En el fragor de una Cuba convulsionada por la represión y la desesperación, surge el presente testimonio que se erige como un faro entre las sombras de la historia. Es la crónica de seis valientes que, en el año 1980, impactaron con un autobús contra los muros de la Embajada de Perú en La Habana provocando la entrada en el recinto diplomático de más de diez mil personas. La autora es testigo directo de los hechos y nos sumerge en la desesperación que durante diez días afrontó con la fortaleza que le imprimían los sueños extraordinarios de libertad.El lector reconocerá la angustia, la ilusión y la tenacidad. La respuesta a lo ocurrido de verdad en el interior de la embajada aguarda entre estas páginas que a la vez son un acto a la memoria. Un recordatorio de unos sucesos que se intentan relegar al olvido por el gobierno cubano siendo, en cambio, un destello que brilla con luz propia a la esperanza que prevalece en el pueblo cubano.
Un testimonio muy relevante. El mundo desconoce, incluso los propios cubanos, la verdad de estos sucesos. Son historia y el gobierno de Cuba lo ha ocultado. Por lo visto, esta mujer, la autora, fue de los primeros en entrar en la embajada de Perú en La Habana en 1980. De ahí el título claro. Te deja de piedra enterarte lo que ocurrió… y máxime si tienes alguna relación con Cuba. Yo lo súper recomiendo. Y encima cuenta lo que interesa de manera amena, lo cual suma que es un libro fácil de leer. Por mi parte le doy un 10.
Me gusta que la historia está contada de una manera muy cercana y va al grano en lo que le sucedió a la autora y su punto de vista sobre la situación del país. No sobran palabras ni hay nada de relleno.
En el último capítulo me hubiera gustado saber cómo consiguió salir Esteban pues es el único del que no se menciona si lo consigue y como, cuando volvió a ver su mamá y si alguna vez ha vuelto al país.
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