La Balada del Norte es una obra imprescindible, magnífica. Un cómic excelente, guionizado y dibujado con una mano inspiradísima por Alfonso Zapico que es una visión plural, que no equidistante, de la Revolución de Asturias del 34, pero sobre todo es una historia de unas cuantas personas muy distintas que al final no lo son tanto.Tiene esa mezcla de épica y lírica de los grandes peliculones del pasado, como Doctor Zhivago. Retrata la realidad política de la época con fidelidad pero sin atarse del todo a ella en algunos momentos en que la trama lo necesita. Los 4 volúmenes pasean por lo social, lo histórico, lo bélico y rematan con un último tomo que es decididamente un western. A lo largo de la serie hay estallidos de violencia tarantiniana, alguno con la licencia poética también tarantiniana de cambiar una parte de la historia para castigar a un malvado que en la vida real tuvo otra suerte. Porque hay algún malvado, pero en general lo que hay son seres humanos contradictorios, complejos y con una dignidad que a veces abruma. La trama principal de los protagonistas se vé salpicada de grandes cosas y pequeñas anecdotas reales o verosímiles, pero al final, mucho más que las escenas de mítines, escaramuzas y batallas (siempre grandiosas) te quedas con las conversaciones en el refugio o la cocina, con las escenas rutinarias que al final revelan más sobre los porqués de la historia que los discursos rimbombantes. Y también con momentos de pura poesía como una huída a caballo inesperada, un mar visto por primera vez o un raitán que aparece por sorpresa. Eso sin hablar de las citas literarias que van apareciendo. En fin, qué alegría y qué emoción ha sido poder leer por fin esta obra completa. Y qué satisfacción que la última escena, que lo dice todo sin necesidad de decir nada, de todos los lugares del mundo ocurra a escasos metros de donde he vivido años y ahora escribo esto.