En Horror faciem se narran los extraños sucesos que ocurren en la sala Blanca Marchant del hospital El Redentor, donde el médico a cargo, el doctor Rodolfo Gress, debe averiguar el misterio tras las trágicas muertes de funcionarios y enfermos, mientras es atormentado (y a la vez guiado) por el doctor Echeverría, el jefe de servicio de medicina. Gress cuenta con la capacidad de ver más allá del mundo de los vivos y tiene a su cargo cinco pacientes, quienes van sufriendo los tormentos de la sala que parece ser un portal al infierno, llevando al protagonista a un viaje aterrador donde la realidad y lo sobrenatural entrelazan sus límites.
La obra cuenta con algunas situaciones basadas en hechos reales que son parte de las vivencias del autor durante sus años de ejercicio de la medicina — especialmente en el hospital del Salvador—, las que dan a la obra un toque de inquietante realismo.
La historia cuenta sobre los extraños sucesos (al parecer paranormales) que ocurren en la llamada sala Blanca Marchant del Hospital El Redentor, donde el médico a cargo (el dr. Gress) debe averiguar qué es lo que está sucediendo, ya que se suman acontecimientos terribles como varias muertes y un suicidio, cada vez queda menos tiempo para las pacientes a su cuidado que parecen empeorar, mientras es atormentado y a la vez, guiado por el doctor Echeverría, su superior a cargo. La historia se narra en primera persona, es el protagonista como narrador testigo quien descubre lo que sucede a medida que lo va viviendo y con eso, también los lectores. La narración en primera persona del protagonista funciona como un monólogo de flujo de conciencia donde los procesos de pensamiento son descritos en el papel mediante un monólogo interior, pero a través de un narrador no fiable, que duda continuamente de sus percepciones del evento sobrenatural (y con ello, hace dudar a los lectores, mientras hace avanzar la trama) enfrentado a la multitud de voces de los personajes secundarios, que generan continuos diálogos.
Una vez que el narrador por fin toma una decisión con respecto a lo que sucede (que realmente es un evento sobrenatural y que la sala Blanca Marchant es un portal de maldad, el que puede ser percibido por gente con una capacidad sensitiva superior, como el protagonista y algunos de sus compañeros) los eventos se precipitan y llegan a un rápido y trágico desenlace. El final de la novela es un eco del principio (“Tienes cara de haber visto al diablo”) y se vuelve a reforzar la idea que los dos doctores de la novela (Gress y Echeverría, joven y viejo, amable y altivo, soltero y casado, ambos sensitivos) son dos caras de la misma moneda en diferentes tiempos.
Hay un buen uso de la jerga médica, que demuestra conocimiento por parte del autor (que es médico) y que torna las escenas de consulta con los pacientes, creíbles. Esto es un aporte a la historia, sobre todo si estas palabras son parte de la trama y se explican de manera orgánica y no forzada (por ejemplo: “melena”).
El uso de un hospital como elemento en una trama de terror no se ha abordado mucho en la literatura chilena (exceptuando los hospitales psiquiátricos como en el caso de Las Bestias de José Luis Flores), así que resulta interesante una historia que explore más allá de los tropos relativos a leyendas urbanas relacionadas con hospitales como el San Juan de Dios o El Salvador/El Redentor.
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Esta novela nos relata el paso del médico Rodolfo Gress por la sala Blanca Marchant, una sala llena de oscuros secretos, muertes y locura. Dónde la realidad y lo sobrenatural se ven dulcemente entrelazados generando tensión y horror en cada página. Es un libro absorbente, si bien es algo predecible, uno lo disfruta de igual manera, sobretodo el final que da la sensación de circularidad; está tan bien logrado que a uno lo deja con la excitación de querer saber más. Definitivamente lo recomiendo.
Horror Faciem está basada libremente en las historias y experiencias que el propio autor ha recopilado durante sus años como médico. Este enfoque permite al lector acceder a aquellas vivencias del entorno clínico que no siempre tienen una explicación racional y que el personal sanitario suele evitar contar, por temor a que su profesionalismo sea puesto en tela de juicio. El autor evita el uso del complicado argot técnico propio de su profesión, lo que simplifica la lectura y nos introduce de lleno en la trama, centrada en los médicos que trabajan en la sala Blanca Marchant del hospital Redentor. El relato se construye a partir de la perspectiva del protagonista en primera persona. Esto permite una introducción gradual y orgánica de todos los personajes, haciendo que la narrativa se perciba fluida y dinámica a lo largo de toda la obra. El libro logra por momentos generar episodios de verdadero temor que mantienen la tensión. La caracterización de los personajes es fuerte, consiguiendo que el lector desarrolle fuertes sentimientos hacia ellos, experimentando tanto empatía como rechazo u odio por diferentes figuras del elenco. El final de la novela se percibe bien logrado, ofreciendo un cierre a la trama principal a la vez que deja abierta la posibilidad de una continuación. La confirmación de una segunda parte es un gran aliciente. En lo personal, ya ansío leer la continuación apenas sea publicada.
Me encantó cómo te logra hundir en la vida de los personajes antes de cualquier otra cosa, y una vez te familiarizas con todo, comienza la "acción". Un realismo magico que me hizo terminar el libro en 2 días, no podía dejar de leerlo
qué fácil me resultó recordarme como estudiante de 3ero de medicina, corriendo sobre ese piso de tablero de ajedrez tras doctores de paso rápido y perderme y perderme y perderme con mis compañeros hasta finalmente llegar a esas salas de pasillo largo con escritorios que le dan la espalda a las 3 habitaciones por pasillo y a sus pacientes
qué fácil volver a 4to y perderme buscando el pabellón el primer día de cirugía, y cuando ya sabía dónde estaba, perderme buscando residentes, becados e internos, salas de reunión y habitaciones donde me decían que encontraría a los doctores y doctoras pasando visita (y que ya no estaban ahí cuando lograba dar con el lugar)
disfruté mucho esta lectura! el antecedente de estudiante en el hospital del Salvador me entregó una experiencia especialmente vívida que me encantó; y sí o sí cambiará mi experiencia como interna cuando vuelva a sus pasillos
Excelente libro! Una historia entretenida, dinámica, con personajes muy bien construidos. Un escenario de terror muy bien logrado, en el que la fantasía se mezcla con la realidad. Recomendado totalmente para los amantes del buen terror. Es totalmente adaptable al medio cinematográfico!
Una grata sorpresa la que da Daniel Erlij con esta novela mezcla de auto-ficción y terror, donde lo paranormal va develándose entre los ires y venires de estudiantes y luego internos de medicina. Una pesadumbre, una sensación de batalla perdida recorre toda la historia, entrelazando la personalidad retraída, depresiva del protagonista; con las tragedias de pacientes y funcionarios de este hospital El Salvador reimaginado —o disfrazado— como El Redentor. Cada pieza forma este uroboros de pesadilla, aunque he de admitir que ciertas subtramas no cerraron como venían hilándose, más bien fueron truncadas. Otras, era necesario que fuesen así, solo insinuadas. Ciertamente, tiene que ver con el desarrollo del personaje principal, cuyo punto de vista es el que nos lleva, pierde y retoma la historia. Con todo, una lectura muy recomendable. Un abordaje novedoso del arquetipo de la casa embrujada, esta vez en un edificio tan "cargado" como puede ser un hospital público.