A manera de ensayo, Pérez Tamayo, con inigualable sentido narrativo, expone los diez motivos que lo llevaron a ser científico aunque, como él mismo dice, "pero no se crea que [...] tuve presentes [las razones] antes de escoger mi profesión". El autor es uno de los más destacados científicos mexicanos preocupados por formar nuevas generaciones no sólo en temas de la ciencia, sino de una cultura integral.
Es un médico patólogo e inmunólogo, investigador, divulgador de la ciencia y académico mexicano. Es miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y de El Colegio Nacional. Fue Premio Nacional de Ciencias y Artes en 1974.
Realizó sus estudios en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde ha sido catedrático de patología. Obtuvo el doctorado en el Instituto Politécnico Nacional. Es además jefe del Departamento de Medicina Experimental de la Facultad de Medicina en el Hospital General de México.
Este tipo de divulgación científica es la que se debería viralizar y propagar en el país. La gente teme acercarse por temor a encontrarse términos y conceptos muy técnicos.
Desconocía a RPT, pero su forma de escribir y contar las cosas me remitió a Enrique Ganem "El Explicador".
Es un libro corto y entretenido, nada caro (entre 40 y 65 pesos, depende dónde lo compren), denle una leída.
Lo empecé a leer casi 4 años después de haberlo recibido como regalo de navidad, bien dicen que una ve las cosas hasta que tiene la capacidad de comprenderlas. Así fue con este libro. Sentí que si lo hubiera leído antes, mis decisiones hubieran sido otras; pero más convencida estoy de que está ayudando, de forma más importante, a las decisiones que debo tomar en este presente. En algunos momento he pensado que quiero ser investigadora, y en otros siento que me va a quedar muy grande el saco, y más allá de convencerme de seguir ese camino, me dió 5 razones para saber si con lo que estoy haciendo, soy feliz; si debo redireccionar mi camino o en definitiva debo buscarle por otros cielos. Aún así, pensé demasiado en que estoy a punto de entrar a un lugar donde puedo estar con una Científica Grande y Generosa que puede ayudarme a descubrir una nueva parte de mí, que sé que tengo y que estoy ansiosa de conocer. Quisiera regalarle el libro y comentarle que desde que la conozco me ha inspirado mucho a ser mi mejor versión.
Muy a parte del libro, o tal vez no tanto, hoy un doctor me dijo “… Y si lo iba a intentar, iba a intentarlo a lo grande, a algo que valiera la pena,(…) porque cuando algo es para ti, todas las puertas se abren, y la vida quería que fuera por ese camino”, pensé en un hospital en específico y en una sub que ahorita me hace muy feliz. Deseo con todas mis fuerzas creer en mí y en mis sueños para poder materializarlos, gestionarlos y lograrlos.
Me llevo una lectura muy amena y varias enseñanzas de este libro de bolsillo.
Ya veré dónde estoy en un año y si esas diez razones, se vuelven mis estilo de vida.
Breve ensayo sobre las motivaciones del autor para dedicarse a la ciencia, con anécdotas y reflexiones sobre su experiencia y también sobre la filosofía del método científico y el desarrollo científico en México.
Es un libro que describe con pasión cómo es ser un científico mexicano, yo que tuve la oportunidad de serlo en algún momento, me sentí identificada y volvió el entusiasmo de querer serlo nuevamente.
Advertencia: la siguiente reseña es demasiado subjetiva y puede que usted, lector que busca una recomendación para acercarse o no a esta obra, se encuentre envuelto en una suerte de ideas personales que le confundirán. Por lo tanto, pase y pise con cuidado el piso recién fregado.
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Desde hace dos meses me he desenvuelto como profesor de la materia de Anatomía Humana, dentro de lo que se consideraría (ya que no lo es por el sistema de centros y departamentos) la facultad de medicina de la universidad. Razones para haberlo hecho sobran, razones para no hacerlo las hay más. Pero creo que es más el mero gusto por dicha área la que me lleva a inmiscuirme en el anfiteatro, rodeado de seres humanos finados y curtidos por el formaldehído, presenciando y contribuyendo al acto de la enseñanza del futuro médico.
Durante mi estadía en la carrera universitaria fui instructor de la misma área de anatomía, lo que me permitió participar en numerosos proyectos, clases y exposiciones dentro del rubro. Está de más señalar que dichas actividades fueron lucrativas en un sentido del gusto, pues no había otra retribución más que la satisfacción del trabajo bien hecho (y ya después una carta que cuenta como currículum, pero es lo de menos).
Se puede decir, pues, que por más de 7 años me he visto envuelto en una actividad que me resulta de lo más placentera, en un área de mucho interés personal, y que considero importante para el crecimiento del conocimiento del médico y en general para el conocimiento científico. Y justo cuando estoy debatiéndome sobre el asunto de "qué voy a ser cuando sea grande", es decir si me inclinaré por una especialidad médica (la pregunta del millón que a todo estudiante de medicina, interno o pasante de servicio le es planteada mil y una vez), u optaré por la práctica clínica general, llega este pequeño librito a jugar con las ideas.
Por qué? Porque reafirma una minúscula idea que fue creciendo dentro de mí durante todos estos años: quiero ser científico. Y es que rememoro los días cuando recién ingresé a la carrera, cuando estaba latente la típica pregunta "por qué estudiar medicina?", a lo que yo respondía: "me encanta el funcionamiento del cuerpo humano y deseo aprender más de él", saltándome así la también típica respuesta del "quiero ayudar a otros".
