México, 1928. Mientras el país despierta con la noticia del atentado contra el presidente Álvaro Obregón, María Teresa Landa solo tiene ojos para el anuncio que destaca la prensa sobre el concurso Señorita México. Impetuosa y descontenta con el papel que esperan de ella, la joven encuentra en el certamen la plataforma perfecta para mostrarle al mundo su valía. La belleza y el desparpajo de la aspirante cautivan al jurado, que decide coronarla por unanimidad. La fama resulta embriagadora, pero tras fracasar en su intento de escalar a Miss Universo, Teresa contrae nupcias con un antiguo pretendiente. Tiempo después aparece en el periódico una nota en la que se acusa a la Señorita México de bigamia. Ella descubre entonces que su marido tiene un pasado desconocido… De los pormenores de este escándalo, y de la tragedia que se suscitará, dará cuenta la protagonista desde la cárcel en una novela cargada de tensión, sensualidad y drama. ¿El mundo está listo para escuchar su versión?
Un libro que me tarde tanto en terminar. Mugre primer capítulo eterno ! Me tarde tanto en sumergirme en la historia, pero eventualmente pasó. De tanto empujarlo ya hasta me gustó. Y quedé picadísima. Tuve un shock cultural bien canijo al leer la perspectiva de los años veinte. Súper bizarro… “Prefiero cultivar con sublime amor el recuerdo de Moisés… a odiarle en vida por destrozar lo más caro en todo ser humano: el corazón.” “El cantante sentimental anula la lógica, induciendo al público a aceptar la versión del orador más hábil. Así se elimina el análisis que conduce a la verdadera justicia.”
María Teresa Landa es, más allá de "La asesina inocente", la estatua de mármol que se va resquebrajando a través del tiempo, de la nota roja y del machismo; desterrada de su pedestal de mármol, Erma Cárdenas le devuelve un poco del mito logrando algo harto difícil en la narrativa histórica contemporánea: rescatar un espectro del archivo judicial para dotarlo de una voz que reclama justicia y, si es posible, una soberanía existencial. Olvídate de la viuda negra y hablemos de:
La dualidad de la "Venus Fotogénica"
Cárdenas me cautivó, eso no lo voy a negar, sobre todo por su manejo de la dualidad. Nos situamos en un México de 1928, un país herido y convulso, desesperado por proyectar una imagen de modernidad mientras se desangraba internamente por conflictos religiosos y políticos. De hecho, meses antes de que María Teresa acaparara las portadas, el país se sacudió con el asesinato del presidente electo, Álvaro Obregón, en el restaurante "La Bombilla", hecho que marcó el fin de la era de los caudillos militares y dio inicio al Maximato. Mientras María Teresa desfilaba, en el centro y occidente del país la Guerra Cristera estaba en su punto más violento, paradójicamente, el gobierno perseguía el culto religioso al mismo tiempo que promovía certámenes de belleza para demostrar que México era una nación civilizada y progresista.
María Teresa es el ejemplo de un país mediocre, la metáfora perfecta de una nación que intentaba modernizarse a través del espectáculo mientras sus estructuras sociales seguían ancladas en el porfiriato moral. Como lector, valoro profundamente la decisión de Cárdenas de otorgarle a Teresa la primera persona, ella no es la voz sumisa de una víctima y tampoco es una cínica victimaria; es la voz de una mujer que entiende que su belleza es tanto su divisa como su celda, que aprendió de su abuela que su sensualidad no era gratuita, que, llegado el momento, aceptó el peso del satén de su corona y, posteriormente, el frío del hierro carcelario.
La novela es un fresco impecable del México posrevolucionario. Cárdenas integra con maestría elementos que definen una era de contrastes: El concurso de Señorita México como el primer experimento de la cultura de masas en el país, organizado por el diario Excélsior. El fenómeno jurídico de la época, donde la elocuencia y el drama pesaban más que la letra muerta del código penal. Es fascinante ver cómo la figura de la "viuda negra" o la "mujer agraviada" se construye frente a una sociedad que necesitaba fascinada con el melodrama. Y, por último, el conflicto central con el general Moisés Vidal, que pone de relieve la fragilidad del estatus femenino. En 1928, el honor no era un concepto abstracto; era una propiedad que se defendía con plomo, ya no lo es, pero aún se intenta defender ¿o no?
Considero que la obra trasciende el género biográfico para convertirse en un tratado sobre la mirada ajena. Teresa fracasa en Miss Universo en Galveston, Texas, y ese fracaso es el catalizador de su caída. Ojalá terminará ahí, afortunadamente, la autora decide ahondar en el escrutinio público que eleva a los ídolos para luego devorarlos con mayor sevicia cuando el escándalo estalla. Esta novela es, de ninguna manera, la absolución legal de su protagonista —la historia ya dictó su sentencia—, me pareció más una redención estética donde la tensión no está en los disparos que recibió Vidal, sino en todo el contexto que encierra ese momento.
Hace muchos años tuve la oportunidad de conocer a la autora a traves de su libro MI VASALLO MAS FIEL, fantástico, por cierto, así que cuando en mis manos cayo LA ASESINA INOCENTE no dude ni un segundo en leerlo y, nuevamente como entonces, su prosa me cautivo con esta historia de la vida real en donde, una vez más, el machismo es parte importante en la trama. Le di con gusto 5 estrellas.
Con una narrativa muy entretenida la autora nos ofrece una novela ficcionada de la historia real de María Teresa Landa y Rios, una mujer fuera de serie en su época (1920's), con una vida digna de contar, la situación mediática que suscitó el asesinato del esposo, su involucramiento, su juicio y la impartición de justicia de su caso...
Mi primer libro de la autora y quedo muy complacida con la ambientación, contexto histórico y el desarrollo de los personajes. Excelente producción en audiolibro.