Este libro nos cuenta la historia de Tabatha, una chica de diecisiete años que es deportista y vive en un pueblo chico. Su vida transcurre con la normalidad de la mismísima adolescencia, y entre inseguridades, dudas y autoexigencia su vida da un giro cuando se encuentra encerrada en un triángulo (ángulo) amoroso. Por un lado, tenemos a Thomas, el capitán del equipo de vóley, que conoce de toda la vida y le propone estar juntos. Y, por otro, Eneas, un chico que conoce en redes sociales y que la cautiva desde el primer momento. (Ah! Un detallito: este último tiene novia, ups.)
Primero que nada, tengamos en cuenta que es un libro DE ADOLESCENTES. Y remarco muchísimo esto, porque en la literatura juvenil se suele juzgar mucho a los personajes por ser inmaduros, poco racionales, y demás. Y justamente se olvidan lo desastroso que uno resulta ser a esa edad. Sí, por momentos me sentía una señora al sorprenderme con las cosas que hacía nuestra traviesa y poco sutil protagonista, pero nunca dejé de pensar en cómo fueron mis épocas y la de mis amigos. Tabi podría haber sido una de mis amigas, tranquilamente.
Realmente, no soy muy fanática de este trope del triángulo amoroso, nunca termino de creérmelos. Pero, en este caso, creo que está muy bien pensado para el momento adecuado. O sea, creo que la base del mismo se justifica respecto a las edades, la indecisión, inseguridades, miedos, y el constante deseo de experimentar y buscar nuevas aventuras.
Obvio que, por ratos, cuestionaba mucho las decisiones de Tabi y sus dos romances, pero bueno, medio que a esa edad no te importa nada y te dejas llevar por cualquier sentimiento o emoción que sea medianamente intensa. Mucho drama, sentimientos confusos, constantes crisis.
Me gustó mucho la pluma de Naza porque me resultó sumamente ligera. La historia no es nada pesada, y se puede leer en una sentada. Este es el primer libro de una bilogía, así que ya quiero saber cómo continúa esta historia!
PD: si me preguntan a mí, no me quedaría con ninguno de ellos