla mucho de alpinismo, y menos de bisexuales. son relatos cortos con anécdotas y reflexiones de un montañista. el tipo es carismático y así lo refleja en su escritura. si lo lees en plan woke te parecerá un gilipollas con ínfulas de intelectual, pero si obvias la corrección política es, en general, un librillo entretenido y divertido.
Dos cosas hicieron que me lanzara a leer ‘Alpinismo bisexual’, sin ser yo de alpinismo más allá de lo de subirme por las paredes, y dos cosas que felizmente se han confirmado después de su lectura. La primera: que Simón Elías escribe como los ángeles. En concreto, como un ángel con los ojos brillantitos, coloraos de hachís o de vino o de las dos cosas juntas, lo que hace que se eleve por encima del suelo sin cables ni hélice. Lo suyo parece más bien un vuelo trompetero, que tiene mucho de impertinente y algo de patoso. Es envidiable el punto de vista que tiene de las cosas, el filtro exagerado que aplica a sus recuerdos, el ejercicio de distorsión de la realidad que hace con las pupilas hasta llevar al lector a donde quiere, que normalmente es la hilaridad. ¿Saben todo eso que les viene a la mente cuando alguien se refiere a otra persona como "un profesional"? Bien, Simón Elías parece todo lo contrario.
La segunda cosa tiene que ver con lo anterior, y uno se lo puede tomar como un consejo personal no explícito por parte del autor: no hay nada más sano a la hora de sentarte a escribir sobre algo que te apasiona, tu hobby o tu profesión, sobre aquello a lo que te gustaría entregar la vida, en definitiva, que restarle drama y huir de la solemnidad. Sobre todo cuando intentas transmitir su valor a otros que están fuera. Lo que hay aquí es un anecdotario grotesco porque todo problema o conflicto es insignificante ante los desafíos de la naturaleza. Incluida la labor del alpinista: el autor opta por no ensalzar su figura ni la de otros locos como él (y sería fácil: los alpinistas parecen estar más cerca de ser conquistadores que deportistas, casi no hace falta literatura para eso), sino por retratarse como simios con herramientas, como enanos solo llegan a intuir el tamaño de lo que tienen encima. Me decía la amiga que me regaló el libro que “la gente de campo es así: muy apegada a la tierra, no es solemne. Son conscientes de lo efímero que es todo, de lo pequeños e intrascendentes que somos, ¿no crees?”. Ya lo creo. ¿Hay mejor manera de rendir homenaje a una pasión que integrarla en nuestra tradición más primitiva, que sacarla del interior de nuestros huesos para mostrarla a la luz?
‘Alpinismo bisexual’ es muchas cosas, es casi de todo menos bisexual en sentido estricto. Es un libro de viajes. Es una recopilación de columnas o de crónicas o de entradas de un blog literario. Hay en él también una aconsejable colección de citas ajenas, porque intuyo que Simón Elías es también un lector diario. Pero por encima de todo es un ejercicio gimnástico de romanticismo que empapa al lector con su sudor y el hedor a pies ("un olor agrio, cálido, tan espeso que se podría cortar con un cuchillo y rallarlo sobre una tostada"), te guste o no el alpinismo, que es lo de menos. En sus relatos contagia su mirada y una postura, y en este sentido también es un manual, para quien quiera leerlo así. De todo el librito me quedo con este párrafo. Léanlo y prueben a buscarle alguna aplicación en su día a día o en ese hobby al que se entregan con pasión, a ver si les dice algo:
“Durante años hemos ido a la montaña para buscar espacios de libertad. La escalada, el puro ejercicio físico de ascender, era algo anecdótico; lo importante era compartir un vivac con los amigos, comer una pasta que sabía al té del desayuno y compartir un cigarrillo bajo las estrellas, lejos de toda legislación. En la montaña, en la naturaleza salvaje nos alejábamos de las constricciones sociales y crecíamos como personas, como amigos y como comunidad; luego intentábamos implementar esos valores en la vida urbana para hacer de ese mundo violento un lugar un poco más apacible. Finalmente hemos hecho lo contrario. Hemos traído a la naturaleza la competición, la selección biogenética y los cronómetros. También el respeto a las leyes y la implantación del intercambio comercial como centro de una actividad en la que la felicidad se medía por la cantidad de tierra acumulada en las orejas. Hemos creado un conjunto de reglas inviolables que rigen la vida campestre y que asfixian todo elemento lúdico. Vinimos a buscar espacios de libertad y construimos monstruos normativos. Íbamos a hacer un viaje de escalada y acabamos haciendo turismo de montaña”.
