Ha sido una lectura devastadora emocionalmente. Un inicio que me atrapa en la preocupación y la incertidumbre, y en la posibilidad... en la lamentable posibilidad. Creo que ahí es donde más logra conectar la autora, en que es algo que podría sufrir cualquiera de nosotros, que algún ser querido sufra un accidente y de pronto "clac" todo se derrumba.
Cómo vivir con ese dolor y qué se hace, se siente y se piensa en ese proceso es lo que nos comparte Lyuba con una narración que me pareció totalmente auténtica. Un fragmento de su vida expuesto a los lectores, la de su vida y la de su marido, las penas de los niños, la familia y los amigos.
Lloré desde el inicio ante el derrumbe y el asombro, ante el duelo y el cuestionamiento angustiante de esta nueva vida, del cambio y del amor, o de la distancia, de los niños y los llantos ocultos, de las rabias contenidas y la sensación permanente de un dolor de haber perdido un paraíso y no poder recuperarlo...ahí nuevamente el llanto.
Solamente podría decir que me alejé un poco del relato por la inclusión de citas, que al principio me aportaron comprensión, luego me pareció excesivo y después pude entender el por qué de esta búsqueda de consuelo entre los libros de pérdida y dolor, porque esta era la terapia de la autora para sanar e intentar sobrellevar lo ocurrido, y ahí uno no puede más que empatizar y comprender algo que no ha vivido y que tampoco quisiéramos vivirlo.
"Me daba igual si rezaban, si prendían velas, cargaban piedras o le hablaban a la Pachamama; necesitaba fuerza de alguna parte, por que a mí no me quedaba mucho más que el miedo y la boca seca."
"Para mí, el mundo debía parar; seguir respirando y que las horas avanzaran me parecía hasta inmoral"
"Hoy, aquí, escribo sobre la muerte y el duelo. Sobre la fragilidad. Sobre lo sola que me siento, sin saber qué haré con esto, si será algo que guardaré en el armario o en un disco duro, o si dejaré que alguien más lo lea, activando el freno."
"A veces, cuando algo se cae y se quiebra, creemos que escribirlo, que darle forma, voz y otra vida, puede salvarlo, o salvarnos".
"Buscamos respuestas, rebobinamos, volvemos al presente, viajamos al pasado otra vez, frenamos la vida para reconstruir el evento traumático; detenemos el duelo y nos detenemos también, porque avanzar es aterrador."
"¿Y después? ¿Qué pasará después? Lo cierto es que no lo sé. Me ha dado vueltas largamente la pregunta sobre el futuro y nada, ese futuro no está, al menos ese que imaginé. Debimos ser felices en la vida que alguna vez dibujamos en nuestras cabezas, pero no podemos serlo ante un proyecto quebrado. No se puede y tal vez no sea bueno insistir en eso".