Hay una escena recurrente que obsesiona a la narradora de esta novela, y en ella está su padre promocionando una de las tantas escuelas públicas en las que da clases a partir de carteles que él mismo escribe, con marcadores indelebles de punta chata, en el lado de atrás de carteles que antes promocionaron cualquier otra cosa y que él, furtivo, después de haber armado un buen ungüento con pases de alquimista, sale a pegar de noche por las calles con ella y su hermano en el asiento trasero. La emoción de estar siendo cómplice de esta vida paralela de su padre es crucial para esta biógrafa sagaz que gusta de los guiños clásicos en más de un sentido y que, llevada por ese paralelismo a lo Plutarco, digamos, logra narrar como Suetonio la vida de este Horacio en el que habitan esa fe en los poderes emancipatorios de la educación, en las derivas aglutinantes de la militancia, en las insurgencias del tango, a la vez que va narrando escribiendo siempre en el reverso de otra cosa su propia novela de formación, sus versos que devienen prosa sobre la misma mesa de madera en la que su padre estudiaba Historia con fervor, su curiosidad léxica inspirada por un idiolecto que él fue desgranando a lo largo de los años, un ritmo sin urgencias, una indagación en el misterio de la palabra poética que es también este misterio horaciano y, fundamental, la recuperación de la receta exacta para armar un buen ungüento y así evitar que lo que tiene para escribir en el reverso de las cosas se lo lleve el viento. María Sonia Cristoff
Mercedes Halfon nació en Buenos Aires en 1980. Es periodista y crítica de teatro.
Participó como actriz y asistente de dirección en algunas obras teatrales.
Actualmente escribe en el suplemento Radar de Página/12, en la revista Etiqueta negra de Perú, y en Teatro del Teatro San Martín.
Publicó la novela Te pido un taxi, por editorial Sudamericana, y las plaquetas Dormir con lo puesto por Zorra Poesía, Un paisaje que nunca vi por Color Pastel. Integra la antología de poesía argentina contemporánea Lo humanamente posible, editada por El fin de la noche.
En 2009 ganó el Premio Estímulo de Tea al periodismo gráfico.
Si Mercedes escribiese sobre sus viajes en autobús o su lista de supermercado, o sobre cómo pasea un perro, lo leería igual. Porque todo lo que hace se convierte en un relato sensible, único y gozoso. Pero encima aquí habla de su padre, de su infancia, de tantas cosas que te sumerges y ya no hay nada más que sus letras. Y de repente amas a su padre y a todo lo que lo rodea a él y a ella.
Me gusta la capacidad que tiene Mercedes Halfon para narrar lo cotidiano. En esta historia rememora la vida de su padre, y quizá mientras a medida que yo lo iba leyendo, yo buscaba un poco al mío.
Bellísimo retrato de Horacio, el padre de Mercedes. Un relato cotidiano, familiar, cálido pero también con el trasfondo de nuestra historia política, las épocas oscuras de la dictadura, la juventud y la militancia peronista. Pero sobre todo, el amor por la educación y la docencia como motor humano. Imposible no terminar el libro sin querer darle un abrazo a Horacio, me hizo emocionar un montón 🤍
Amé este libro. No estoy inspirada para hacer un review (nunca lo estuve, ni sé hacerlos), pero me encantó, lo sentí súper cercano, me conmovió, me hizo reir, lo amé todo el tiempo. Ahora quiero leer más de la autora. Habla de su papá, de por qué escribe, de su infancia, de su presente (de él y de ella), de su familia, de nuestra historia, de la literatura, de la docencia. de ser hija, de ser madre, de recordar, de dejar registro. Hermoso.
Es el retrato de un padre y una hija; la escritura como una pasión que siempre estuvo ahí para crear, recrear y permitir conocer la historia de una persona, de todo aquello que la hace ser: familia, objetos y lugares. Esta relectura sólo hizo que me gustara más este libro de Mercedes Halfon.
Sorprendentemente bueno. Lo compré sin conocer ni el título ni la autora. Increíblemente cercano y personal. No te sientes parte de la narración pero es casi como si miraras por las ventanas de su casa
Sumergirse en un cuadro algo desestructurado de una familia y de Argentina.
