3'5/5
Como amante de la fantasía y las novelas paranomarles, urban fantasy y sucedáneos, no podía dejar pasar sin leer la novela de Raquel, por supuesto. Además, me encanta la temática que tiene que ver siempre con las brujas, y hacía mucho que no leía nada de estos seres, digamos, fantásticos. Porque… ¿quién dice que no sean reales, eh? Yo misma me considero una, pero es que, tras leer la novela de Raquel, ya empiezo a plantearme que puedan estar, realmente, por cualquier lado. Hasta en Tinder.
Sí, sí. Habéis leído bien. En Hermandad no tenemos que viajar a la Edad Media para conocer un aquelarre de brujas, sino que nos quedamos en la actualidad, en la ciudad de Madrid, y acompañamos a unas brujas jóvenes, entre las cuales hay una influencer. Si bien todo lo que estoy contando parece que va a dar un mejunje extraño y con resultados dudosos, pero creedme que, una vez que os sumergís en la historia, queda todo más que aclarado. Y no es complicado llegar a ese grado de complicidad con la trama y sus personajes. Más al contrario, es súper fácil, porque Raquel consigue encandilar al lector desde el principio con sus personajes carismáticos y creativos (realmente necesitan serlo para salir de todos los enredos en los que se meten), los giros y ya mencionados enredos, y la forma tan natural con la que mezcla magia y realidad. Sin duda, este libro es un caldero que contiene los ingredientes perfectos para que la poción… digo, la historia, sea entretenida, divertida y muy adictiva.
Todo lo que he mencionado es, para mí, el punto fuerte de este libro. La forma de mezclar elementos tan dispares y hacerlo de una forma que encajen, y bien, no es una tarea fácil. Raquel parece que lo hace sin esfuerzo y con naturalidad (aunque aquí todos sabemos que escribir no es nada fácil, precisamente) y eso es digno de mención. Por otro lado, los diálogos y las situaciones, disparatadas en algunos momentos, me han parecido divertidos, ingeniosos y tan actuales, que podrían haber sido conversaciones que escucho a diario en el tren. Bueno, casi todas, porque pocas veces he escuchado hablar de nigromancia, por ejemplo, pero creo que me entendéis. ¿No?
Por otro lado, me ha gustado mucho esa transición desde el tono más ligero de la novela al principio, hasta un trasfondo mucho más oscuro al final del mismo, donde empiezan a ponerse serias las cosas. No obstante, reconozco que, también al final, me ha parecido que se habían producido demasiados líos y que la autora corta un poco rápido con algunos de ellos. No es nada especialmente negativo, pero no ha podido evitar chocarme después del ritmo del comienzo.
Eso sí, no os preocupéis porque no es, para nada, un libro introductorio. Suceden muchísimas cosas, y se desencadenan o se da pie a otras muchas situaciones, las cuales espero que den mucho juego en las siguientes partes. Además, tengo la sensación de que todo se pone mucho más serio y oscuro a partir de ahora, y me muero de ganas por saber qué ocurre.
Así que nada, si no tenéis lectura de Halloween, os gustan las brujas y os gusta disfrutar de una buena lectura juvenil, no dudéis en leer Hermandad.