Emily Fox-Seton que tiene treinta y cuatro años, está sola en el mundo y vive en una pensión de mala muerte& se gana la vida haciendo pequeños recados para damas de la alta sociedad londinense. Pero como es enormemente práctica y tiene muy buen corazón, poco a poco se va convirtiendo en imprescindible. Por eso, una de estas damas le pide que la acompañe a su mansión en el campo, donde debe tener lugar una gran fiesta con la flor y nata de la sociedad inglesa. Allí coincidirá con el marqués de Walderhurst, uno de los solteros más codiciados del país, al que todas las jóvenes de la fiesta intentarán deslumbrar. Pero el marqués no tiene especial interés en casarse. O, por lo menos, eso es lo que creía hasta ahora. Frances Hodgson Burnett atrapa al lector desde la primera página de esta intrigante novela, con un ritmo in crescendo que se vuelve especialmente inquietante cuando, en la segunda mitad del libro, aparecen unos parientes del marqués que pretendían heredar su fortuna.
Frances Eliza Hodgson Burnett was a British-American novelist and playwright. She is best known for the three children's novels Little Lord Fauntleroy (1886), A Little Princess (1905), and The Secret Garden (1911). Frances Eliza Hodgson was born in Cheetham, Manchester, England. After her father died in 1853, when Frances was 4 years old, the family fell on straitened circumstances and in 1865 emigrated to the United States, settling in New Market, Tennessee. Frances began her writing career there at age 19 to help earn money for the family, publishing stories in magazines. In 1870, her mother died. In Knoxville, Tennessee, in 1873 she married Swan M. Burnett, who became a medical doctor. Their first son Lionel was born a year later. The Burnetts lived for two years in Paris, where their second son Vivian was born, before returning to the United States to live in Washington, D.C. Burnett then began to write novels, the first of which (That Lass o' Lowrie's), was published to good reviews. Little Lord Fauntleroy was published in 1886 and made her a popular writer of children's fiction, although her romantic adult novels written in the 1890s were also popular. She wrote and helped to produce stage versions of Little Lord Fauntleroy and A Little Princess. Beginning in the 1880s, Burnett began to travel to England frequently and in the 1890s bought a home there, where she wrote The Secret Garden. Her elder son, Lionel, died of tuberculosis in 1890, which caused a relapse of the depression she had struggled with for much of her life. She divorced Swan Burnett in 1898, married Stephen Townesend in 1900, and divorced him in 1902. A few years later she settled in Nassau County, New York, where she died in 1924 and is buried in Roslyn Cemetery. In 1936, a memorial sculpture by Bessie Potter Vonnoh was erected in her honor in Central Park's Conservatory Garden. The statue depicts her two famous Secret Garden characters, Mary and Dickon.
Hoy os traigo un libro 100% victoriano. Emily Fox-Seton es una mujer de unos treinta años, proveniente de una familia acomodada, que sin embargo, al perder a sus padres se queda sin patrimonio. Por ello, se ve obligada a trabajar como chica para todo de algunas de las mejores casas londinenses. Lejos de llorar por las esquinas, nuestra Emily, intenta siempre ver el lado bueno de la vida y de las personas. Un personaje optimista al extremo, cuyo buen corazón le impide ver la maldad de otras personas y el modo en el que la utilizan para su beneficio.
La novela tiene dos partes. La primera de ellas y la que da título al libro es ligera y amable. Una historia de amor victoriano en la que la mujer acepta una proposición de matrimonio para obtener seguridad mientras que el hombre siempre tiene a su disposición un gran abanico de muchachas deseosas de sus atenciones. Sin embargo, la segunda mitad va perdiendo esa calidez y la autora nos introduce un elemento algo más oscuro de forma muy sutil. Tiene un toque gótico que he disfrutado bastante y que le ha dado interés a la trama. La novela en sí es de ritmo lento pero con una narración que me ha gustado mucho.
Creo que esta novela hay que leerla contextualizando mucho la época en la que fue escrita, ya que no creo que se deba analizar con nuestras visiones actuales. La protagonista es muy ingenua, la trama es sencilla, los personajes buenos son muy buenos y los malos son muy malos y tiene un puntito racista que es inherente a la época en la que fue escrito. Aún así, yo he disfrutado de este libro ya que me ha sorprendido ese cambio de tono en la novela, me han gustado los personajes y me ha entretenido mucho. Un libro que podría ser un ejemplo de literatura victoriana ya que cumple on todos los requisitos de las novelas de esa etapa y que además fue adaptado al cine en el año 2012 (la película se llama „The making of a lady“).
La autora toma el papel de Cenicienta y le da una vuelta de tuerca, para ofrecernos una historia que nos muestra la parte más tenebrosa de la época victoriana. 3,75 ⭐️
Sacándole horas al sueño, acabé de leer esta novela de Frances Hodgson Burnett. La edición es preciosa; la traducción, excelente. A la autora se la conoce más por sus novelas para niños, aunque escribió también, prolíficamente, para adultos. Es una historia que se divide en dos partes. Entre ellas media un cambio en la condición social de la protagonista, pero también de tono. La primera parte podría ser una obra realista al estilo de Galdós o de Dickens: la historia de una mujer educada pero sin un céntimo, que se gana la vida trabajando y sufre penurias e injusticias. Está muy bien planteada y el personaje es verosímil. Hace una crítica sutil a la sociedad de la época (transcurre en Londres) y acaba con un vuelco de la fortuna. La segunda parte cambia de tono. La protagonista entra en el mundo de la rancia nobleza y, aunque mantiene su frescura, se va transformando... en una idiota. Por momentos, la trama se acerca a una historia de Daphne du Maurier o incluso Victoria Holt. Al final, acaba por convertirse en un inverosímil melodrama. Vale la pena leerla? Sí. Hodgson Burnett la escribió a fines del siglo XIX y tiene muchos aciertos y detalles que valorar, la pintura de caracteres, por ejemplo. Ella misma luchó por los derechos de la mujer (era sufragista) y de los escritores (gracias a ella, existen hoy las regalías, pues fue quien sentó las bases, ganándole un juicio a su editor por ellas). Eso sí, hay un par de comentarios que hoy consideraríamos racistas y que hablan de la época de la escritura y de un anglocentrismo del que es posible que la autora no fuera consciente. Agradezco que no los hayan cancelado, porque son parte de la obra (aunque personalmente me chocaron bastante).
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Se lee en dos patadas, está bien escrito, es ameno y va un poco más allá. No cabe duda de que hay cierto toque de ironía que lo eleva de la simpleza que puede parecer a simple vista. Nunca había leído a Hodgson Burnett y me ha sorprendido para bien. Recomiendo.
Ojo, esa edición tiene algunos errores quiero pensar que tipográficos, porque si son ortográficos me tiro del tren. Errores que personalmente me han fastidiado y me da pena porque me encanta la edición (en concreto he detectado 3 errores, pero qué errores. Un “abrían” por “habría” en la página 147 o 174, un “ni si quiera” en lugar de un “ni siquiera”, en las 200 y pico, y otro más que cuando recuerde lo pongo también, por si esta crítica llega a ojos de los editores para que puedan corregirlo en una futura edición, porque es una lástima).