La tercera novela de Mellick traducida por Orciny Press y, para mí, la más floja. Agradezco la selección que hace Orciny, porque Mellick es un autor que ha escrito muchísimas novelas, y algunas que he cogido yo por mi cuenta, directas del inglés, me han parecido de mediocres a malas. Por lo que veo, Mellick no escribe novelas, las produce, es por eso que tiene un ritmo de publicación tan alto y por lo que al final su obra se me queda un poco simplona y precipitada.
En relación a "Bicho hambriento", me parece una novela entretenida, el mundo es interesante, aunque no está especialmente desarrollado. Uno se deja llevar, tampoco viene aquí a que le monten una gran novela sobre construccion de sociedades alternativas, aquí se viene a echarse unas risas y ver con qué absurdeces viene Mellick esta vez. La novela tiene sus altibajos, la estructura dividida en historias paralelas ni la mejora ni la empeora, si le da más dinamismo, pero ha habido secciones que a mí se me han hecho algo aburridas. Además, he de hacer mención especial a que el capítulo final me ha parecido una cutrez increíble.
"Bicho hambriento" no tiene la exploración interpersonal e intrapersonal de "Matrioshka" ni la atmósfera tétrica y la tensión de "La casa de arenas movedizas". Esta novela es la más larga de las tres, y creo que Mellick está hecho para disfrutarse en escritura breve, porque, como pasa aquí, tiene ideas sueltas interesantes, pero no consigue empastarlas con demasiada elocuencia, y su escritura (si bien ha mejorado en esta novela-antologia) es un sin más.
Mi principal problema con esta novela de Mellick, es que me ha parecido muy peliculera. Me gusta la idea de transportar la iconografía y la excentricidad de las películas de Serie B a la literatura, pero no sus guiones chapuceros. Las peleas entre personajes siempre están acompañadas de estas frasecillas típicas de un shōnen, con su «No podrás vencerme. ¡Ahora vas a sentir todo mi poder!» y demás cutreces. Muy shōnen también la interacción insufrible entre los Aracne, refiriéndose a la posición de hermanos constantemente, casi podía ver el "One-san" y "Oni-chan" en cursiva. El libro también tiene esa peste a americanada que me tira para atrás, que si el mote de "Señor mierdas y la Señora Mierdas", que si "El culo del infierno"...en fin, momentos "humor americano".
También quiero decir que, aún siendo Mellick el autor de una de mis novelas favoritas ("La casa de las arenas movedizas"), estoy empezando a ver situaciones recurrentes en su trato a la mujer y a la homosexualidad que me están echando para atrás. No llega a ser directamente hostil, pero algunos comentarios o forma en el trato ya me parece que pasan del caso aislado al patrón.
En el caso de la homosexualidad, noto que siempre los trata con cierto desprecio y con una clara visión de "otredad". Cómo pasa con el ganso de la fiesta furry, casi se trata con asco, y solo por el hecho de ser homosexual. Y algo recuerdo de ese mismo desdén en su novela "Matrioshka". También está el comentario de usar "maricón" de forma despectiva para reírse de un personaje. Y aquí se plantea el problema; es coherente que una persona muestre rechazo ante las insinuaciones sexuales de un género que no le atrae y que un mafioso barriobajero haga comentarios homófobos, pero ¿realmente hace falta añadirlo? No aporta nada a la historia, y si bien no me desagrada, tampoco me agrada la forma en la que trata y representa la homosexualidad.
A mí me tira para atrás y me hace ver que, aunque no sea explícito, este libro está especialmente dirigido a hombres heterosexuales, que son los que van a echarse una risa al ver al maricón de turno estremecerse estereotípicamente ante la masculinidad y que es rechazado con desprecio por el macho prota muy hetero. Siento que esto es una forma de inflarse el ego, sentirse objeto de deseo de otros hombres a los que, por supuesto, van a rechazar para darse un chute de autoestima. (Esta situación recuerda un poco a lo de las pinturas de mujeres mirándose desnudas ante un espejo y que luego los pintores llamaban "vanidad", acusando a la mujer de este defecto cuando es el mismo hombre el que las pinta para ver su cuerpo y excitarse, pero, por supuesto, siendo ellas las malas y culpables. Solo que, en este caso, es poniendo a gays diciéndote las ganas que te tienen solo porque es una de tus fantasías rechazarlos y humillarlos y sentirte deseado hasta por los maricones)
El trato de la mujer me parece que va por los mismos derroteros. En los otros dos libros no recuerdo ese toque, pero en este me ha parecido bastante claro. Dos de los tres personajes femeninos que se vuelven locos, es a causa de la maternidad. Hay referencias a las violaciones y a la prostitución femenina y una mujer que dice lo importante que es para ella casarse. Por supuesto, estos problemas no son motivo de preocupación de ningún hombre. Aún si el problema de la maternidad y las otras dos situaciones son coherentes con el ambiente, si me parece que se está cayendo en la imagen femenina rancia, la de una mujer estrechamente vinculada a su capacidad reproductiva, a su maternidad y a su importancia como objeto de deseo masculino. Uno no puede escudarse en el género de la fantasía y la casualidad, esto está hecho con intención, más o menos consciente, y se cimenta en una visión machista de la mujer.
Todo lo que he explicado no me parecía rancio de primeras, pero, ver que no son casos aislados, me hace cambiar de opinión en cuanto a Mellick y me ha dejado un poco desencantado. Me sigue gustando su obra y le seguiré leyendo, pero tengo la sensación de que su literatura huele un tanto a cerrado.