“Tú y yo en las raíces del tiempo” es un libro que comienza con una vibra dulce, espiritual y llena de sensibilidad. Al principio me atrapó mucho, aunque hubo decisiones narrativas que me incomodaron, como la relación de la protagonista con un hombre casado. Esa parte se siente normalizada dentro de la historia y no coincide con mis valores, lo que casi me hace dejar la lectura.
Pero todo cambió cuando apareció Luka.
Su personaje se convirtió en el alma de la novela: profundo, misterioso y lleno de una sabiduría que atraviesa vidas. La conexión entre ellos no se siente de esta vida, sino de otras… como si fueran almas que ya se habían encontrado antes. Esa sensación de “reconocimiento” fue lo que me mantuvo leyendo hasta el final.
Las partes sobre la muerte, la espiritualidad maya y el sentido del alma me parecieron preciosas. Pero cuando Luka muere y le deja una herencia, confieso que el momento me resultó extraño. Aunque entiendo que la intención era mostrar un acto de amor que la libera, la forma en que la protagonista lo recibe se siente poco ética y desconectada de la realidad. La vida real no funciona así: ser libre implica trabajar, crecer, luchar; no depender de la muerte de alguien.
Aun así, el final me gustó mucho por su simbolismo.
La escena del chico nuevo fotografiando al ave fue, para mí, la señal más clara de renacimiento. El ave representa el alma de Luka transformada, elevándose, y al mismo tiempo simboliza libertad, nueva vida y el permiso de seguir adelante. Ese instante muestra que la historia con Luka ya cumplió su misión espiritual, y que ahora comienza un nuevo camino para ella… quizá con otra persona, desde la vida y no desde la pérdida.
En resumen, es un libro con momentos muy profundos, un personaje inolvidable como Luka y un cierre simbólico que toca fibras emocionales. Pero también tiene decisiones cuestionables que generan sensaciones encontradas.
Mi calificación: ⭐⭐⭐/5