Qué implicaciones tiene esto? El Dr. Ruy Pérez habla sinceramente cuando dice que estos diez puntos son obtenidos a lo largo de su experiencia como científico, y más cuando dice al final: me gustaría haber leído un libro como éste cuando era joven. Y tiene razón, ya que el principal efecto es la divulgación de la ciencia como rama de estudio, transmitiéndonos un poco de ese gran gusto y amor que le tiene a la ciencia y su aplicación en la sociedad. Pero no todo es un lecho de rosas, este pequeño libro me parece más un resumen de otras de sus obras, pues está compuesto por varios capítulos de otros libros. Eso, en fin, se le puede pasar por alto.
Yo hablo con el gusto, y quiero seguir hablando con el gusto. Pero para ello hay que prepararse. Esto no más que el inicio.
It is meant to be a book for young people deciding their careers, however it may also be considered a simple starting point to get to know twentieth century science in Mexico. The author does a great job mentioning the basics of science philosophy and scientific work, but he does fall short describing the actual environment of a scientist, ignoring almost any other activity apart from those happening in the laboratory, as if scientists could simply abstract themselves from society's reality and simply give rational solutions to complex social problems.
Among with these rather simplistic and "happy" descriptions of a scientist's work, the author's comments often imply that the science, scientists and scientific research are the ultimate effort towards first-world living standards, and if this hasn't been achieved yet it's because the government hasn't been able to take advantage of them properly, a rather selfish self conception to introduce young minds to the scientific world.
In the end, besides of writing about scientific research, science and scientists, the author also captures the perspective of science as a sacred institution, a magnanimous, generous activity only available to a chosen few, who in all generosity, chose to share their enlightenment with the rest.
Me aventuré a leer este decálogo promotor de la vocación científica, escrito por uno de los mayores divulgadores de la ciencia en México, y quedé francamente decepcionado por la visión tan romántica y fantasiosa del autor sobre el quehacer científico actual. Es evidente que se trata de la percepción de un investigador forjado en remotos tiempos de prosperidad, cuando un título universitario era garantía de éxito profesional.
Las cosas han cambiado mucho para las nuevas generaciones. En nuestros días, los científicos no hacen lo que les gusta, desarrollan los proyectos que les agradan a sus patrocinadores (públicos y privados). Los científicos sí tienen jefes a los que deben rendir cuentas, ya sea dentro de la academia o de la industria. No tienen horario de trabajo y esto es un inconveniente, los científicos suelen tener que llevarse el trabajo inconcluso a sus casas donde interfiere con sus vidas personales.
Y no hablemos de lo irresponsable que ha sido aumentar el número de científicos sin un plan para emplearlos, o de la presunción de 'estar siempre bien feliz'. Si ha de promoverse la profesión científica debe hacerse con veracidad, no con un cuento de hadas escrito desde la torre de marfil.
Uno de los más grandes científicos mexicanos nos cuenta de manera amena, descomplicada pero también sincera y analítica, las razones personales que lo llevaron a convertirse en un investigador y a mantenerse como hombre de ciencia durante su longeva existencia. Es un testimonio que invita, enternece y anima a seguir adelante a quienes hemos decidido transitar por este placentero pero nada fácil sendero que aún permanece en la sombra de algunos de nuestros pueriles países latinoamericanos.
Recomiendo 100% este libro. Me encantó, me cautivó y fue tanto así que decidí hacer mi servicio social de medicina en el área de investigación clínica. Definitivamente el autor te transmite su emoción y pasión por lo que hace. Me parece que no solo aplica a la investigación en el área de salud si no a todas las áreas. ¡Que lindo encontrarse con gente apasionada por lo que hace porque la pasión se contagia!
Estamos ante un libro escrito por un médico que decidió elegir el campo de la investigación y de pronto vuelves a tener 20 años y estás en la universidad, cursas la residencia y sientes que la ciencia todo lo puede.
Es inspirador, es divertido y aunque si que tiene algunos tecnicismos lo recomiendo encarecidamente para ese joven de preparatoria o universidad. El mundo se despliega ante ti, ve y vive la ciencia.
Una lectura muy amena, con buen humor y anécdotas simpáticas me deja la reflexión de amar lo que hagas, no creo que sea exclusivo para científicos médicos, puede ser muy útil para adolescentes y/o estudiantes universitarios, es una guía vocacional que puede ayudar a los chic@s que no saben a qué dedicarse o hacia dónde dirigirse.
Existen muchas razones para dedicarse a la ciencia, es un mundo fascinante y satisfactorio, pero retador, difícil y de mucho esfuerzo. Ruy Perez, un medico e investigador mexicano, da sus razones y expone de una forma amena que el ser científico es algo totalmente fascinante, sé que lo es, y que me debo lograrlo.
Realmente un libro que todo científico en formación necesita leer. Yo casi al culminar mi licenciatura en química lo recomiendo a todo mundo, es un libro de cajón. Una tristeza la situación de las ciencias exactas en México.
Me gustó bastante, es digerible y habla muy bien de la profesión de científico, creo que todos deberíamos leer este libro cuando vamos entrando a la preparatoria
Es la segunda vez que lo leo y me sigue impresionando lo corto, sencillo y trascendental de la información que comparte el autor. Estoy feliz de haber elegido una carrera científica.
¡Me gustó bastante! Un buen tratado sobre por qué hay que dedicarse a la ciencia. Estoy en mi tercer año de doctorado y a veces es fácil perder el panorama, este libro me ayudó a recuperarlo un poco.
Un excelente libro de divulgación científica. Perfecto para cuando no sabemos que carrera elegir, allá en secundaría o preparatoria. Es honesto en sus palabras, aunque puedan ser crudas en un par de momentos. Se lee en una sentada, o en dos si vas por un café.
Excelente libro, me encanto. Estoy de acuerdo en la mayoría de las razones pero en otras no. Considero que también llega un momento en que hay que darle oportunidad a la gente joven y saber retirarnos cuando es necesario.