Todo cuanto alguna vez ocurrió está condenado a repetirse
«No estoy segura de que él estuviera dispuesto a bajar a las profundidades a las que hay que bajar para mirar a los ojos a una secuestrada y ver la clase de monstruo allí depositado. A veces he pensado que debe de ser similar a contemplar los ojos de un animal disecado que de pronto hubiera regresado a la vida.»
Una mujer cuenta el secuestro al que fue sometida en México D.F. con frialdad pasmosa y atendiendo a detalles inéditos. Una pareja atraviesa Estados Unidos en coche a la busca del quimérico y remoto Sonido del Fin. Dos músicos se encierran en un château del norte de Francia para componer y grabar su obra definitiva. Un escritor español relata los inicios de su relación con la enigmática mujer a la que conoce en una librería mexicana.
Agustín Fernández Mallo crea en esta novela una atmósfera ligeramente desenfocada, poética y turbadora que, como si de una red se tratara, va conectando a los personajes a medida que avanza la narración. No es misterio en el sentido clásico, no es suspense ni es terror, sino algo más inquietante: es la propia realidad que se nos muestra como un objeto animado; son los personajes quienes van tras ella sin llegar a comprenderla del todo.
En Limbo el tiempo se revela como una dimensión elástica y las fronteras entre la vida y la muerte se difuminan hasta desaparecer. Cada cual es él mismo y otros muchos, habitando distintos lugares, defendiendo varias vidas y sin intuir que, en definitiva, todo cuanto alguna vez ocurrió está condenado a repetirse.
Agustín Fernández Mallo (A Coruña, 1967) es un físico y escritor español afincado en Palma de Mallorca. Es uno de los miembros más destacados de la llamada Generación Nocilla, Generación Mutante o Afterpop, cuya denominación más popular procede del título de una serie de sus novelas.
El primer libro del autor que leo, y probablemente el último.
Este libro, novela, poemario, periodico, manual de física, croniquero es un poco de todo lo anterior y nada a la vez. Es una mezcla demasiado arriesgada para agradarme. Sencillamente nunca pude conectar y la única historia que me agradó fue la de la pareja.
¡Qué aburrida forma de contar una historia tan buena! Y eso es lo que me da más coraje, las vueltas que se le da a una historia que creo que tiene potencial. Me queda claro que el autor sabe escribir, porque lo demostró con la historia de los amantes, pero... ¿Era necesario toda la faramalla? Algunos dirán que si, otros diremos que no.
Aunque me siento un poco injusta dándole dos estrellas, tengo que admitir que tenía muchísimo tiempo sin aburrirme con un libro. Esta novela en particular tiene partes divinas, pero justo cuando sientes que está a punto de entregarte algo interesante, fresco y revelador... se desvanece. Literalmente, siento que acabé en el limbo.
Al fin y al cabo me senti atacado por un aura Lyncheana al final de esto. Lo divertido ahora terminado es empezar a elaborar las teorias de que caraxo pasó en ciertos puntos. En ese sentido hubiese estado bueno hacer una lectura conjunta con alguien. Tambien me gusta quedarme con la idea de que tanto se hace el tonto Fernandez Mallo y hasta que punto quizo hacer personajes algo densos o pesados con su forma de pensar. Creo que en el fondo se rió de mi al llevarme a ese punto.
Mezclando su formación científica y su vocación literaria, Fernández-Mallo cultiva un híbrido novelístico-ensayístico, donde lo más trivial puede evocar una poética muy particular y donde surge una realidad oculta a primera vista. Su controvertido Proyecto Nocilla (para algunos, símbolo de un relevo literario generacional; para otros, un ejercicio de experimentación vacua) sentó las bases de su personal escritura, una trilogía que iba a mejor con cada volumen. “Limbo” contiene cuatro historias (que hacia el final están ligeramente conectadas, aunque quizás no lo suficiente): una chica explica su secuestro en México; una pareja atraviesa los Estados Unidos a la búsqueda del “Sonido sin Fin”; dos músicos se encierran en una mansión francesa para grabar un disco; y finalmente un autor conoce a una chica con la que acaba teniendo una relación. Sin embargo, a veces resultan más interesantes las pequeñas anécdotas, como la de la extraña luz que emanaba de la casa de Michael Jackson tras su muerte o la conexión entre el físico cuántico Heinsenberg y esa aberración (in)humana de nombre Mengele. También hay espacio para otros momentos logrados, como una original visión del Nuevo Testamento. La post-literatura de Fernández-Mallo trata sobre el silencio, los espacios vacíos, lo que pasa cuando aparentemente no pasa nada. Apuesta por la reflexión antes que la acción y, a pesar de multitud de referencias al pasado, su paisaje narrativo está bien enraizado en este siglo XXI del desconcierto. JORDI PLANAS
Admito que la portada fue suficiente para hacerme voltear a verlo con mucha curiosidad, desafortunadamente, no me cautivó el contenido
Pero vámonos por partes, una mujer cuenta el secuestro al que fue sometida en el Distrito Federal de México, dice la contraportada que con "frialdad pasmosa y atendiendo a detalles inéditos", también ocurre que una pareja atraviesa Estados Unidos en coche a la busca del "quimérico y remoto Sonido del Fin", simultáneamente, dos músicos se encierran en un château del norte de Francia para componer y grabar nueve canciones más dos inéditas y, finalmente, un escritor español relata los inicios de su relación con la enigmática mujer a la que conoce en una librería mexicana. Caray, son 4 historias que llevan un hilo conductor en un desorden que está bien escrito, pero es demasiado agobiante.
Agustín Fernández Mallo escribió una novela con una atmósfera que carece de un enfoque consistente, a momentos está llena de poesía, despues es demasiado turbulenta, para mala fortuna, me pareció que no se define a sí misma, no es misterio, no es suspense, no es terror; lo siento si tú que estas leyendo me ves un poco obtuso con esto de las categorías. En fin, los personajes vagan en una realidad que es la de muchos y la de pocos, lo mismo es probable que improbable, en eso, el título es sumamente acertado, están en un "Limbo" elástico, con sus fronteras entre la vida y la muerte.
Es complicado entrar en convención cuando un autor no se preocupa por hacer que sus personajes hablen cómo lo haría un oriundo de la región que en la ficción supuestamente habitan. Aquí existe una mujer de la Ciudad de México que dice gambas, bragas, chaqueta, tenéis. Eso se justifica en las traducciones de otros idiomas al castellano, pero jamás en una obra que de origen fue escrita en español. La vision sobre la policía en la Ciudad de México resulta por demás ingenua. Jamás sería tan eficiente en la realidad y su incapacidad para resolver el secuestro de la anécdota tendría por seguro más que ver con la corrupción que con una línea de investigación equivocada.
Después de disfrutar de sus "nocillas" (el primero por lo novedoso me impactó, los demás pues iban en la misma línea pero aún así me gustaron), e incluso gustarme su peculiar experimento con la obra de Borges (El Hacedor, que le trajo por la calle de la amargura con los derechos de autor), tremenda decepción con este Limbo, su obra más "copnvencional" (o quizá por eso). Interesante en algunos momentos, pero muy aburrido en todo el tramo de su grupito de música. Para no repetir más con el autor. Una pena...