4'75/5: Mi intuición no ha fallado y ha sido una historia que me ha mantenido más que atrapado, es de esas historias que me encantaría poder compartir mis impresiones en un club de lectura.
Es la primera novela de Virginia y me ha parecido una auténtica locura, un vaivén impresionante seguir el camino de la familia Suárez Castillo; un fiel reflejo de la España de los 60.
Amelia Torres ha decidido concursar en el programa de televisión La mujer ideal 1966, una especie de certamen anual que hay en TVE para decidir cual es la mejor ama de casa. Tiene que poner en práctica diferentes actividades cotidianas como la cocina o la rapidez vistiendo camas, aunque también debe ser la mejor en conocimientos generales. La familia está entregadísima y es que cada uno está haciendo una fiesta interna con lo que va a hacer con el premio si gana. El marido, Armando, quiere un coche nuevo y un apartamento en Torremolinos; Carmen, su hija, quiere una scooter para impresionar a Lucas, el que quiere que sea su novio; Antonio, el benjamín de la familia, se conforma con una colección de balones del Real Madrid y Victorina, la madre de ella, solo quiere un televisor para no tener que ir a otras casas para verla. Amelia está un poco abrumada y aún no ha entrado en plató, pero su hermana Marga, siempre tan reivindicativa, le pide que piense en ella por una vez en la vida si gana ese concurso.
Cuando se alza con el premio, un gran cheque de millones de pesetas y un conjunto de electrodomésticos patrocinados por Corberó, decide hacer caso al consejo de Marga y dice, delante de toda España, que quiere ser aviadora.
Esto será una revolución a todos los niveles y el lector acompaña a cada integrante de la familia como lleva esta nueva situación. Es una novela coral que me ha parecido alucinante como está llevada a cabo. Hay capítulos que parecen perfectamente una serie de televisión, porque estamos viendo el pensamiento de cada uno. Me han gustado todos: la suegra de Amelia, Emilia, es sumamente impresionante. Luis y Victorina, padres de Amelia, con sus problemas matrimoniales. Marga y Peter, adelantados a su época. TODOS Y CADA UNO HAN APORTADO ALGO.
La autora hace una gran labor de documentación en torno a la aviación y al papel de la mujer en este campo. Está brutalmente contextualizado y es que me ha transportado a esa época donde España no avanzaba y otros países, sí. Además, cuenta con una grandiosa crítica social que te deja reflexionando sobre nuestro pasado más cercano.
Hay pasajes que me han hecho reir a carcajada limpia y otros, llorar como una Magdalena. Llera escribe impecablemente bien.
El final me ha dejado con la boca abierta e intuyo que tendrá una segunda parte ¡o eso espero! Hay algún hilo que se queda abierto y necesito más, muuuuuuuuucho más.
Es un libro donde se hace un homenaje a todas esas mujeres que en los 60 tenían sueños y no pudieron cumplirlos por los dictamenes de la sociedad.