El libro se presenta como un ensayo que pretende defender el estilo comunicativo del presidente Andrés Manuel López Obrador frente a las críticas de la élite intelectual. Sin embargo, el libro cae en una serie de tropiezos que debilitan su propuesta y lo convierten en una obra redundante y poco convincente.
El principal defecto del texto es su falta de rigor argumentativo. Bak Geler se embarca en una defensa apasionada del lenguaje de AMLO, calificándolo como un desafío al elitismo lingüístico, pero su análisis carece de profundidad y estructura. El autor repite incansablemente la idea de que las críticas a AMLO son un ataque clasista, sin ofrecer un examen crítico de los propios excesos retóricos del presidente, como su ambigüedad o contradicciones discursivas, que también han sido señaladas por sectores no elitistas. Esta omisión hace que el libro se perciba como una apología parcial en lugar de un análisis equilibrado.
Además, la narrativa se torna monótona por la reiteración de ejemplos y argumentos similares a lo largo de sus 189 páginas. Lo que comienza como una premisa interesante —el cuestionamiento de las normas lingüísticas impuestas— se diluye en un tono defensivo y repetitivo que no logra enganchar al lector más allá de las primeras secciones. Las ilustraciones de Hernández y Rapé, aunque ingeniosas, no compensan la falta de sustancia en el texto, y en ocasiones parecen un recurso distractivo más que un complemento significativo.
Otro punto débil es la falta de engagement con perspectivas opuestas. Bak Geler desestima las críticas al lenguaje de AMLO como meros ataques elitistas, pero no dialoga con argumentos legítimos sobre cómo la claridad y precisión en la comunicación presidencial son esenciales en una democracia. Esta cerrazón ideológica limita el alcance del libro, que podría haber sido una oportunidad para un debate más amplio sobre el lenguaje y el poder en México.
En conclusión, Ternuritas promete una defensa vibrante del pluralismo lingüístico, pero se queda corto al ofrecer un análisis superficial y redundante que no invita a la reflexión crítica. Para lectores interesados en el tema, el libro puede resultar decepcionante por su falta de matices y su tono excesivamente partisano. Hay mejores exploraciones sobre el discurso político en México que logran un equilibrio más sólido entre crítica y defensa.