Intelectual precoz, fervorosa política, comprometida con el sufrimiento ajeno, atada a la realidad de su época no solo por sus ideas, sino también por sus manos y su corazón, Simone Weil era, además, una buscadora de la belleza. O, más bien, una admiradora de ese misterio, como ella misma la definió, aunque ello no le impidió tratar de comprenderla y registrarla en sus escritos. En un ejercicio de búsqueda apasionada, Pau Matheu, filósofo y experto en la obra de Simone Weil, ha seleccionado y traducido pasajes que la intelectual francesa dedicó a la a describirla, a observarla, a intuirla, a intentar asirla para luego dejarla libre, como corresponde. Una recopilación distinta, única y exquisita que nos acerca a Weil de un modo singular y, con suerte, trae algo de redención a los años oscuros que le tocó vivir.
Simone Weil was a French philosopher, Christian mystic, and social activist. Weil was born in Paris to Alsatian agnostic Jewish parents who fled the annexation of Alsace-Lorraine to Germany. Her brilliance, ascetic lifestyle, introversion, and eccentricity limited her ability to mix with others, but not to teach and participate in political movements of her time. She wrote extensively with both insight and breadth about political movements of which she was a part and later about spiritual mysticism. Weil biographer Gabriella Fiori writes that Weil was "a moral genius in the orbit of ethics, a genius of immense revolutionary range".
Simone Weil, la autora, en esta recopilación de sus textos filosóficos sobre la belleza, hecha por Pau Matheu Ribera, nos la presenta en relación con todos los aspectos de la vida y la Naturaleza. Así, en primer lugar, hay que destacar la gran importancia que tiene para ella la Religión y Dios como centro de todo lo bello y perfecto que existe en el mundo, y fin último al que debemos aspirar. Es este planteamiento el que rige todo su pensamiento dedicado a lo que se considera, debe considerarse, bello y perfecto. Es más, incluso vincula el poder ser consciente de toda la Belleza que nos rodea, a poder ser o estar tocado por la mano divina. En este sentido, como lectores intuimos que en cierta medida es hija de la educación imperante en su época y la todavía influyente mano de la Iglesia en la sociedad de entreguerras del siglo XX. Asimismo, también nos incita a pensar en que para lograr llegar a vislumbrar la Belleza en plenitud debemos haber pasado antes por situaciones adversas en la vida, las cuales hacen que sepamos disfrutarla más y distinguirla mejor. En este caso, la equipara a la felicidad. Viniendo a expresar que la Belleza está en las pequeñas cosas. Por otro lado, también critica a la Sociedad de la época, y a la clase política, por hacer creer que, bajo el orden establecido en la forma de dictadura, se puede a copiar el perfecto engranaje de la Naturaleza y el Universo. Así como intenta evangelizar sobre lo problemático que es vivir bajo los designios y anhelos de la colectividad en lugar de buscar el bien personal para conseguir el global. Aunque en cierta medida da voz a los futuros problemas económicos y sociales que tendrá la Sociedad Capitalista, su insistencia en deber imitar a Dios es difícilmente comprensible para alguien nacida en el siglo XX, ya que también dice que todo logra científico es gracias a la acción divina. Personalmente, me ha dado a conocer a una filósofa de la que no había escuchado. Y, aunque asocia todo lo bello que puede existir gracias a Dios, también tiene ideas interesantes. Es una lectura demasiado densa, pero, no obstante, es recomendable para los amantes de la Filosofía.
“Todo lo que tiene relación con la belleza debe ser sustraído del paso del tiempo. La belleza es la eternidad aquí abajo.”
Preciosa porta d’entrada a l’univers Weil, que és tot això que mos agrada tant: cristiana anticlerical, comunista llibertària, poeta tuberculosa. Una més de la generació que va enfonsar-se amb el món sense deixar de resistir a les “transformacions moleculars” de la barbàrie. Com un far moral que amb batecs de claror assegura, com a mínim, que no tot ha de ser fosca. Tot un alè tenint en compte que la nit s'acosta.
Pues tenía este texto en pendientes de Audible. Me dispuse a escuchar y tuve que parar, y ponerme a leer. Me estaba pareciendo demasiado interesante. Necesitaba: parar, masticar, rumiar, re-pensar, apuntar, escribir. Luego viene Dios, y luego alguna que otra idea interesantísima más, y sufrimiento, e idealismo, y lo sobrenatural, y luego otro concepto y lo divino -en el mal sentido-, y Platón.
Para lo corto que es me ha resultado un poco aburrido, por la misma naturaleza del libro. Ya que es una compilación a lo largo de los años de fragmentos, escritos y cartas de Simone Weil acerca de la belleza. Así que cae en la redundancia a menudo.
Aún así. Algún pensamiento sugerente. Algún concepto rescatable. Y, alguna certeza, que no es poco.
PD: No puedo evitar relacionar el Dios de Weil con el Dios de Lauren Olamina en La parábola de los talentos. Uno de renuncia y silencio, otro de cambio y movimiento. Uno de mística y otro pragmática.
"La belleza es un misterio; es lo más misterioso de aquí abajo. Pero es un hecho".
Es imposible para mí ver las cosas desde donde las miraba Weil, pero su pensamiento es limpio y esclarecedor. Fluye con esa Belleza de la que tanto se regocijaba y te abre caminos inexplorados. Su Fe y su convivencia con la idea de Dios es muy alejada de la mayoría de personas, incluso de muchas de las que sean creyentes, pero el conocer su vida hace que se vea que sus ideas no se quedaron ahí, que luchó y utilizo su tiempo para predicar aquello que defendió desde el pensamiento. Ella no compiló sus ideas en ningún libro, esto es una selección de diferentes textos dispersos, pero el recorrido es excelente y accesible a casi cualquier persona que quiera acercarse a ella y escuchar el eco de una voz única en todos los sentidos.