“me interesa más la inteligencia que la fortaleza, el gesto que la pose, la ética que él gimnasio”.
no sabría decirte por qué 4 estrellas. real que si alguien me pregunta no tendría un argumento sólido que le convenciera. pero tampoco soy capaz de ponerle menos o más nota. porque no me sentiría cómodo. porque no se lo merece.
Vino a mis manos en la Librería La Central de Madrid en Callao,.. y solo la portada, he de reconocer, que me pareció, graciosa no, graciosísima. :) Iba buscando libros de bicis, running,.. curiosos para mi blog www.thinkandmove.org,.. y ojeé el librito y dije,. vamos a darle una oportunidad. Ahora estoy en Miami con más tiempo libre para leer y el blog,. y me estoy riendo a carcajadas con el libro.. no pueden ser más buenos los pequeños articulitos y anécdotas que escribe el autor asturiano. Se lee muy rápido,.. escribe muy bien, y el prólogo, el autor del programa de TV de Al Filo de lo Imposible,.. no puede ser más bueno e ir en consonancia con la filosofía de www.thinkandmove.org. Absolutamente recomendable. :=)
Espectacular. ¡¿Cómo no conocía yo a este hombre!? ¡Pero qué barbaridad! Espectacular... Me diréis que si estoy poniendo muchos cincos últimamente, pero en este caso hasta le pondría más. Qué maravilla. Por lo que cuenta, por la humildad, la sencillez y la gracia con que lo hace, por la concisión y la agilidad, por un estilo que es que me arranco los pelos, ¡QUÉ BIEN ESTÁ ESCRITO ESTO, HOSTIA DE DIOS! Quién lo iba a decir, la ausencia de adjetivos hace que sus frases corran como las gacelas. Es una gozada, un disfrute continuo. Ojalá lo viéramos de cuentista o novelista, ojalá, estoy cruzando todos los dedos que puedo. Luego, siendo honestos, pues hay artículos mejores que otros, claro, cómo no. Pero en su conjunto, y sobre todo por cómo redacta este cabrón, mucho mejor que muchos escritores de primera fila, este librito: imprescindible. Directo a mi bodega de incunables. Es que sigo flipando. Simón, escribe más, mucho más, por favor, y avisa cuando pases por Madrid que te invito a lo que te quepa.
"Cuando un hombre o una mujer son capaces de dejarlo todo para ir a escalar una montaña en un remoto confín de Asia, donde probablemente perderán la vida, la historia nos conecta con nuestra más oscura humanidad: la búsqueda de lo desconocido, el reto, la etérea y alucinada percepción de uno mismo a través del esfuerzo y la vida en la naturaleza. Sobre estos temas ha girado la literatura universal desde que un tipo salió de casa para ver qué había al otro lado de la colina y otro se dispuso a contarlo. Quizá por eso, lo más interesante del alpinismo no es la actividad, el simple acto de subir montañas, sino todo lo que gira alrededor de una idea tan descabellada: los viajes, las noches de espera en ciudades que intimidan, la ley de países sin política, montar a caballo, despellejar animales, las pulgas, el nomadismo, las diarreas... Intentar convertir la épica en un acto estúpido y la estupidez en un acto épico ha sido desde siempre el objetivo de mi escritura"
Maravilloso, un libro que va de peor a mejor. Recopilación de artículos con un toque ácido, irónico y con las palabras colocadas de forma meticulosa para producir una combinación entre gracia e interés. Si todo el libro hubiera sido como los últimos 5-6 capítulos le ponía 5 estrellas.
E moi difícil describir a forma de escribir de Simon Elías. Por momentos ofensivo, nalgúns puntos desconcertante, o que está claro e que se houbese mais xente coma el neste mundo, todos seria mais sinxelo.
Creo que es es un libro maravilloso por su buen humor. Sin embargo, hay narrativas más buenas que otras, sin duda un libraso pero cuesta a veces mantenerle el ritmo.
Cunyadisme de muntanya, es salva perquè l’home escriu bé i en alguns capítols et rius. Es nota que es va publicar a 2013. Per passar una vesprada entretinguda està bé.
Libro de relatos sobre todo lo adyacente a la montaña con un punto de vista irónico y gamberro. Algunas historias te atrapan, otras no tienen tanto interés.