𝙑𝙞𝙙𝙖 𝙙𝙚 𝙃𝙤𝙧𝙖𝙘𝙞𝙤 𝙝𝙖𝙗𝙡𝙖 𝙙𝙚…
Relaciones padre-hija; el amor paternal; la memoria; la historia de Argentina; la política como actitud humana; las ausencias; la escritura; la maternidad; la vida cotidiana
𝙑𝙞𝙙𝙖 𝙙𝙚 𝙃𝙤𝙧𝙖𝙘𝙞𝙤 𝙥𝙪𝙚𝙙𝙚 𝙧𝙚𝙨𝙤𝙣𝙖𝙧 𝙘𝙤𝙣 𝙥𝙚𝙧𝙨𝙤𝙣𝙖𝙨 𝙦𝙪𝙚…
Valoran las narrativas fragmentarias
Se sienten atraídas por narrativas híbridas Les apasiona el tema padre-hija
Buscan miradas muy personales con licencias narrativas particulares
Admiran las narraciones con insignificancias de la vida cotidiana
𝘿𝙚 𝙑𝙞𝙙𝙖 𝙙𝙚 𝙃𝙤𝙧𝙖𝙘𝙞𝙤 𝙖𝙙𝙢𝙞𝙧𝙤...
Algunas pequeñas reflexiones que se entrelazan entre lo anecdótico.
La mezcla de géneros, entre el ensayo,la crónica familiar, el diario personal y la autoficción
𝘿𝙚 𝙑𝙞𝙙𝙖 𝙙𝙚 𝙃𝙤𝙧𝙖𝙘𝙞𝙤 𝙘𝙧𝙞𝙩𝙞𝙘𝙤...
Gran parte del libro es para mí un conjunto de fragmentos que prometen más de lo que ofrecen.
La sensación de incompletitud y falta de propósito claro
El intento es bueno, pero no salió el experimento del todo... La sensación global es de falta de interés y profundidad.
«Me quedo pensando en lo que se guarda y lo que se tira, en la disputa entre pragmatismo y melancolía, entre la voluntad de hacer lugar a lo nuevo y la economía de los recursos.»
Sobre lo que se conoce con la mirada pero no con las palabras, esta vida es de Horacio, de una casa, una familia, un país y unas noches oscuras de carteles pegados. Halfon es una investigadora de primera, que escucha e indaga con la levedad feliz de quien conoce bien los gestos de la poesía.
“En todas las vidas, creo, hay muchas vidas……. Las personas cambian, partes suyas se mueren, algunas aparecen como un brote inesperado y otras, que parecían dormidas, renacen de pronto, en todo su esplendedor. Es difícil aceptarlo cuando sucede, pero hay periodos, que son ni blanco, ni negro, crecimiento lento, pura transición”
Es un relato hermoso, dónde la autora nos embarca en la vida de su padre y su familia. Está también atravesado por la historia política de nuestro país.Nuesto léxico Familiar. Terminas el libro con una emoción enorme, queriendo darle un abrazo a Horacio.
Ideal para quienes tenemos daddy issues. Horacio venía siendo un tipazo hasta que terminó de conquistarme con el episodio de la puerta. Es un libro precioso, está hermosamente escrito y me hizo bien al almita.
Tan bellamente poético y cotidiano. Cuando la sensibilidad está en una se refleja en las palabras, en la mirada hacia donde van las cosas que a una le importa. Siento que así fue leer a Mercedes. Ir hacia aquellos lugares importantes y sensibles de la vida.
Me costó mucho agarrar el ritmo del libro y creo que mis huecos sobre la historia política argentina no ayudaron. Me gustó más cuando habla sobre educación y memoria (en realidad todo el libro va hacia allí).
3.5⭐️ Me gustaron la familiaridad, el tejido de lo cotidiano, la construcción sutil de un padre que un poco sentí como el mío, las frases suaves como “era como el último patio de Buenos Aires”. Me gustó la escritura de una duda: “Me pregunto qué cosa sería capaz yo de ir a pegar en una pared. Qué cosa me importa tanto”. No me gustó que esa cosa que importa tanto no apareciera para regar de carácter el relato. No terminé de entrar, me faltó algo en la estructura, una potencia, un por qué contar esto. Me faltó ese último sacudón que sí percibí en otro libro de la autora, Diario Pinchado. En fin.