Una colección de artículos en CTXT de Juan Bordera y autores relacionados, que se centra en las cuestiones del decrecimiento, el cambio climático y la pobre respuesta que se viene dando a los mismos desde nuestras instituciones.
Por una parte, me ha gustado leer el libro, porque de una forma muy accesible presenta muchos de los principales ejes del tema, asumiendo una posición comprometida. Lo recomiendo a cualquiera que, como yo, quiera iniciarse en el tema de una forma ligera (aunque se agradecería un poco mas de bibliografía relacionada para profundizar en la materia.
Por otra parte, me ha resultado terriblemente frustrante.
Al final, la principal conclusión (que se señala múltiples veces en el texto) es que "necesitamos cambiar el actual modelo socioeconómico, y rápido", priorizando las necesidades ambientales, sociales y humanas por encima de las económicas, particularmente las relacionadas con el crecimiento.
Para mi esto se resume en una frase: debemos superar el capitalismo como etapa histórica. Sin embargo, aunque esto me parece la conclusión mas evidente, se elude hablar de ello, con sólo un par de menciones al capitalismo como modelo socioeconómico que sustenta todo. En lugar de proponer su superación, se alude a soluciones como "una democracia mas participativa" y otros eufemismos del reformismo socialdemócrata de toda la vida.
Lo que me ha desesperado de este texto es la falta de radicalidad (en el sentido de ir a la raíz del problema). Se habla de antropoceno (como si fuese la existencia del ser humano lo que desencadena esta crisis y no los modelos socioeconómicos en torno a los que vivimos). Se habla de cambiar la situación a través de la concienciación, como si "votando bien" o a través de las decisiones de consumo individual fuésemos a solucionar este problema.
Creo que el mejor resumen de esta crítica lo hace el propio autor en el artículo "La primavera silenciosamente asesinada", donde dice:
«Esperanza, si, siempre, pero en su justa medida. Y entremezclada con rabia, el ingrediente indispensable de cualquier avance en cuestión de derechos a lo largo de la historia. El voto de la mujer, la jornada de ocho horas, o los avances en la descolonización han provenido siempre de las luchas, de la desobediencia civil, del conflicto. Y ahora nos estamos jugando algo, si cabe, mas importante, porque sin ecosistemas sanos y climas estables no habrá mucho mas que salvar o conservar. Sin embargo, parece que seguimos sin comprender que solo con diálogo, informes y artículos en prensa no llegamos. El conflicto, en una situación de injusticia que se pretende silenciar, es nuestro aliado».
Creo que hace bastantes años, unos señores con barba dijeron algo acerca de la lucha de clases siendo el motor de la historia, pero que sabré yo...